“Puigdemont no es un relevo generacional en Cataluña, es un relevo sociológico”

En España hay algo no escrito, pero que se cumplió, y es que más allá de los resultados electorales la autonomía de Cataluña debía entregarse a los nacionalistas, y la del País Vasco, al PNV, y ya se prefigura una ley electoral que da a los partidos nacionalistas una sobrerrepresentación. Así lo cree el presidente de Somatemps, Josep Alsina.

El presidente y también uno de los fundadores de Somatemps, colectivo que defiende la identidad hispana de Cataluña, explica que para entender lo que está pasando en Cataluña hay que partir del hecho de que muchas veces los partidos nacionalistas de España se vuelven imprescindibles —como ocurre ahora—, para que el Gobierno central pueda gobernar a través de pactos.

En este sentido, señala que existe otro escenario en Cataluña que se llama el ‘pujolismo’, que fue “un régimen político que imperó en Cataluña, llevado por el señor Jordi Pujol, con una gran habilidad, una gran astucia política. El señor Pujol, en cierto sentido es nuestro adversario, pero yo lo admiro y lo comparo con los fanáticos irresponsables de ahora”.

El mérito de Pujol, según Alsina, consiste en que consigue vender una imagen de moderación de cara al exterior, hasta el punto de que cuando se produce el escándalo de la banca catalana, todo lo que se conoce como la derecha española, le apoya. “Tenemos que recordar que el diario ABC nombró a Pujol el ‘Español del año'”, subraya.

“Si por un lado el pujolismo presenta esta aparente moderación, luego por dentro va sentando las bases: en las escuelas, en TV3 (la televisión autonómica de Cataluña), y muy importante, en los Mossos d’Esquadra (la Policía autonómica catalana), que son un cuerpo armado, en estos momentos, al servicio del separatismo. ¿Y quién cedió los Mossos d’Esquadra a Pujol? Pues, (el expresidente de España) José María Aznar, porque necesitaba los votos para gobernar. Es decir, la historia viene de muy lejos”, subraya, al apuntar el origen de la crisis catalana que derivó en el referéndum del 1-O.

Alsina opina que un cambio de mentalidad importante en la corriente independentista no es tanto de estatus, “una cosa que se inventó (el expresidente de la Generalitat Pasqual) Maragall. El cambio de ‘chip’ importante se produce cuando (el expresidente Artur) Mas accede al poder, y que coincide con la gran crisis económica mundial”.

De acuerdo con Alsina, Mas, que en un principio tenía una ideología conservadora y neoliberal, con su Gobierno lo que hace es empezar a recortar. “Pero es curioso, porque antes de que (el expresidente de España Mariano) Rajoy comenzara con esta política de recortes, de destrucción de puestos de trabajo, esta política regresiva en materia laboral, esta política de recortes de muchas prestaciones que Rajoy las hace porque de alguna manera se lo impone la Unión Europea, se lo impone Angela Merkel y el FMI”.

Antes de que Rajoy comenzara a hacerlo, Mas ya lo hacía en Cataluña porque se lo creía y no porque le obligaran, sostiene Alsina. Antes de que el Gobierno de Madrid recortara la paga doble de los funcionarios, Mas ya lo hacía, explica.

“Esto provoca una reacción social que se da en toda España, pero en Cataluña es particularmente fuerte, lo que podríamos llamar el Movimiento 15M que tenía dos cosas importantes: una, que no era nacionalista y que con buen ojo dirige sus ‘tiros’ contra la Generalitat. Hay una fecha muy importante, que es cuando el sector más radical del Movimiento 15M intenta el asalto al Parlamento de Cataluña precisamente cuando se estaban votando unos presupuestos muy restrictivos que tenían el apoyo tácito del Partido Popular de Cataluña”.

Entonces, rememora Alsina, es que Artur Mas y su Gobierno se dan cuenta de que están perdiendo la calle. “El propio Mas tiene que salir del Parlamento en helicóptero por miedo a los manifestantes que son muy agresivos. Insultan a todos los diputados. Entonces en ese momento el nacionalismo del partido Convergencia (al que pertenecía Mas) da el gran giro: hay que ganar la calle, hay que buscar a algo exterior a lo que echar la culpa, entonces es cuando nace el ‘Espanya ens roba (España nos roba, en español), cuando nace esta alianza contra natura absolutamente, entre Convergencia, ERC y la CUP. (…). Y a partir de aquí, empieza todo”.

En ese momento, en palabras de Alsina, “ocurre que el ‘monstruo’ que han puesto en marcha se les acaba comiendo, momento en que la CUP descabalga más. Cuando lo hace, pone a (el expresident Carles) Puigdemont y la cosa cambia completamente, porque no es un relevo generacional, es un relevo sociológico. Es decir, Mas, Pujol, son de la vieja guardia de Convergencia, de la alta burguesía catalana que, aparte de la política, siempre ha tenido otras maneras de vivir y vivir muy bien y que, en realidad, ellos no querían llegar hasta aquí. Simplemente quería jugar esta baza para conseguir una situación de un Estado libre asociado”.

“El ‘monstruo’ se acaba descabalgando y comienza a aparecer gente como Puigdemont, como (el presidente Joaquim) Torra, que son personajes planos, sin cintura política. De hecho, no son políticos, son agitadores, gente incluso sin estudios. El propio Puigdemont no es filólogo, ni es periodista. Señala que lo único importante es que son gente que ha vivido siempre de la independencia, al indicar que “Puigdemont, antes de ser alcalde de Gerona —que lo es por un rebote—, había trabajado como pseudoperiodista en uno de los medios digitales independentistas subvencionado, que no les importa tener mucha audiencia o no, porque cada mes reciben una subvención que pagamos entre todos”.

A partir de entonces se produce un punto de inflexión en la situación, según Alsina. Así, “nos encontramos con un tipo de personal que es impermeable a todo, que se lanza hacia delante, hacia esta carrera absurda que culmina con el 1 de octubre que es una ‘performance’ que los separatistas juegan con cierta habilidad y el Gobierno de España juega con una absoluta falta de inteligencia, de visión, y de todo”.

En opinión de Alsina, el error de la Administración Rajoy fue creer que los Mossos d’Esquadra actuarían para hacer cumplir la ley, pero se equivocó. “Con todo un CNI (Centro Nacional de Inteligencia) a su servicio es incapaz de interceptar las urnas y las papeletas, porque de esa manera no habría habido referéndum, entonces se producen estas escenas llevadas hasta el paroxismo de las cargas policiales”.

Para el político, es evidente que hubo cargas policiales, pero que se hacen siguiendo una orden judicial. “A mí me gusta mucho recordar cuando el señor Felip Puig, ‘conseller’ de Interior, ordena a los Mossos d’Esquadra a desalojar Plaza Cataluña donde está acampado el Movimiento 15M, sin orden judicial, con una violencia veinte veces superior a la que se ejerció el 1 de octubre de 2017. Yo creo que TV3 ha repetido por lo menos 4.000 veces las escenas del 1 de octubre; las cargas de los Mossos d’Esquadra contra el 15M, una vez”.

“Haría falta una situación muy distinta, que hubiera un Gobierno que fuera realmente un Gobierno de España y que defienda a los catalanes que queremos seguir siendo españoles y que a esta gente se les tratara como se merece, como lo que son, golpistas. Haría falta una desinfección de la sociedad catalana y de TV3 y de la educación a largo plazo”, sentencia Josep Alsina.

Con información de Sputnik

Ayuda a mantener en línea nuestro WebServer. Te necesitamos para poder seguir haciendo publicaciones y seguir generando contenido.

Be the first to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*


This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.