Inteligencia rusa creía tener a Trump “a su merced”

Según un abogado del Departamento de Justicia, un ex espía británico le dijo hace dos años que la inteligencia rusa creía tener a Donald Trump “a su merced”, de acuerdo con varias fuentes familiarizadas con el encuentro.

El abogado, Bruce Ohr, dice además que se enteró de que un colaborador de la campaña de Trump se había reunido con funcionarios rusos de mayor nivel de lo que él había reconocido, dijeron las fuentes.

Los detalles previamente no reportados del desayuno del 30 de julio del 2016 con Christopher Steele, que Ohr describió esta semana a legisladores en una entrevista privada, revelan un intercambio de información potencialmente explosiva sobre Trump entre dos hombres a quienes el presidente ha tratado de desacreditar.

Permiten al público conocer algo más de esos meses clave cuando el FBI y la comunidad de inteligencia trataban de dilucidar las posibles conexiones entre la campaña de Trump y Rusia. Y reflejan la preocupación de Steele, un informante del FBI cuya investigación sobre los lazos de Trump con Rusia, financiada por los demócratas, fue compilada en un dossier, de que el candidato presidencial republicano posiblemente estaba comprometido, e intentó transmitir con premura esa preocupación a sus contactos en el FBI y el Departamento de Justicia.

Las fuentes que hablaron sobre la entrevista con Ohr no estaban autorizadas a hacerlo públicamente y pidieron preservar el anonimato.

Steele le dijo en ese desayuno a Ohr que un funcionario de la inteligencia rusa a quien no identificó le había revelado que pensaba que ellos creían “tener a Trump a su merced”, de acuerdo con personas familiarizadas con la reunión. No estaba claro en la entrevista de Ohr si Steele había escuchado eso directamente o lo había escuchado por medio de sus contactos, pero la idea es reiterada en el dossier de Steele.

Steele y Ohr, que en la época de la elección era un alto funcionario de la oficina del subsecretario de Justicia, se habían conocido una década antes y establecieron una relación basada en el interés mutuo en el crimen organizado internacional. Se reunieron varias veces durante la campaña presidencial, en una relación que les valió a los dos hombres y a las agencias federales del orden críticas partidistas, incluyendo de Trump.

Los republicanos dicen que el FBI dependió excesivamente del dossier en su investigación y para obtener una orden judicial de grabaciones telefónicas de Carter Page, un importante colaborador de la campaña de Trump. Dicen además que Ohr se excedió en sus funciones al reunirse con Steele, incluso cuanto éste dejó de ser una fuente oficial del FBI, y pasarle lego la información a la agencia.

Trump propuso este mes despojar a Ohr de su habilitación de seguridad y ha preguntado “por qué demonios” sigue empleado.

Trump ha dicho que la investigación de sus posibles lazos con Rusia de “cacería de brujas” y ha negado colusión entre su campaña y Moscú.

Trump y algunos de sus partidarios en el Congreso han acusado al FBI de lanzar la investigación sobre Rusia basado enteramente en el dossier de Steele. Pero memorándums escritos por republicanos y demócratas dados a conocer este año revelan que el detonador de la pesquisa fue información recibida por el gobierno previamente sobre contactos de Rusia con el entonces asesor de política exterior de la campaña George Papadopoulos.

La investigación del FBI estaba ya en curso para cuando la agencia recibió el dossier de Steele y Ohr no fue la fuente original de la información.

Con información de AP

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