Putin reúne a los presidentes turco e iraní para hablar del posconflicto en Siria

El presidente ruso, Vladimir Putin, reúne este miércoles a los presidentes de Turquía y de Irán en Sochi para buscar una “solución a largo plazo” del conflicto en Siria, pocos días antes de que se reanuden las negociaciones de paz en Ginebra.

Durante la cumbre, que empieza este miércoles por la tarde en esta ciudad balnearia del suroeste de Rusia, Putin, el principal apoyo del presidente sirio, Bashar al Asad, a quien recibió el lunes, quiere preparar el posconflicto.

En las últimas semanas el régimen, con el apoyo del ejército ruso, ha recuperado gran parte del territorio sirio de manos de grupos rebeldes y yihadistas.

En las últimas horas Putin multiplicó los contactos diplomáticos. El lunes recibió a Al Asad y el martes se entrevistó por teléfono con varios jefes de Estado, entre ellos el estadounidense Donald Trump, a quien dijo que quería “trabajar activamente a favor de una solución a largo plazo del conflicto” indicó el Kremlin.

Rusia e Irán, aliados del régimen sirio, y Turquía, que apoya a los rebeldes, son los promotores del llamado proceso de Astaná (el nombre de la capital de Kazajistán), que ha permitido crear cuatro “zonas de distensión” en el territorio sirio.

Estas medidas han permitido rebajar la tensión en el terreno y reunir en la misma mesa a representantes del régimen y de la oposición para abordar cuestiones militares, en un momento en que las negociaciones de Ginebra estaban en punto muerto.

Rusia, cuya intervención militar dio un vuelco a la guerra, asegura que la fase militar está a punto de terminar y quiere ahora buscar soluciones políticas.

Los tres presidentes abordarán en Sochi la posibilidad de convocar un Congreso de Diálogo Nacional Siria en Rusia con la participación del régimen y la oposición. La idea, lanzada en octubre, fue rechazada sin embargo por la oposición, que prefiere seguir con las negociaciones en Ginebra que se reanudan el 28 de noviembre.

Por su parte las facciones de la oposición siria se reúnen este miércoles en Arabia Saudí para unificar sus posiciones de cara a las negociaciones de Ginebra, donde se intentar acordar una nueva constitución seguida de la celebración de elecciones.

El futuro de Asad

Pero el principal obstáculo para un acuerdo sigue siendo el futuro de Bashar al Asad, en el poder desde el año 2000 y ahora en posición de fuerza.

Rusia e Irán creen que la salida de su aliado provocaría el caos en el país. En cambio los rebeldes, igual que Turquía y los países occidentales, consideran que la solución al conflicto no puede incluir al presidente, acusado de atrocidades.

Antes de viajar a Rusia, el presidente iraní, Hasán Rohaní, dijo esperar que esta cumbre “ponga las bases de un buen porvenir para Siria”.

El lunes Putin recibió en Sochi a Asad, la primera visita del presidente sirio a Rusia y al extranjero desde octubre de 2015, poco después de que empezara la intervención militar rusa en el país.

La campaña de ataques aéreos de Moscú ha permitido al ejército sirio recuperar de manos de los yihadistas del Estado Islámico (EI) la ciudad de Palmira y expulsar a los rebeldes de Alepo, uno de sus principales bastiones en el norte del país.

“En lo que respeta a nuestro trabajo común en la lucha contra el terrorismo en Siria, esta operación toca a su fin”, dijo Putin a Asad. “Creo que ahora es el momento de pasar al proceso político”, añadió.

Putin habló luego por teléfono con el rey Salmán de Arabia Saudí, el presidente egipcio Abdel Fattah al Sisi, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y Donald Trump.

A pesar de la disminución de la violencia en Siria, más de 13 millones de personas, la mitad de ellas niños, siguen necesitando ayuda humanitaria, advirtió el martes la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA por sus siglas en inglés).

Con información de 24 Matins

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