A pesar de la condena a Mladic, Bosnia aún tiene que pasar página

La justicia internacional hizo su trabajo: el exjefe militar serbobosnio Ratko Mladic acabará sus días en prisión. Pero la página del conflicto entre comunidades será difícil de pasar en Bosnia.

El fiscal del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY), Serge Brammertz, afirmó que la justicia no traerá por sí sola una “reconciliación (que) debe venir de la sociedad”.

“Esta reconciliación está estancada” en los Balcanes en general y en Bosnia en particular, aseguró el comisario de derechos humanos del Consejo de Europa, Nils Muiznieks, la víspera del veredicto.

Este político recordó las “divisiones étnicas”, la “negación del genocidio” o la “glorificación de los criminales de guerra” que aún prevalecen en la región.

Para la analista Tanja Topic, el veredicto de culpabilidad de Mladic no supone un punto final porque no va acompañado de “una crítica contra los crímenes en el propio bando”.

Los políticos serbios de Bosnia especialmente “son prisioneros de esta idea”, según la cual el TPIY es un tribunal político, autor “de una injusticia histórica contra los serbios”.

El miércoles, a varios kilómetros del memorial de la masacre de Srebrenica, aparecieron varias pegatinas con Mladic en uniforme y la inscripción: “Tú eres nuestro héroe”. El líder político de los serbios de Bosnia, Milorad Dodik, calificó al criminal de guerra de “leyenda del pueblo serbio”.

Esta opinión es mayoritaria entre los serbios ortodoxos de Bosnia, que representan poco menos de un tercio de los 3,5 millones de habitantes, frente a la mitad de bosnios musulmanes y al 15% de croatas católicos. Los que se niegan a definirse según estos criterios religiosos no superan el 3%.

El acuerdo de Dayton logró callar las armas a finales de 1995. Pero, según Predrag Kojovic, presidente del pequeño partido multiétnico “Nuestro Partido”, también le “dio a los nacionalistas un empuje casi ilimitado en sus territorios étnicos” y les ayudó “a conseguir sus objetivos bélicos por medios políticos”.

Un cuarto de siglo después de un conflicto que dejó 100.000 muertos y 2,2 millones de desplazados entre 1992 y 1995, los representantes de todas las comunidades recurren al concepto “tres historias, tres verdades”.

El mejor aliado de esta lucha de recuerdos es la segregación escolar, promovida bajo el pretexto de proteger los derechos de las minorías.

El principio de “dos escuelas bajo un mismo techo (…) persiste a pesar de la decisión de una ley interna que lo declaró discriminatorio” y de las recomendaciones de las organizaciones de defensa de los derechos humanos, lamentó Nils Muiznieks.

La separación entre comunidades se reforzó tras la guerra. Banja Luka (norte del país), que antes era multiétnica (49% serbios, 19% bosnios y 15% croatas), es en la actualidad básicamente serbia (90%), según el censo.

Anteriormente símbolo multicultural, Sarajevo es ahora una ciudad un 80% bosnio musulmana (el doble que en 1991).

– ‘Por el futuro’ –

El alcalde serbio de la ciudad mártir de Srebrenica, Mladen Grujicic, apostó por la convivencia y mostró orgulloso en su oficina un dibujo de un niño en el que un serbio y un bosnio leen juntos, uno la Biblia y otro el Corán.

Zijad Bacic, de 40 años, es un superviviente de la masacre de Zecovi (norte), en la que 17 miembros de su familia fueron asesinados por los hombres de Mladic.

Colabora con el programa “Por el futuro” y va contando su historia en los institutos de los Balcanes junto con otras víctimas, serbias y croatas.

“La gente que sabe que no es posible hacer nada más que vivir juntos comenzaron el proceso de reconciliación tras el final de la guerra”, asegura.

Con información de AFP

Ayuda a mantener en línea nuestro WebServer. Te necesitamos para poder seguir haciendo publicaciones y seguir generando contenido.