Del infierno libio al asilo en Francia, la resiliencia de un refugiado chadiano

Adam Osman está ahora a salvo en Francia, pero su mirada se llena de sufrimiento cuando recuerda lo que lo trajo hasta aquí: la masacre de su familia en Chad y las torturas que sufrió en Libia.

Cada mañana, este joven de 24 años va a pie desde el centro para inmigrantes donde vive hasta la pequeña empresa de maquinaria para jardín en la que trabaja desde hace 18 meses en la pintoresca ciudad de Bonnelles, a una hora al sur de París.

En estos últimos meses, Osman dice haber aprendido mucho, sobre todo gracias a la “paciencia” de su jefe.

“Le gusta ayudar a la gente y me explica muchas cosas. Esto me ha ayudado a reconstruirme un poco, a construir un futuro”, cuenta a la AFP.

Pero el sufrimiento se lee en su rostro, marcado con cicatrices tradicionales de su tribu, cuando rememora su pasado.

Cuenta que huyó de Chad en 2010, cuando era apenas un adolescente, a causa de las persecuciones de las autoridades contra su tribu. “No me queda ninguna familia”, afirma. “Si me hubiera quedado estaría en la cárcel o muerto, fue por eso que me fui a Libia”.

– Torturado con electricidad –

Su viaje a Libia solo le trajo más sufrimiento. Encontró trabajo en un taller mecánico en Sorman, una localidad al oeste de Trípoli, pero las pandillas de jóvenes libios le robaban constantemente su dinero y sus pertenencias.

Pero las cosas empeoraron con la muerte del dictador Muamar Gadafi en 2011. “La vida en Libia se puso peor que en Chad”, afirma.

Las milicias comenzaron a secuestrar a los migrantes africanos con la idea de pedir dinero a las familias.

Osman fue secuestrado tres veces. La primera vez, en 2012, logró que lo liberaran a cambio de su móvil y un poco de dinero. Pero las veces siguientes fue torturado con electricidad. “Querían que mi familia les envíe dinero, pero no tenían a quien llamar”.

Sus captores terminaron por liberarlo. Fue entonces cuando decidió emprender el mismo camino que han tomado cientos de miles de migrantes en los últimos años y cruzar el mar Mediterráneo hasta Italia, donde llegó milagrosamente.

En su bote viajó junto a otras 30 personas. “El somalí que nos condujo había sido formado apenas unas horas antes, ni siquiera sabía dónde estaban las costas de Sicilia”, relata Osman.

– La decepción de Calais –

Una vez en Europa decidió ir a Francia. En Libia había escuchado que Calais era “un lugar donde los migrantes podían instalarse”.

Pero este puerto del norte de Francia no era lo que esperaba. Allí descubrió que miles de migrantes vivían hacinados en campamentos improvisados en condiciones terribles.

Erró por varias ciudades francesas durante meses y finalmente logró obtener el estatuto de refugiado en 2015. Pero no encontraba trabajo y dormía a menudo en la calle.

Fue un encuentro en 2016 con Isabelle Maurette, directora de un refugio para inmigrantes en Bonnelles, que cambió su destino.

AFP / STEPHANE DE SAKUTINUn centro de migrantes en un centro de acogida de urgencia en Bonnelles (Francia), el 28 de agosto de 2018

Se instaló allí y comenzó una formación que lo llevó a trabajar en la empresa Crosnier, cuyo director, Julien Fredon, estaba ansioso por ofrecer trabajo a los refugiados para “cumplir con su rol de ciudadano”.

“Desde hace tres años buscábamos un nuevo técnico, siempre quejándonos de que no hay suficientes jóvenes bien preparados en Francia”, cuenta Fredon.

Irónicamente, los años de infierno en Libia le dejaron a Osman algo positivo, conocimientos sólidos en mecánica. Es alguien “independiente y curioso”, señala Fredon.

Sin embargo, este último admite que no todos sus 43 empleados acogieron al chadiano con los brazos abiertos. “Algunos se mostraron abiertamente racistas”, afirma.

Pero después de algunos meses lo integraron al equipo. Ahora, Osman se ha lanzado un nuevo desafío, obtener el bachillerato en un instituto técnico.

Para ello, aún tiene que mejorar su francés y seguir trabajando a tiempo parcial en Crosnier. Pero Osman dice estar contento y ya hasta piensa continuar sus estudios después del bachillerato

Con información de AFP

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