Popol Vuh: Síntesis Segunda Parte

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Señores de Xibalbá

Los Gemelos Ahpu
Hun Hunahpú y Vucub Hunahpú eran dos gemelos que se dedicaban a jugar a los dados y la pelota. Un día ellos dos fueron a jugar pelota al camino de Xibalbá, y debido a que hacían mucho ruido los señores de Xibalba se enojaron y los mandaron a llamar con el pretexto de que solo era una invitación para jugar. Los dos gemelos fueron a despedirse de su abuela y fueron a Xibalbá. En el camino tuvieron que superar varias pruebas las cuales no pudieron superar por completo y debido a esto fueron llevados a XIbalba por Hun Came y Vucub Came para ser torturados y sacrificados. Tras otra serie de horribles pruebas los dos gemelos fueron vencidos y sacrificados. Los señores de Xibalbá decapitaron a Hun Hunahpú y pusieron su cabeza en un árbol estéril el cual floreció.

El Nacimiento de los Dos Muchachos
Ixquic, una doncella que había escuchado sobre el misterioso árbol que floreció gracias a la cabeza de Hun Hunahpú fue a ver aquél árbol para ver de qué trataba todo. Al llegar vio la cabeza de Hun Hunahpu que le dijo que extendiera su mano derecha. Al hacer esto, Hun Hunahpú escupió en la mano de la doncella y asi fue como Ixquic quedo preñada de los dos muchachos Ixbalanqué y Hunahpú. Seis meses después la noticia de que la doncella estaba embarazada se dio a conocer, y Cuchumaquic, señor de Xibalbá y padre de Ixquic mando a los mensajeros de Xibalba a que mataran a su hija y le trajeran su corazón. Cuando los mensajeros llegaron a matar a la doncella, ésta los convenció de que le perdonaran la vida y les dio un fruto rojo para que le llevaran a los señores de Xibalbá en lugar de su corazón.

Poco tiempo después Ixquic fue a visitar a la abuela de los dos gemelos Ahpú para anunciarle que ella llevaba los hijos de su nieto en su vientre. Al principio la anciana no le creyó a la doncella, pero tras una serie de pruebas quedó convencida de que Ixquic si era la madre de los hijos de Hun Hunahpú.

Cuando los dos muchachos Hunahpú e Ixbalanqué nacieron fueron despreciados por sus hermanos mayores los cuales los maltrataban e incluso intentaron matarlos al mandarlos a dormir a un hormiguero o sobre unas espinas. Debido a esto los dos muchachos, quienes se dedicaban principalmente a la caza de pájaros, les dijeron a sus hermanos mayores que los pajaros que habían cazado se habían quedado en la copa de un árbol, entonces que requerían su ayuda. Los hermanos mayores aceptaron ayudarles y subieron hasta la copa del árbol de donde no pudieron bajar y quedaron convertidos en monos.

Mas tarde los dos muchachos, para darse a conocer empezaron a sembrar milpa, pero contrario a lo que su abuela pensaba Huh Hunahpú e Ixbalanqué no trabajaban sino que sus herramientas hacían todo por ellos. Un dia los dos muchachos vieron que su siembra había sido destruida, entonces decidieron hacer guardia para ver que era lo que sucedía. Tras observar un rato Huh Hunahpu e Ixbalanqué vieron que los animales eran los que estaban dañando todo, entonces como castigo les jalaron las colas al conejo y al venado, y le quemaron la cola al ratón. Éste ultimo les conto que su trabajo no era sembrar milpa sino seguir los pasos de sus padres y vengarlos posteriormente.

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La Victoria de Hun Hunahpú e Ixbalanqué
Hun Hunahpú e Ixbalanqué, siguiendo los pasos de sus padres se divertían jugando a la pelota, lo cual molestaba a los señores de Xibalbá; quienes decidieron llamarlos. Entonces mandaron a los mensajeros a la casa de los dos muchachos pero al ver que solo se encontraba su abuela en casa, decidieron dejar el mensaje con ella. Cuando ella escucho el mensaje se entristeció mucho y mando a un piojo a que le contara a sus nietos. El piojo, con ayuda de otros animales le entrego rápidamente el mensaje a los dos muchachos y éstos se despidieron de la abuela y emprendieron su camino hacia Xibalbá. En el camino fueron puestos a prueba pero cada vez salían victoriosos. Al llegar a Xibalbá los señores de éste lugar les pusieron pruebas aun mas difíciles y potencialmente mortales. Sin embargo en todas salieron victoriosos. Finalmente, encolerizados, los señores de Xibalbá los mandaron a la casa de los murciélagos, en donde Hunahpú fue decapitado. A pesar de esto, Ixbalanqué no se dio por vencido y recupero la cabeza de su hermano, venciendo así a los señores de Xibalba.

Desafortunadamente, con la ayuda de los 2 adivinos Xulú y Pacam, los Señores de Xibalbá consiguieron matar a los dos muchachos. Sin embargo no por mucho tiempo. Los dos muchachos fueron quemados y sus huesos fueron molidos y echados al rio, en donde se asentaron y revivieron. Hun Hunahpú e Ixbalanque se hicieron pasar por habilidosos interpretes y fueron de nuevo donde los señores de Xibalbá. Los dos muchachos mostraron todas sus habilidades y fascinaron a los señores con su poder de resucitación. Entonces los señores de XIbalbá le pidieron a Hun Hunahpú e Ixbalanqué que los mataran y luego revivieron, pero ellos solo los mataron. Entonces los señores de Xibalba fueron completamente vencidos y los dos muchachos se convirtieron en el sol y la luna; y revivieron a los 400 muchachos asesinados por Zipacná los cuales se convirtieron en las estrellas.