George R.R. Martin asegura inspirarse en Tolkien para matar a sus personajes

Una de las cualidades por las que más se destaca George R.R. Martin, autor de la saga Juego de Tronos, hoy en día en su habilidad de matar fácilmente a sus personajes. El hombre no vacila al cortarle la cabeza o tirarle oro caliente a sus personajes. Más de uno se ha preguntado: ¿cómo se convirtió en un autor con tan poca misericordia? Resulta que la culpa la tiene otro autor: J.R.R. Tolkien.

Al principio, Martin, que leyó el libro cuando estaba en secundaria, estaba un poco confundido con El señor de los anillos. Comenzaba con una “tesis doctoral sobre una flor medieval” y luego con un cumpleaños, afirmó el autor.

“Yo me preguntaba, ‘¿Dónde están las serpientes gigantes? ¿Dónde están las mujeres con poca ropa? No hay peleas con espadas aquí. ¿Qué pasa?’” dijo Martin.

No obstante, el libro se empezó a poner bueno, según Martin, cuando los protagonistas llegaron a Rivendel y salieron los Jinetes Negros. El autor comenta que cuando leo sobre las minas de Moria, se dio cuenta de que “era el mejor libro que había leído jamás”. Poco después, ocurrió ya saben qué.

“¡Y luego muere Gandalf! No puedo explicar el impacto que tuvo en mí cuando tenía 13 años. No puedes matar a Gandalf. A ver, Conan no murió en los libros de Conan, ¿sabes? Tolkien rompió esa regla, y le querré para siempre por hacerlo.

El minuto en el que matas a Gandalf, el suspenso de todo lo que sigue es mil veces mayor, porque ahora cualquiera puede morir. Por supuesto, eso ha tenido un efecto profundo sobre mi propia voluntad de matar a mis personajes sin pensarlo”.

Martin no nos tiene que recordar de su voluntad para matar a sus personajes. El autor causó un escándalo cuando mató a Ned Stark. Tampoco ha mostrado piedad con los Lannister, que no pueden matar ni a un hijo vivo. Por último, ¿quién se puede olvidar de Hodor?

A Martin le gusta la muerte, y aunque Tolkien le inspiró cuando mató a Gandalf, el famoso autor le desagradó cuando lo resucitó.

“Que poder tuvo eso, cómo me intrigó”, afirmó Martin en una entrevista en 2011. “Luego regresa como Gandalf el Blanco y bueno, parece ser una versión mejor. Nunca me gustó Gandalf el Blanco tanto como Gandalf el Gris, y nunca me gustó que volviera. Creo que hubiera sido una historia aún más fuerte si Tolkien lo hubiera dejado muerto”.

Allí lo tienen, amigos. Debemos nuestro sufrimiento y ansiedad a un autor del siglo XIX que tuvo que ir y matar a uno de sus personajes principales. No importa que lo resucitó después. El daño ya estaba hecho. A ver quién decide matar Martin en Los vientos de invierno, si llega a publicarlo un día.

[PBS]

Con información de Gizmodo

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