‘Apocalipsis de bolsillo’: las armas nucleares más pequeñas

El columnista de Sputnik, Andréi Kots presenta una lista de las armas nucleares compactas más curiosas desarrolladas por la URSS y EEUU durante la Guerra Fría.

Cañón ‘suicida’

Una de las armas nucleares más pequeñas y de menor potencia fue el proyectil estadounidense M388 para el cañón sin retroceso M-29 Davy Crockett. Desarrollado en los años 50 del siglo pasado, se destinaba para emplearse contra tanques soviéticos y norcoreanos en caso de una guerra en Europa o la península de Corea.El proyectil pesaba solo 34,5 kg y tenía una longitud de 78,7 cm con una potencia de entre 20 y 40 toneladas de TNT.

El M-29 Davy Crockett era capaz de disparar el proyectil a una distancia de hasta 4 km. El arma se montaba sobre un trípode. Los Davy Crockett eran operados por tres hombres.

Según Kots, la principal desventaja de esta arma era una alta vulnerabilidad de los operadores, puesto que el proyectil podía producir casi al instante una dosis letal de radiación. La distancia mínima del epicentro hasta el arma tenía que ser 700-800 metros.Además, el personal seguía amenazado por los ataques convencionales del supuesto enemigo. El autor señala que los tanques soviéticos de entonces eran capaces de destruir fácilmente al personal enemigo con un proyectil explosivo rompedor.

Por lo tanto, el Davy Crockett nunca se empleó en combate. Desde 1956, se fabricaron 2.100 unidades y en 1970 se retiraron del servicio.

Cañón de destrucción masiva

De todas las municiones de artillería nucleares de la Unión Soviética la más pequeña fue el proyectil 3BV3 de 152 milímetros, puesto en servicio en 1981 para cañones D-20, ML-20, obuses autopropulsados 2S3 Acatsia, 2S5 Giatsint-S y los remolcados Giatsint-B. Por lo tanto, cualquier unidad de artillería soviética de 152 mm era capaz de realizar un ataque nuclear contra un posible enemigo.El 3BV3 pesaba 53 kg y tenía una longitud de 77,4 cm. La carga nuclear fue de 2,5 kilotones en TNT, y el alcance fue de unos 17,4 km. Es fácil imaginarse la escala de destrucción que podría causar un solo batallón de artillería, armado con estos proyectiles, subraya Kots. Sin embargo, a principios de 1990, de conformidad con el Tratado INF entre la URSS y EEUU, ambos países destruyeron los proyectiles nucleares.

‘Mochila-sorpresa’

Tanto EEUU como la URSS se dedicaron al desarrollo de bombas nucleares portátiles de baja potencia durante la Guerra Fría. Ambos países se estaban preparando para una escalada de la situación político-militar en Europa Occidental y estaban considerando todas las opciones para frenar el avance del enemigo en caso de ser atacado. Las ojivas nucleares portátiles estaban destinadas a equipar grupos de sabotaje y reconocimiento especiales, que debían llevar secretamente estas bombas al territorio enemigo y destruir los puntos de control, puentes, silos de misiles, campos de aviación. Esta arma podría usarse para crear zonas de destrucción, bloqueos, incendios, inundaciones y contaminación radiactiva del área.De 1964 a 1967, EEUU desarrolló cuatro tipos de municiones SADM (Municiones Especiales de Demolición Atómica). Se trataba de un cilindro de 40 cm de diámetro, 60 cm de altura y 68 kg de peso. La potencia variaba de 10 toneladas a un kilotón. Se usaba una mochila con un contenedor especial para llevar la carga. Un soldado de las fuerzas especiales bien entrenado podía cargar con este peso durante mucho tiempo con la posibilidad de turnarse con su compañero. Los saboteadores tenían que actuar en parejas. Se planeaba transportarlos al área necesaria en paracaídas y evacuarlos rápidamente una vez terminada la misión.

La Unión Soviética también dispuso de un arma de 1967 a 1993. Eran minas nucleares especiales de pequeño tamaño RA41, RA47, RA97 y RA115. Además, el país contaba con ‘mochilas nucleares’ RYa-6 con un peso de 25 kg y una potencia de hasta un kilotón. Y para combatir el sabotaje enemigo, en 1972, se organizaron secciones especiales de reconocimiento y destrucción de bombas nucleares en los países del Tratado de Varsovia. El personal conocía la estructura de las municiones estadounidenses y tenía un equipo para buscarlas y neutralizarlas.

‘Asesinos’ de aviones

En 1961, la Fuerza Aérea de EEUU adoptó su único misil aire-aire con ojiva nuclear AIM-26 Falcon. En ese momento, los cazas no podían combatir eficazmente los aviones supersónicos de la URSS por medio de misiles debido a la imperfección de los sistemas de guiado. Mientras tanto, el uso de una carga nuclear permitiría destruir el objetivo incluso con una falla de varios cientos de metros. Las capacidades tecnológicas de ese momento permitieron instalar fácilmente la ojiva nuclear en el AIM-4 convencional.La longitud del misil era de 2,1 m, el diámetro de 290 mm y el peso total de 92 kg. La potencia de la ojiva nuclear era de 250 toneladas. La velocidad de vuelo del Falcon superaba 2.300 km/h. La experiencia demostró que el AIM-26 no era un arma muy fiable. Los sistemas del misil eran propensos a frecuentes fallas, el dispositivo era bastante caprichoso y difícil de mantener debido a la ojiva nuclear. Los pilotos no consideraban al AIM-26 como un medio de destrucción valioso ni efectivo. En 1971, el último AIM-76 se retiró del servicio.

Con información de Sputnik

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