#PuntoDeVista Noam Chomsky

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El primer principio es que la política exterior de Estados Unidos está diseñada para crear y mantener un orden internacional, en el cual los intereses económicos estadounidenses puedan prosperar; un mundo de «las sociedades abiertas», en el sentido de sociedades abiertas a inversiones lucrativas, a la expansión de mercados de exportación y de transferencia de capitales, y a la explotación de recursos materiales y humanos por parte de compañías estadounidenses y subsidiarias locales. «Sociedades abiertas», en un sentido verdadero del término, son sociedades que están abiertas a la penetración económica y al control político de Estados Unidos.

Preferentemente, estas «sociedades abiertas» deben tener formas de democracia parlamentaria, pero esto es, en definitiva, una consideración secundaria. Las formas parlamentarias, como veremos, son tolerables solamente cuando las instituciones económicas, sociales e ideológicas y las fuerzas coercitivas del Estado se mantienen firmemente en manos de grupos que aseguren estar dispuestos a actuar de común acuerdo con las necesidades de los dueños y dirigentes de la sociedad estadounidense. Si se satisface esta condición, las formas parlamentarias en algunos estados clientes pueden ser un recurso útil para asegurar el dominio de las capas minoritarias, favorecidas por las élites estadounidenses; siempre y cuando aquellas permitan el liderazgo político de Estados Unidos en movilizar a su propia población en apoyo de aventuras foráneas disfrazadas con retórica idealista (« la defensa de la democracia»), pero llevadas a cabo por motivos muy distintos. En su uso real, el término «democracia» en la retórica estadounidense se refiere a un sistema de gobierno en el cual algunos elementos privilegiados, fundamentalmente miembros de la empresa privada, controlan el Estado mediante el dominio del sector privado, mientras la población observa sin decir nada. Es un sistema de decisiones elitistas y de ratificación pública, como en el mismo Estados Unidos. Por tanto, la participación popular en la formulación de la política pública se considera como una amenaza seria. No representa un paso hacia la democracia, sino que constituye una «crisis de la democracia» que debe ser superada. El problema surge tanto dentro de Estados Unidos como en los países subordinados a este, y ha sido tratado con medidas que fluctúan desde las campañas de relaciones públicas hasta los escuadrones de la muerte, según la población que sea el blanco. – Noam Chomsky