El ultimátum de Volker: la influencia de EEUU en Ucrania, al detalle

El 4 de diciembre, los diputados de la Rada Suprema (Parlamento) de Ucrania debatirán el proyecto de ley sobre la reintegración de los “territorios ocupados” de Donbás. EEUU intenta influir en los parlamentarios ucranianos para tratar de suavizar la posición de Kiev, informan los corresponsales del diario ruso Kommersant en Kiev.

Según declaró al medio un diputado del partido del presidente Petró Poroshenko, que prefirió mantenerse en el anonimato, la creación del proyecto resultó ser bastante “dolorosa” para los parlamentarios. Así, pese a que el documento fue aprobado por primera vez el 6 de octubre, su aprobación en la segunda lectura fue aplazada hasta principios de diciembre como mínimo.

“¿Qué sentido tiene este documento? Tiene por objeto trazar las líneas rojas que Ucrania no puede cruzar bajo ninguna circunstancia y bajo ninguna presión por parte de sus asociados occidentales”, explicó otro diputado ucraniano, del partido Frente Popular, que forma parte de la coalición gobernante.

De acuerdo con el politólogo ucraniano Dmitri Dzhanguirov, el documento califica a las autoridades de Donetsk y Lugansk como “órganos ocupantes de Rusia”, algo que hace ilegal cualquier documento aceptado por los Gobiernos locales.

Asimismo, pone en relieve el hecho de que Donbás está ocupado por Rusia, “incluso si de algún modo logran enviar a Donbás las misiones de paz de la ONU”, declaró al medio.”Y de este modo, no se podrán llevar a cabo las elecciones locales, a las que se hace referencia en los acuerdos de Minsk”, explicó.

A su vez, el diputado del Partido Radical Ígor Popov indicó que “es posible un plan” que implica la llegada de un pequeño grupo de pacificadores de la ONU y la posterior aprobación por la Rada Suprema de las leyes mencionadas en los acuerdos de Minsk. Luego, los pacificadores tendrán que llegar a la frontera de Donbás con Rusia, después de lo cual la región va a celebrar elecciones.

No obstante, eso es una teoría, afirma Kommersant. Pero en realidad, la ley sobre la reintegración de Donbás tiene cada vez mayor orientación antirrusa.

El ultimátum de Kurt Volker

El medio destacó la influencia que tiene Washington sobre el proceso de ‘reintegración’ de Donbás. Así, el representante especial del Departamento de Estado de EEUU, Kurt Volker, que llegó a Kiev con una visita sorpresa a finales de octubre, criticó las acciones de los parlamentarios ucranianos.

A diferencia de su visita a Ucrania en agosto, durante la cual el político no expresó su descontento con las políticas del país, esta vez presentó un ultimátum a Kiev.

“La idea de su menaje es la siguiente: Occidente ya está harto de su imprevisibilidad y sus caprichos. Así que voten por las leyes que se han comprometido a aceptar en el marco de los acuerdos de Minsk, y no nos dificulten la vida”, explicó un diputado ucraniano encargado de la política exterior a Kommersant.

Según el medio ruso, ninguno de los diputados, a excepción de Oleg Liashkó, líder del Partido Radical, estuvo de acuerdo con Volker. No obstante, esto no significa que los parlamentarios ucranianos estén a punto de poner en práctica este proyecto.

Desde el punto de vista de EEUU, el despliegue de la misión de pacificadores de la ONU debe abrir el camino a la resolución pacífica del conflicto. No obstante, el aplazamiento del proyecto hasta diciembre puede obstaculizar su realización, puesto que el mandato de Ucrania como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU termina el 1 de enero de 2018.Otro motivo de controversia es el punto sobre la ruptura de las relaciones diplomáticas con Rusia, presentado por el diputado Iván Vinnik, del Bloque de Petró Poroshenko. Esta iniciativa estuvo a punto de provocar un escándalo diplomático internacional y fue criticada por los representantes estadounidenses y europeos.

Según indicaron a Kommersant algunos diputados del partido de Poroshenko, esta iniciativa es una “distracción ideológica”, ya que Vinnik también tiene vínculos estrechos con el opositor Frente Popular. El 17 de noviembre, el proyecto de Vinnik fue retirado.

“Es muy conveniente promover tales proyectos cuando alguien quiere robar algo. Durante tres días, toda la gente va a discutir cómo se puede castigar al ‘agresor’, mientras que otro individuo privatiza un tubo de gas”, observó un diputado de la Rada, citado por Kommersant. Por su parte, el parlamentario Alexandr Chernenko cree que, como resultado, la ruptura de las relaciones con Moscú va a tener un carácter “simbólico” y no causará problemas reales al Kremlin.

En cuanto a la reintegración de Donbás, “la ley está atacada por ambos lados”, declaró a Kommersant el director de campaña cercano a la Administración Poroshenko, Víktor Ukolov.”Por un lado, la gente del oligarca Ígor Kolomoiski y los partidos Samopomosch y Svoboda afirman que el proyecto ‘no es lo suficientemente duro'”, explicó. Ukolov subrayó que, “por otra parte, los partidarios de Yulia Timoshenko y del Bloque Opositor aseguran que el documento ya es demasiado radical, ya que están en contra de la declaración de la ley marcial en el territorio de las repúblicas de Donetsk y Lugansk, algo que podría impedir la celebración de las elecciones en esta región”. No obstante, el propio líder ucraniano está dispuesto a solucionar el conflicto incluso mediante la toma de decisiones impopulares.

Según declaró en una entrevista con la cadena NewsOne el diputado del Bloque Opositor, Vadim Novinski, la ley de reintegración no ayudará a resolver el conflicto en el este de Ucrania.

“Se puede calificar a Rusia de agresor 200 veces, pero esto no pondrá fin al conflicto. Ahora, las autoridades son ‘el partido de la guerra’, mientras que el 80% de la población ucraniana son miembros del ‘partido de la paz'”, afirmó.

No obstante, los representantes de las fuerzas patrióticas ucranianas persiguen sus propios objetivos. Actualmente, lo más importante para ellos es complacer al “electorado nacionalista”. El único obstáculo es la postura de Washington. Así, Kurt Volker advirtió a Kiev que la ley debe ser percibida en la arena mundial como una demostración de buena voluntad, como un compromiso, y no como un paso más hacia la confrontación con Rusia. Debido a esta recomendación de Washington, los diputados ucranianos tendrán que seguir las reglas de EEUU, afirma Kommersant. No obstante, las actitudes nacionalistas pueden ser realizadas en otras leyes.”Deberían haber visto el entusiasmo con el que algunos parlamentarios recibieron la ley que fija el 25 de diciembre como día festivo (el día de la Navidad católica, a diferencia del 7 de enero, en Rusia)”, indicó al medio un diputado ucraniano. El parlamentario subrayó que algunos de sus colegas lo consideraron como un “golpe sobre Putin y la salida definitiva de Ucrania de la esfera de influencia de Moscú”.

“A estas personas, les es más fácil y conveniente vivir en un mundo de ilusiones. No tenemos que esperar de ellos un enfoque racional”, concluyó.

Con información de Sputnik

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