República Anticuada

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La república es un sistema de gobierno instaurado hace dos siglos, en un contexto mundial que tenía muy poco que ver con el presente. No obstante, sigue siendo válido porque en medio del actual capitalismo de masas, propone participación y controles que podrían ser eficaces. El problema es que ya no lo son: la república debe ser actualizada.

Su primera –y aún vigente- versión pretendía la democracia a través de la representación asegurada por los partidos. Pero hay que conceder que ni bien sus teóricos terminaron de desarrollarla hace poco más de un siglo, empezó a cambiar todo el contexto para el que fuera pensada, al estallar la sociedad de masas. Y la evolución del mundo hacia una sociedad de masas ultratecnificada, ultrasofisticó al capital, que no tuvo demasiada resistencia para adueñarse de la política y por ende, del Estado. Hoy, el Estado no es capaz de oponerse al dinero, cuando la noción de república suponía que iba a acotarlo, a resistirlo.

Entonces, la democracia pasó a ser una virtualidad, una fantasía; como la Libertad, la Igualdad, la Fraternidad y luego los Derechos Humanos, quedó en larva, en desiderátum que difícilmente vaya a ser cristalizado. La república pasó a ser una burocracia sustentada en partidos que no son más que asociaciones ilícitas por medio de las cuales todo tipo de rapaces encuentran garantía para montar sus actividades con fines de todo tipo de rapiña.

Cuando los partidos políticos estaban para nutrir de gobernantes al Estado, para servirlo, eran instituciones fundamentales de la república. Hoy, están para promover diferentes bandas de gerentes colaboracionistas que van a facilitar que el capital se haga cada vez más dueño del Estado, se sirva de él.

Los partidos tienen que ser eliminados. La república también tiene que sofisticarse, la representación debe encontrar otra ingeniería. El pueblo debe darse otros carriles para ser representado, hallar nuevas maneras de buscar esa democracia tan huidiza.

Porque hoy día la república dejó de ser sinónimo de democracia.