Festejos de la cultura de Azores en sur de Brasil

En una soleada plaza con vistas al sur del Atlántico, varias niñas con faldas tradicionales verdes y rojas y niños con pantalones y chalecos negros interpretan una danza que viajó miles de millas a través de ese océano hace más de dos siglos.

La danza forma parte de un festival celebrado cada noviembre en el sur de Brasil para celebrar la cultura de las Azores, un archipiélago portugués situado en mitad del Atlántico.

A mediados del siglo XVIII, varias familias de la cadena de islas emigraron para asentarse en la costa del estado brasileño de Santa Catarina, y el festival refleja la mezcla resultante de la cultura azoriana y las tradiciones nativas y africanas que encontraron en Brasil.

Durante los festejos de dos días, celebrados este año en Enseada de Brito, los artesanos muestran artículos tradicionales como encaje y cerámica. Las comunidades de Santa Catarina incluso han conservado algunas técnicas artesanales ya perdidas en las mismas Azores.

Maria da Gloria Viana, una encajera de 68 años, ha vuelto al archipiélago para enseñar los métodos que aprendió en Brasil.

En el momento estrella del festival, una pareja vestida con ropajes rojos y coronas que representaba al emperador portugués y su esposa lideró un colorido desfile para una misa en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, encajada entre colinas de color verde esmeralda y el mar.

Tras el servicio, los asistentes salieron de la iglesia para bailar en torno al poste de San Sebastián mientras lo llevan de un lado a otro del pueblo. El poste de madera de 10 metros (yardas) de largo está decorado con flores locales y ramas de palma. Mientras se traslada en el desfile, muchos beben “consertada”, una mezcla de café, canela y un licor brasileño hecho con caña de azúcar llamado cachaça. Cuando finalmente el poste se coloca en el suelo, la gente lo rodea para quitar las flores y hacer sus peticiones a San Sebastián, que en la zona se cree ayuda a los solteros a encontrar pareja.

Andre Cordeiro, de 20 años, que lidera uno de los grupos de baile y canto que actuaron este año, señaló que el festival ayuda a asegurar que las tradiciones de las Azores no se olvidan.

“Tenemos que asegurarnos de que nuestra cultura siempre se mantiene con vida, no dejar que muera”, dijo. “Podemos pasarla de generación en generación”.

Con información de AP

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