Argentina: “Se acerca la rebelión de un pueblo que se niega al hambre”

Las medidas de ajuste, los incrementos tarifarios y las subas indiscriminadas de precios de alimentos en Argentina están ocasionando una situación de emergencia, según amplios sectores de la sociedad que se movilizan en Buenos Aires para culminar la Marcha Federal por Pan y Trabajo.

Cinco columnas que partieron desde los puntos más remotos del país confluyen el viernes 1 de junio en la Plaza de Mayo de Buenos Aires, en protesta por el deterioro en la calidad de vida, explicó a Sputnik Rodrigo García, miembro de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), uno de los colectivos que adhiere a la marcha.

“La calidad de vida ha bajado muchísimo. A los sectores populares les está costando empezar a comer, en todos los puntos del país. Esto es una realidad innegable en un contexto de mucho endeudamiento y de entrega de la soberanía al Fondo Monetario Internacional (FMI) como frutilla del postre”, dijo García, proveniente de la norteña provincia de Salta.

La tensión entre los movimientos sociales y el Gobierno está en un punto crítico en la antesala de la marcha, con el veto impuesto por el presidente Mauricio Macri a una ley que buscaba retrotraer las tarifas de electricidad, agua y gas al precio de 2017.Según dijo García, “a la gente le están llegando boletas de 2.500  y 3.500 pesos (100-140 dólares), cuando un sueldo promedio es de 11.000 (440 dólares)”. En los últimos años, agregó, hay servicios que han crecido “casi 400%”, a lo que se suman subas impositivas que encarecen más el costo de vida.

El recurso a la financiación del FMI anunciada por Macri hace algunas semanas echó gasolina a la llamarada del descontento social. Según el representante de la CTEP y del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), la decisión generó “una discusión muy fuerte” y desencadenó “la pelea del pueblo” que evocó “la memoria del 2001”, cuando se desató una severa crisis financiera, política y social de 2001.

La administración del conservador Macri venció las elecciones de 2015 por un ajustado margen, y en los comicios legislativos de noviembre de 2017 el oficialista frente Cambiemos resultó la fuerza más votada en distritos importantes con alta concentración de votantes, como la provincia de Buenos Aires, la más poblada del país.

Pero a pesar de los resultados que el oficialismo leyó como viento a su favor, el descontento social aumentó con medidas impopulares impulsadas desde entonces, como el cambio del sistema de reajuste en las jubilaciones, aumentos tarifarios y una reforma tributaria, que recuerdan a los años que precedieron a la crisis de 2001.Según García, en las urnas, “la gente no votó por el FMI” y por eso, a su criterio, es de esperar que la movilización se mantenga.

“Todos saben cómo terminó el 2001: con un Gobierno que tuvo que renunciar, un país sumamente endeudado, con comedores y ollas populares en todas las esquinas porque no había para comer. Creo que va a haber una profunda rebelión de nuestro pueblo que se va a negar a volver ese contexto de hambre al que nos quieren someter”, dijo el referente social.

​”El FMI es una fuerza monetaria de intervención en toda la vida política, institucional, jurídica y legislativa de una república. (…) Todos los países [donde intervino] terminaron en enormes catástrofes sociales y políticas”, agregó, citando no solo a la Argentina de 2001, sino también a España o Grecia.

García se refirió al FMI como un organismo “usurero” al que las naciones entregan la soberanía cuando agotan otras instancias crediticias, y que impone sus reglas de juego en asuntos que van desde la política social al comercio.

“Yo tengo mucha esperanza de que el pueblo va a salir a la calle contra esto. No tengo dudas. Tardará un poco más o un poco menos, pero va a haber una rebelión”, aseveró.

En ese sentido, citó las marchas del 25 de mayo, fecha patria en Argentina en la que millones de personas se congregaron en las calles para manifestar su inconformidad con la coyuntura actual. También mencionó la posible paralización convocada por algunas centrales sindicales para la primera semana de junio

​Las políticas neoliberales alentadas desde el organismo o impulsadas por el Gobierno “desordenan la vida de los pueblos” en materia de ahorro, estabilidad laboral y estructuración de la economía. Medidas como la suba de las tarifas, la quita de “retenciones a la megaminería, la soja o el litio” están atacando a las pequeñas y medianas empresas “que generan muchísimo más trabajo que las multinacionales”.

“En el caso de la Argentina están cerrando miles. Eso se está empezando a sentir. La marcha es por pan y trabajo, algo muy sencillo. Son dos elementos muy claros, no son muy ideológicos. (….) Son dos cosas necesarias para poder desarrollar la vida común”, apuntó.

Con información de Sputnik

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