La macabra ‘lista suicida’ del Tribunal de La Haya

Si se repasa la trayectoria del Tribunal de La Haya, la conclusión que se extrae es que se parece más a una funeraria que a un órgano judicial que emita veredictos justos y reconcilie a los pueblos de la antigua Yugoslavia.

El general del Ejército croata Slobodan Praljak pasó a ser, el 29 de noviembre, el decimotercer caso en cuya muerte el Tribunal de La Haya está, sí o sí, involucrado. Y es que durante los últimos casi 25 años La Haya ha ido perdiendo a alguno de los acusados a la espera de ser juzgados y, en algunos casos, a alguno de los ya sentenciados por los crímenes de guerra en Europa del Este. Y eso sin contar a los incómodos testigos que murieron en extrañas circunstancias.

Antes de que Praljak decidiese acabar con su vida suministrándose veneno ante las cámaras, fue Milan Babic el que puso fin a la suya. El líder serbio de la autoproclamada República Serbia de Krajina apareció muerto en su celda el 5 de marzo de 2006 y el tribunal, aunque aseguró que se había suicidado, no confirmó que lo hiciese ahorcándose. Iba a pasar 13 años en prisión tras ser condenado por limpieza étnica contra la población no serbia.Cuatro años antes, el 11 de abril 2002, le tocó el turno al exministro del Interior serbio, Vlajko Stojiljkovic. El acusado de crímenes de lesa humanidad se pegó un tiro en la cabeza junto al entonces edificio del Parlamento de la República Federal de Yugoslavia. Ese mismo día por la mañana ese parlamento aprobaba la ley de cooperación con el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY), que permitía extradiciones de inculpados de crímenes de guerra. El presunto criminal fue trasladado en ambulancia a un centro de urgencias en estado crítico. Moría dos días más tarde

El 29 de junio de 1998, el exalcalde de la ciudad de Vukovar (Croacia) Slavko Dokmanovic, apareció ahorcado en su celda de Scheveningen. Había sido juzgado por la masacre de su ciudad, en la que los paramilitares serbios asesinaron a más de 200 pacientes de un hospital.

Más misteriosa fue el aura en la que estuvo envuelta la muerte del pez gordo de La Haya, el antiguo presidente de Yugoslavia, Slobodan Milosevic. Recordemos que murió —oficialmente y sin ser juzgado— de un infarto en su celda el 11 de marzo de 2006. El TPIY dijo que padecía del corazón. Milosevic se automedicaba y rechazaba cualquier prescripción médica. En una carta al Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, el expresidente se quejaba, pocos días antes de su muerte, de que en su sangre se habían encontrado restos de antibiótico para la tuberculosis y para la lepra. “Pero no tomo antibiótico ninguno en los cinco años que he pasado en la cárcel”, manifestaba Milosevic en en la misiva.Tampoco faltó la teoría de ‘la mano de Moscú’. El toxicólogo Donald Uges relató a Reuters en aquel entonces que Milosevic tomaba el medicamento esperando que el TPIY aceptase su petición de ser trasladado a Moscú —con la excusa de ser sometido allí a tratamiento médico—, donde sí podían liberarlo.

Pero también circuló una teoría totalmente contraria a esta última. La de que fue el propio Tribunal de la Haya quien asesinó a Milosevic al darse cuenta de que las pruebas en su contra no eran suficientes para juzgarlo.

El expresidente del Comité Ejecutivo de la Asamblea Municipal de Prijedor (Bosnia y Herzegovina), Milan Kovachevich; el antiguo jefe del Estado Mayor de la República Srpska, Zdravko Tolimir; el del Departamento de Defensa del Ejército de Srpska Ljubisa Beara, y su comandante supremo en jefe, Mile Mrkic, son otros de los nombres que figuran en la sospechosa lista de tendencias suicidas de La Haya. Algunos acabaron con su vida antes de ser juzgados; otros decidieron hacerlo una vez fueron ya condenados.El general del Ejército de la República Srpska, Djordje Djukic, abandonó la cárcel de Scheveningen en abril de 1999 debido al cáncer que padecía. Murió un mes más tarde en la Academia Médica Militar de Belgrado. Otro de los generales del Ejército, Momir Talic, corrió la misma suerte en 2003. El bosnio murió en el mismo sitio y antes de conocerse el veredicto del tribunal. Su destino lo compartió también otro militar, Milan Gvero.

Sin embargo, no solo pasaron a mejor vida algunos de los acusados. También 19 testigos de la guerra de Kosovo. Uno de ellos, por ejemplo, fue asesinado en 2005 cerca de la ciudad de Pec (Kosovo) en compañía de su nieto. No ayudó que perteneciese al programa de protección de testigos de TPIY.

Dusan Dunjic, otro de los testigos clave en la defensa del excomandante del Ejército serbobosnio, fue hallado sin vida en un hotel de La Haya el 22 de octubre de 2015, es decir, el mismo día que testificó ante el tribunal. Los abogados de Dunjic aseguraron que su cliente gozaba de buena salud.

Con información de Sputnik

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