El Banco Mundial ‘mima’ a Rusia en su último informe

El Banco Mundial publica en junio el informe ‘Perspectivas Económicas Mundiales’ en el que advierte que a la economía le esperan tiempos convulsos durante los próximos años. Sin embargo, Rusia está entre los países a los que no les afectarán las turbulencias. De ello se hace eco en su artículo para Sputnik el columnista Alexandr Lésnij.

La economía del país crecerá durante 2018 al 1,5%, igual que en 2017, y se espera que para 2019 y 2020 esa cifra sea del 1,8%. Los datos son frutos de los esfuerzos del Gobierno ruso de reducir a la mitad el déficit presupuestario del Estado. Sin ir más lejos, por primera vez en siete años el país experimentará un superávit de unos 441.000 millones de rublos —cerca de 7.055 millones de dólares—.

El Banco Mundial valora positivamente la política regional que lleva a cabo el Gobierno central. En concreto, la decisión de reestructurar las deudas de las regiones —lo que permitirá reducir lo que deben— y de concederles nuevos créditos ha conseguido liberar a los gobiernos regionales de unos 430.000 millones de rublos —unos 6.880 millones de dólares—; cifra que ahora podrán destinar a mejorar el nivel de vida de la población.Rusia ganará con las exportaciones de petróleo de 2018 unos 2,75 billones de rublos —aproximadamente 44.000 millones de dólares—, cinco veces más de lo esperado. Gracias a las normas presupuestarias en virtud de las cuales los ingresos procedentes de las exportaciones de petróleo se han de utilizar para comprar divisas y oro, las reservas de ambos activos del Banco Central de Rusia experimentan un constante crecimiento. En el Foro Económico de San Petersburgo, la jefa del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, destacó el éxito de esta estrategia, recuerda Lésnij.

“No se salgan de las normas presupuestarias que se han impuesto a sí mismos, no las cambien”, dijo entonces Lagarde, para después añadir que los cambios pueden hacer que los inversores reaccionen negativamente. Y es que la economía rusa parece ser cada vez más plato de buen gusto para los inversores extranjeros.”Los inversores no temen las sanciones cuando se trata de deuda soberana rusa y, por cómo está evolucionando el contexto, por ahora tienen razón”, explica a Sputnik Alexandr Razuváev, director del departamento de análisis del bróker ruso Alpari.

La coyuntura económica ha repercutido positivamente en los ingresos de los rusos, cuyos salarios han aumentado un 1,9%, según aseguró el propio presidente ruso, Vladímir Putin, durante la Línea Directa de 2018.

No todos salen ganando

A pesar de que en 2017 el PIB mundial creció al 3,1% frente al 2,4% de 2016, los analistas del Banco Mundial auguran que la tendencia pronto será otra: creen que en 2018 el crecimiento de China se desacelerará un 0,4%; el de Japón, un 0,7% y el de la UE, un 0,3%. Desde Alemania llegaba en abril la noticia de que se espera que el país aumente su producción industrial un 0,3% mientras registra una caída del 1%. Le sigue la locomotora de la Unión Europea y segunda economía del continente, Francia, con expectativas parecidas.Si bien que el crecimiento del PIB se desacelere no es todavía una amenaza crítica, la guerra comercial puede acabar encendiendo la mecha del barril de pólvora, señala Shantayanan Devarajan, director de desarrollo económico y principal economista del Banco Mundial.

“La amenaza [que representa] el proteccionismo está formando nubes sobre las perspectivas económicas. Si hay guerra comercial, las consecuencias pueden ser devastadoras”, advierte en el prólogo del informe del banco.

Esa es la mecha y ya se ha encendido. Esa mecha es la política que está practicando Donald Trump. Y a pesar de los buenos datos que acompañan a la economía estadounidense —se espera que este año crezca del 2,3% al 2,7%—, todo se puede ir por la borda si se consuma la guerra económica con China, con la Unión Europea, con Canadá y con México.

Con información de Sputnik

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