La Eurocámara enfrenta a Viktor Orban, con la vista más allá de Hungría

La Eurocámara discute este martes con el primer ministro húngaro, Viktor Orban, sobre si sus políticas suponen “un riesgo claro de violación grave” de los valores europeos, en un debate que se anuncia duro a unos ocho meses de los comicios europeos.

Orban, un dirigente de 55 años euroescéptico, antiinmigración y de estilo autoritario, encarna la ola populista que progresa en el bloque. A finales de agosto, ya escogió incluso a su adversario principal en las elecciones europeas de mayo: el presidente francés, el europeísta Emmanuel Macron.

El debate sobre Hungría sobrepasa así las fronteras de este país de la ex órbita comunista, ya que, a juicio del eurodiputado liberal Guy Verhofstadt, se trata de “apoyar la libertad y valores de la UE” o “capitular ante los populistas de extrema derecha”.

Por primera vez, el Parlamento Europeo se dispone a lanzar el procedimiento del Artículo 7 del Tratado de la Unión Europea, urgiendo al Consejo, institución que reúne a los países del bloque, a constatar “un riesgo claro de violación grave” de los “valores” europeos.

El informe de la ponente Judith Sargentini enumera la docena de “preocupaciones” de la Eurocámara sobre “el funcionamiento del sistema constitucional y electoral”, “la independencia del poder judicial” y diversas libertades individuales, así como los derechos de los refugiados, entre otros.

El gobierno húngaro lo ve como “una caza de brujas”, en palabras el lunes de su portavoz, Zoltan Kovacs en Bruselas. Budapest publicó en línea una “ficha de información” de más de 100 páginas en respuesta al informe de Sargentini.

Hungría podría seguir los pasos de Polonia, país contra el que la Comisión Europea activó en diciembre el procedimiento del Artículo 7 preocupada por el respeto de las garantías y que podría implicar, a largo plazo, la suspensión de su derecho a voto en el seno de la UE.

Bruselas rechazó por el momento activar el mismo procedimiento para Hungría, limitándose a abrirle procesos de infracción por no respetar la legislación europea en materia de asilo, por su ley de financiación de oenegés o su ley de universidades, entre otros.

– El enigma PPE –

La iniciativa de la Eurocámara, que se votará el miércoles, no logra la unanimidad de los 751 eurodiputados. Los grupos nacionalistas (CRE, conservadores) y de extrema derecha rechazan la resolución, que apoyan socialdemócratas, liberales, Verdes e izquierda radical.

El ministro del Interior italiano, el ultraderechista Matteo Salvini, anunció a través de su portavoz que votarán en defensa de su aliado Orban. “La Eurocámara no puede juzgar a los pueblos y a los gobiernos electos”, agregó.

Los focos y la presión se centran así en el Partido Popular Europeo (PPE), grupo al que pertenece el Fidesz de Orban y cuyo jefe de filas en la Eurocámara, el alemán Manfred Weber, anunció días atrás su voluntad de aspirar a la presidencia de la Comisión.

“El principal enigma es ver cómo votará el PPE y, especialmente, Manfred Weber”, indicó la vicepresidenta del grupo socialdemócrata, Maria João Rodrigues.

En una entrevista al diario austríaco Standar, Weber aseguró que en el seno del PPE, al que pertenecen desde la canciller alemana Angela Merkel hasta el presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker, “no hay un trato de favor” para el primer ministro húngaro.

“Si Orban se muestra dispuesto a alcanzar compromisos (…) y explica cómo quiere resolver el problema, estaremos dispuestos a discutir”, explicó el líder de filas del PPE en la Eurocámara. El grupo decidirá tras el debate sobre la consigna de voto.

El sentido del voto de los 218 eurodiputados del PPE, que acoge a 12 aliados de Orban, se anuncia clave. La resolución para lanzar este procedimiento debe contar con el apoyo de al menos dos tercios de los eurodiputados presentes el día de la votación.

El canciller austríaco, Sebastian Kurz, que gobierna en coalición con la ultraderecha, ya indicó el lunes que los parlamentarios de su partido en el seno del PPE votarán a favor de la propuesta. “Los valores básicos deben protegerse”, dijo a la televisión ORF 2 TV.

Independientemente del resultado, el debate puede avivar los meses previos a las elecciones europeas de mayo, que se celebrarán en un momento de auge de las fuerzas populistas y de ultraderecha en la UE, como en Italia, Austria o, recientemente, Suecia.

Oenegés como Amnistía Internacional y Human Right Watch llamaron a lanzar el procedimiento contra Budapest, ya que, según Hugh Williamson, responsable de HRW, “votar sí es un voto por Hungría y por el futuro de Europa”.

Con información de AFP

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