Evacuan de un parque nacional a cientos de cabras adictas a la orina humana para que no asalten a los excursionistas

Una de las extrañas imágenes que te puedes encontrar estos días si te acercas hasta el Olympic National Park de Washington es el “vuelo” en helicóptero de decenas de cabras. En esencia, se las llevan para que los turistas puedan acceder al recinto sin sufrir un ataque.

La idea es que entre 275 y 325 cabras montesas desaparezcan del paisaje como parte de un plan más amplio para eliminar las especies de la zona. La razón: muchas de estas cabras no nativas han estado causando estragos en el parque alterando el ecosistema alpino y agrediendo a los visitantes.

Los animales quieran sal y como el parque no es su hábitat natural, no hay bloques de sal que puedan disfrutar. Como resultado de ello las cabras han encontrado un plan “b”: los seres humanos.

Al parecer, las cabras de montaña han estado acosando a los excursionistas porque se sienten atraídas por la sal del sudor humano y la orina que dejan muchos de los visitantes. Cuando las cabras ven a un humano, básicamente ven una lagartija que camina y habla.

La situación es más grave de lo que parece, ya que los animales están actuando de forma muy agresiva. Por esta razón, el Servicio de Parques Nacionales, el Departamento de Pesca y Vida Salvaje de Washington y el Servicio Forestal Nacional han elaborado un plan para deshacerse del problema de las cabras.

Este consiste en capturar aproximadamente la mitad de los 700 animales que hay en la zona y transportarlos de manera segura a las montañas de North Cascade, donde son una especie nativa. Según la investigadora Ruth Milner:

La jugada es perfecta. El Parque Nacional necesita las cabras fuera de la zona y en North Cascade han visto una disminución reciente en sus números de cabras de montaña, por lo que la esperanza moviendo las cabras a la zona pueda ayudar a compensar la disminución de los números.

Lo cierto es que las cabras no nativas llegaron por primera vez al área antes de que oficialmente fuera un parque nacional. En la década de 1920, un grupo de cazadores de Columbia Británica y Alaska trajeron una docena de los animales y desde entonces se han multiplicado en centenares.

Image: AP

Ahora la población ronda los 700. Los equipos esperan poder reubicar al menos a la mitad, aunque desafortunadamente, las que no se puedan serán sacrificadas.

El plan que se está siguiendo pasa por varias fases. Los animales primero se sedan, luego son transportados en helicóptero y se introducen en unas camionetas para llevarlas a una zona donde se les realiza una amplia gama de pruebas.

Luego, cada animal va equipado con collares de rastreo por GPS, se vuelven a cargar y se conducen a través de un vehículo refrigerado a North Cascade. En total, los animales viajarán en helicóptero, varios vehículos especiales y un ferry en el viaje a su destino final.

Y sí, parece contradictorio eliminar a las cabras de montaña de las montañas, pero en este caso, es clave para la supervivencia tanto del parque nacional como de los propios animales. [Motherboard]

Con información de Gizmodo

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