Mejorar la relación con un jefe difícil es fácil si sabes cómo

Tener un jefe difícil es una de las situaciones más delicadas y estresantes hoy en día. Un trabajador a jornada completa pasará más de 2.000 horas en el trabajo cada año, lo cual significa que tendrá que pasar todo o parte de ese tiempo con su jefe. Sin embargo, si tienes un mal jefe no necesariamente significa que tengas que buscar otro empleo. Simplemente tienes que intentar manejar esa relación.

La clave está en identificar el tipo de jefe que tenemos y la comunicación que tenemos con ellos. De acuerdo con Mary Abbajay, autora de Managing Up: How to Move up, Win at Work and Succeed with Any Type of Boss, hay varios tipos de jefesque pueden no ser de nuestro agrado. Un ejemplo es el jefe fantasma, que casi nunca se comunica o parece nunca estar allí; otro es el jefe gaviota, que suele acercarse y luego dejar un desastre donde han estado; o el jefe incompetente, que podría recordarte a Michael Scott de The Office.

No obstante, aunque tu jefe esté en una de las categorías mencionadas anteriormente, Abbajay afirma que las relaciones con nuestros jefes se basen en nuestra percepción de su comportamiento, lo cual es diferente a la realidad. Esto se conoce como el error de atribución, un sesgo cognitivo que nos conduce a atribuir el comportamiento que no nos gusta al carácter de la persona en vez de a las circunstancias o factores de fuera.

“Tienes que entender que cuando vemos comportamiento en alguien que no nos gusta, solemos crear una historia sobre por qué están haciendo estas cosas”, dice Abbajay en una entrevista con el New York Times. “No me hacen caso, así que no les debo importar. Eso puede ser verdad, pero también es posible que están muy ocupados, o que realmente confían en ti”.

Afortunadamente, hay una forma fácil para mejorar la relación con tu jefe. Se trata de tener una conversación para saber lo que les gusta en el trabajo. Abbajay sugiere que invites a tu jefe a tomar un café y le hagas las siguientes preguntas:

  • ¿Cuáles son tus preferencias para la comunicación?
  • ¿Cuáles son tus prioridades?
  • ¿Qué te molesta?

Las preguntas están diseñadas para llegar al fondo de una relación entre un jefe y un empleado. Tener una conversación sobre estos temas puede mejorar una mala relación o reforzar una buena.

“Tienes que pensar en cómo te gusta comunicar”, comenta Abbajay. “[Luego] tienes que entender cómo le gusta comunicar a tu jefe, analizar esa brecha y pensar en lo que puedes hacer diferente”.

Dicho esto, también es importante reconocer cuando una relación no se puede salvar y cuándo debes de marcharte. Si estás pasando más tiempo pensando en cómo interactuar con tu jefe en vez de trabajar, es una señal de advertencia. Otras señales incluyen odiar ir a trabajar todos los días o sentirte mentalmente o físicamente mal

Si no has llegado a este punto, puede merecer la pena intentar trabajar en la relación con tu jefe, especialmente si estás en un empleo y en un sector que realmente te gusta.

“Trabaja con el jefe que tienes, no con el jefe que quieres”, señala Abbajay.

[New York Times]

Con información de Gizmodo

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