El gen estropeado que convirtió al ser humano en uno de los mejores corredores del mundo animal

No somos el animal terrestre más rápido. Eso seguro, pero ni los guepardos ni las liebres, ninguno de los mejores corredores de la naturaleza son capaces de igualar una proeza muy humana: correr sin parar durante más de una hora. El ser humano es probablemente el mejor corredor de fondo de la naturaleza.

Medias maratones, maratones, ultramaratones… ¿Cómo demonios es capaz una persona de correr 42 kilómetros seguidos y no morir en el intento? La respuesta, contrariamente a lo que nos gusta creer a los corredores, no es nuestra férrea fuerza de voluntad, sino un sistema de refrigeración prodigioso. Sí, no solo tenemos unas piernas largas, unos pies grandes y una espina dorsal fuerte para mantener todo ese sistema erguido y en equilibrio. Además tenemos un sistema de glándulas sudoríparas que es la envidia de muchos grandes mamíferos. Ese sistema no es para nada común y, aunque no nos ayuda a batir el récord de sprint, nos hace imbatibles cuando se trata de correr largas distancias. Las glándulas sudoríparas son solo la punta del iceberg. Por debajo tenemos un sistema circulatorio capilar fantástico para distribuir nutrientes y oxígeno a los músculos y unas células cuya respiración mitocondrial nos hace más resistentes a la fatiga que otros mamíferos.

Hace entre dos y tres millones de años, nuestros ancestros bajaron de los árboles y empezaron a desarrollar ese sistema motriz y de refrigeración que pronto se reveló como una ventaja evolutiva. Poco a poco, nuestra especie comenzó a aprovechar su resistencia para recorrer largas distancias y perseguir presas hasta vencerlas por agotamiento. Todos esos cambios en nuestro organismo no se produjeron por casualidad, y Ajit Varki, un investigador médico en la Universidad de California San Diego (UCSD) acaba de encontrar la respuesta: tenemos un gen defectuoso.

Photo: Pixabay

Varki y su equipo ha descubierto que el sistema de refrigeración cutáneo que nos caracteriza y que tantos sudores nos ha costado depende de un gen llamado CMP-Neu5Ac Hydroxylasa (CMAH). Otras especies de primates también tienen este gen, pero el nuestro es una versión rota.

Experimentando con ratones, Varki y su equipo constataron que los ratones modificados para que se exprese la versión rota de CMAH son corredores mucho más resistentes, hasta un 12% más rápidos y un 20% más resistentes que los roedores normales.

¿Por qué nuestro gen CMP-Neu5Ac Hydroxylasa se rompió en primer lugar? La respuesta es curiosa: para fortalecer nuestras defensas. El CMAH determina la acumulación de un ácido llamado N-Acetilneuramínico c en lugar de otra versión del mismo, la g. Ese ácido es vital en la interacción celular y el cambio nos hizo más resistentes ante algunas enfermedades. Curiosamente, también nos hizo más viulnerables a algunos tipos de cáncer. Lo más fascinante de todo es cómo un pequeño cambio en nuestro organismo destinado a combatir una enfermedad hace millones de años nos convirtió en uno de los mejores corredores de fondo de la naturaleza. [Proceedings of the Royal Society B vía ZME Science]

Con información de Gizmodo

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