La historia del delfín que intentaba tener sexo con los bañistas de una playa es más triste de lo que parece

Hace unos días se supo de la historia de Zafar, el delfín que se había puesto demasiado cariñoso con los bañistas de una playa en la Bretaña francesa, tanto, que habían tenido que cerrarla. Sin embargo, detrás del relato de este aparente mamífero marino calenturiento, hay mucho más.

Como contábamos el pasado martes, Zafar nunca había sido agresivo. De hecho, no lo es ahora, pero su comportamiento sexual buscando el roce hace que, según los expertos, pueda repercutir en una escena donde algún bañista salga herido.

El interés del delfín en los humanos parece estar impulsado por la necesidad de una compañía de naturaleza íntima, razón por la que se ha visto a Zafar tratando de frotarse con nadadores y botes. En otros casos, el delfín incluso impidió que una mujer volviera a la orilla (más tarde fue rescatada en un bote) o sacó a otra chica del agua con la nariz, según los medios locales.

Por todo ello, y tras hablar con varios expertos, al alcalde de Landevennec, Roger Lars, prohibió nadar y bucear cerca de la costa del pueblo cada vez que se ve a Zafar en la zona.

Image: Pexels

Lo cierto es que este tipo de travesuras “agresivas” no son inusuales para un delfín en la situación de Zafar. Tal y como ha explicado Elizabeth Hawkins, investigadora principal de Dolphin Research Australia, a The Washington Post:

Zafar es lo que llamamos un “delfín solitario sociable”, lo que significa que por alguna razón ha sido aislado de otros delfines y ahora es un “paria social”. El delfín busca el afecto, la necesidad, anhela el contacto social de cohortes, y esa necesidad no se cumple.

Por eso trata de probar diferentes comportamientos hacia los humanos para tratar de lograr esa satisfacción social, y es entonces cuando pueden surgir comportamientos extraños.

Teniendo en cuenta cómo son los delfines, explica Hawkins, los animales buscan formar y reforzar vínculos, “a menudo utilizando el comportamiento sexual”, resalta. La experta cuenta que para los delfines machos solitarios y aislados de su sociedad, frotarse sobre objetos o personas se ha observado como un intento de satisfacer esa necesidad biológica. Según Hawkins:

Se ha observado que los delfines y las diferentes especies de ballenas se frotarán contra objetos con lo que parece ser algún tipo de satisfacción sexual.

Image: Pixabay

Lo que cuenta la investigadora no es nuevo. En el año 2003, con la publicación del libro Marine Mammals: Fisheries, Tourism and Management Issues, los investigadores encontraron que de 29 “delfines solitarios y sociables”, al menos 13 tenían “períodos de conductas sexuales mal dirigidas hacia humanos, boyas y/o embarcaciones”.

Por tanto, toda percepción de animal simplemente “caliente” es más bien errónea, y realmente se trata de un animal al que se le ha apartado de su hábitat. Para Lars Bejder, director del Programa de Investigación de Mamíferos Marinos del Instituto Hawaiano de Biología Marina de la Universidad de Hawai:

La forma en que el comportamiento de Zafar ha progresado también es común entre estos delfines solitarios. Los animales se vuelven cada vez más habitados a actividades humanas, lo que a los humanos les gusta, pero en ese proceso típicamente se vuelven más y más agresivos, lo que suena exactamente como lo que está sucediendo ahora.

Image: Wikimedia Commons

De hecho, en el libro del 2003 se observó que al menos 18 de los delfines solitarios habían dirigido un comportamiento agresivo hacia las personas. Por esta razón el alcalde Roger Lars se defiende de quienes le tachan de querer demonizar al animal con su decisión. Como le explicó al medio Le Telegramme:

La decisión de imponer la prohibición se tomó solo después de consultar a expertos en mamíferos marinos.

Para Hawking, la decisión del alcalde no podía ser más acertada:

Un delfín adulto haciendo este tipo de comportamiento puede ser muy, muy insistente. En realidad, puede aumentar el daño a los propios nadadores, y el delfín macho no pretende infligir daño a los nadadores, pero son varios cientos de kilos de un animal bastante bravucón que intenta satisfacer una necesidad. 

Image: Wikimedia Commons

No sólo eso. Como los expertos recuerdan, la prohibición también sirve para proteger a Zafar de un desafortunado destino común a los delfines solitarios: la muerte prematura a manos de humanos. Y es que la habituación, o acostumbrarse al simple contacto humano, puede disminuir los instintos naturales de un delfín para estar al tanto de posibles amenazas, dejándolos en última instancia vulnerables a ser golpeados por barcos o maltratados por personas.

Lo mejor que se puede hacer con él en estos momentos, según Hawking, es no interactuar con él y “esperar que pueda reanudar el comportamiento natural nuevamente”, zanjó la investigadora. [ScienceAlertThe Washington Post]

Con información de Gizmodo

Ayuda a mantener en línea nuestro WebServer. Te necesitamos para poder seguir haciendo publicaciones y seguir generando contenido.