Los libros de la partida secreta de los gobiernos de Arena – El Faro

La Presidencia de la República mantuvo entre 1994 y 2006 un registro paralelo al oficial para ocultar el verdadero uso de cientos de millones de dólares. Dos libros de contabilidad a los que El Faro tuvo acceso detallan cómo los últimos tres gobiernos de Arena utilizaron 322 millones de dólares, y más de la mitad de ese monto corresponde a cheques emitidos en favor de los expresidentes Armando Calderón Sol, Francisco Flores y Antonio Saca.

El detalle de cómo se utilizó la partida para gastos discrecionales -conocida también como “partida secreta”- de los presidentes Armando Calderón Sol, Francisco Flores y Antonio Saca consta en dos viejos cuadernos de contabilidad que, en 216 páginas, revelan que esos fondos se asignaban a tareas tan vagas como “reparar la crisis política” o a destinatarios tan diversos como un fiscal general, la esposa de un secretario privado de la Presidencia, o los mismos tres exmandatarios.

Los cuadernos, uno de 135 páginas y el otro de 81, fueron elaborados por personal contable de la Presidencia de la República, y registran siempre con fecha -pero no siempre con el motivo del gasto- la emisión de mil 338 cheques por un total de 322.7 millones de dólares entre el 8 de junio de 1994 y el 14 de noviembre de 2006. Esos 12 años y cinco meses corresponden a todo el quinquenio de Armando Calderón Sol (1994-1999), los cinco años de Francisco Flores (1999-2004) y casi la mitad de la gestión de Antonio Saca (2004-2009).

De los 322.7 millones de dólares pagados en ese período, más de la mitad (176.8 millones) consta en cheques emitidos a favor de los expresidentes: 52.2 millones de un total de 53.22 millones, en favor de Calderón Sol; 108.3 millones de un total de 145.95 millones, en favor de Flores, y 16 millones de un total de 123.53, en favor de Saca.

Además, una tercera parte de los 322.7 millones (103.55 millones) se autorizó sin que se especificara el motivo del gasto y, entre los 200 millones restantes en que sí se registró el motivo, ninguno se distingue por la precisión: los tres motivos o usos más importantes en montos corresponden a “gastos operativos”, “Organismo de Inteligencia del Estado” y “comunicaciones”.

Una característica de los registros es que fueron escritos a mano y que prácticamente todos van acompañados por la firma de quien retiró el cheque en cada caso. A pesar de eso, nunca aparece la firma de los expresidentes, aunque más de la mitad del dinero se destinó a cheques en favor de ellos.

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La contabilidad secreta permite construir el ritmo de gastos del presupuesto de uso discrecional de los expresidentes. Por ejemplo, la página derecha en esta imagen muestra erogaciones por 14.93 millones de colones en un lapso de 15 días en el último trimestre del año 2000. Un promedio diario de casi un millón de colones. Foto: Víctor Peña.

El Faro consultó sobre los cuadernos y sobre la práctica de la contabilidad oculta a siete fuentes que tuvieron conocimiento sobre este mecanismo. Entre ellas están un exsecretario privado de la Presidencia -que habló con la condición de que no se identificara el gobierno con el cual trabajó-, un exfuncionario de máximo nivel del gobierno de Calderón Sol, dos exfuncionarios de alto nivel de la presidencia de Saca y un exministro de una de esas tres administraciones. Todos coincidieron en que los documentos constituyen el registro paralelo a la contabilidad oficial que los gobiernos llevaron para disponer de fondos públicos sin tener que transparentarlos. Todos dicen haber tenido conocimiento de la existencia de estos libros cuando trabajaron en el gobierno, pero no todas admiten haberlos visto. Estos libros también estuvieron a la vista de las personas que recibían los cheques.

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