Colibrí del Sur: Huitzilopochtli

Colibrí del Sur.jpg


El Panteón Mexica tiene una gran cantidad y variedad de Dioses, durante el tiempo prehispánico era necesario tener una deidad para cada uno de los fenómenos meteorológicos que se daban en la tierra, desde el cultivo, las tormentas, los truenos y el sol.

Por esa razón, cuando estudiamos historia nos encontramos con un sinfín de nombres muy difíciles de pronunciar debido a nuestra corta edad o falta de práctica, sin embargo, el saber pronunciarlos no quiere decir que sabemos cuál era su correspondencia divina y por qué los antiguos habitantes de nuestro país recurrían a ellos.

Hoy les hablaremos del Dios más importante de todos los mexicas: Huitzilopochtli. Un dios que llegó a este mundo de una manera abrupta y ocasionó varios descontentos en el Panteón Mexica.

Huitzilopochtli fue la principal deidad de esta cultura, el cual siempre ha sido relacionado con el sol. Antes y durante la llegada de los conquistadores a Mesoamérica era la deidad con más adoración en la zona central de México, esto se debía a la imposición que los mexicas hicieron gracias a las guerras floridas. Guerras que le daban al Dios los sacrificios necesarios para subsistir, según la idiosincrasia de los mexicas.

Huitzilopochtli era considerado el Dios de la Guerra y la leyenda de su nacimiento le dio más fuerza a su figura. Según la leyenda, Huitzilopochtli nació de la Madre Tierra Coatlicue, quien quedó embarazada mientras sobre el cerro de Coatepec se encontró una pluma que a la diosa le resultó curiosa y guardó en una bolsa cerca de su vientre. Cuando quiso mirarla de nuevo no la encontró pero de esta manera quedó embarazada.

Cuando los dioses se enteraron del embarazo de su madre pensaron tomar medidas sobre el asunto, pero no fue hasta que Coyolxauhqui incitó a sus 399 hermanos a darle muerte a su hermano cuando naciera pues significaba una deshonra para todos los Dioses, sobre todo a Tezcatlipoca. El plan sin dudas no fallaría, pero no contaban que Huitzilopochtli al nacer vendría armado hasta los dientes y con su fuerza acabaría con la mayoría, guardando el peor castigo a Coyolxauhqui.

Coyolxauhqui al ser la incitadora a acabar con el Dios y con Madre Tierra, tendría el mayor castigo. Huitzilopochtli, tomó la serpiente de fuego Xiuhcoatl entre sus manos y de un solo tajo, venció y mató con enorme facilidad a su hermana. Quien al no ser suficiente su muerte, arrojó su cuerpo por las laderas del cerro sufriendo desmembramiento en el camino, finalmente, tomó su cabeza y la arrojó al cielo para convertirla en la luna.

Existe un debate histórico acerca de la funcionalidad de los sacrificios humanos, sobre todo aquellos que se dieron durante el periodo prehispánico en México, pues mientras que para unos los sacrificios significaban una ofrenda a los dioses para otros son la representación del canibalismo en su máxima expresión, pero mientras los grandes estudiosos se ponen de acuerdo en su funcionalidad. Yo les explicaré la más aceptada.

Las Guerras Floridas, eran por así decirlo un periodo de Guerras determinadas por los antiguos pobladores para honrar a los dioses para poder capturar guerreros que tenían el honor de morir para gratitud a los dioses. Cuando los sacrificios eran realizados en Tenochtitlán, después de extraer el corazón de los cautivos para luego ser arrojados por las escaleras de la pirámide simulando la caída de Coyolxauhqui, porque al final de la escalinata se encontraba la piedra redonda que simulaba a la diosa.

Hay muchas historias de grandeza que rodean a Huitzilopochtli, pero lo que debemos de tener en cuenta que es el dios principal de la época prehispánica con el mayor número de representaciones encontradas en las vasijas, decoraciones y demás. Y sin duda, nosotros también debemos de llevarlo con nosotros para seguir conservando nuestra cultura.

Colibrí del Sur 2.jpg