Qué produce el irresistible deseo de hacer caca después del café (pista: no es la cafeína)

Café y cigarro, muñeco de barro”. Es posible que alguna vez hayas escuchado el chascarrillo, principalmente porque es verdad. Hasta hace unos años, nadie sabía por qué demonios sentíamos esas ganas irrefrenables de acudir al tronotras el café. Esto es lo que dice la ciencia.

Hasta mediados de la década de los 90 se aceptaba por válida la teoría que culpaba a la cafeína de la visita al baño. Tenía cierto sentido si pensamos que los efectos de la cafeína en el tracto gastrointestinal se conocen desde hace bastante tiempo.

Más específicamente, se trataba de una teoría que argumentaba que tomar cafeína puede provocar un aumento en la motilidad gastrointestinal, conocida como peristalsis, es decir, esencialmente una contracción y relajación de los músculos que obliga a los contenidos de tu sistema digestivo a moverse hacia tu espalda con el final que ya sabemos.

Sin embargo, con el paso de los años se ha demostrado que la cafeína no es ni mucho menos el actor principal que nos obliga a hacer caca. Para empezar, la cafeína generalmente comienza sus efectos de agitación entre 15 y 20 minutos después de la ingestión.

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Esto es importante, ya que hace varios años un estudio de esos que denominamos “por la ciencia” examinó específicamente la respuesta del colon al café al colocar una sonda anal en el intestino grueso de aquellos que tuvieron un aumento en la peristalsis a partir de ella.

Los efectos del café comenzaron a aparecer dentro de los 4 minutos posteriores a la ingestión, y el aumento en la peristalsis se mantuvo durante aproximadamente 30 minutos. Estos plazos no son compatibles con la idea de la cafeína como promotor de la caca. Además, posteriormente se demostró que el aumento del peristaltismo no se producía con otras bebidas con cafeína, pero sí con el café descafeinado.

¿Entonces? Aunque todavía existen algunas lagunas para determinar el proceso completo que lleva a la acción de defecar, la teoría principal detrás del impulso del café en la productividad de tu sistema de desechos es una combinación de varios mecanismos hormonales y neuronales, algunos conocidos y otros aún desconocidos.

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Los conocidos incluyen un aumento en la producción de ácido en el estómago y la liberación de las dos hormonas, gastrina y colecistoquinina, que tienen un efecto laxante.

El café aumenta los niveles de ácido y desencadena la liberación de gastrina y colecistoquinina, lo que provoca el peristaltismo antes mencionado. La gastrina se produce cuando el cuerpo detecta la presencia de comida en el estómago, o tu nervio vago se estimula por uno de tus sentidos, como el gusto o el olfato, en respuesta a los alimentos.

Su liberación causa varias reacciones dentro del cuerpo. El esfínter gastroesofágico se contrae, manteniendo la comida en el estómago y no permitiendo que vuelva a tu esófago. Luego aumenta la motilidad de su tracto digestivo y la vesícula biliar en preparación para la llegada de alimentos al intestino delgado.

Simultáneamente, relajará la válvula entre el intestino delgado y el colon, la llamada válvula ileocecal. Esto permitirá que la comida que ya está en el intestino delgado se mueva al intestino grueso. Finalmente, aumenta la peristalsis en todo el sistema digestivo, y el resultado general de la gastrina es, en esencia, defecar.

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En cuanto a la hormona colecistoquinina, aunque es similar en estructura a la gastrina, funciona de manera diferente y causa otras reacciones. También se libera en respuesta a los alimentos que se introducen en el estómago. Estimula la vesícula biliar para liberar bilis en los intestinos, lo que ayuda a digerir las grasas.

También estimula los jugos pancreáticos, ayudando a descomponer las partículas grandes de alimentos en moléculas que pueden ser absorbidas por el cuerpo. Por último, también se ha demostrado que la colecistoquinina estimula el hipotálamo, lo que indica al organismo que ya ha comido suficiente. Se cree que este es uno de los mecanismos que le da al café su efecto de supresión del apetito.

Además de los mecanismos conocidos, es muy probable que existan otros compuestos químicos del café que influyan en el proceso. No obstante, si tu “regularidad” por la mañana no tiene nada que ver con el café, simplemente podría ser que tu tracto gastrointestinal se está despertando después de estar inactivo toda la noche.

Se llama reflejo gastrocólico, y ocurre cuando la comida o la bebida ingresan con el estómago vacío. [BuzzfeedNCBICoffeeResearch]

Con información de Gizmodo

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