Sigue la violencia en Trípoli con el lanzamiento de cohetes contra el aeropuerto

Tras una semana de duros combates entre grupos armados y un ataque de la organización yihadista Estado Islámico, varios cohetes cayeron en la madrugada del miércoles en el único aeropuerto aún en operaciones de Trípoli, sin dejar víctimas.

Después de los enfrentamientos que dejaron al menos 63 muertos a finales de agosto y a principios de septiembre, la tregua entre grupos armados pactada el 4 de septiembre y auspiciada por la misión de la ONU en Libia (Manul) sigue siendo frágil.

En la madrugada del martes al miércoles, al menos tres cohetes cayeron en el perímetro del aeropuerto de Mitiga, en Trípoli, sin dejar víctimas. Los disparos no fueron de momento reivindicados.

Los incidentes provocaron una nueva suspensión de vuelos, menos de cincos días después de la reapertura del aeropuerto, que cerró a finales de agosto por los combates.

Mitiga, un antiguo aeropuerto militar, está situado en el este de la capital. Se abrió al tráfico civil tras la destrucción en 2014 del aeropuerto internacional de Trípoli.

El aeropuerto de Mitiga había sido cerrado el 31 de agosto a causa de los combates entre grupos armados rivales y reabierto el 7 de septiembre.

Los vuelos programados fueron desviados el martes al aeropuerto de Misrata, a 200 kilómetros al este de la capital, según una fuente aeroportuaria.

El gobierno de unión nacional (GNA) de Fayez Al Sarraj, reconocido por la comunidad internacional, tiene su sede en Trípoli. Pero no controla toda la región, ni tampoco grandes partes del país.

Desde el 27 de agosto, esta ciudad de más de un millón de habitantes es el escenario de violentos combates entre grupos rivales que afectan a los barrios del sur y que han dejado al menos 63 muertos y 159 heridos, según fuentes oficiales.

Además el grupo yihadista Estado Islámico (EI) lanzó el lunes un ataque sorpresa contra la sede la Compañía Nacional de Petróleo (NOC), en pleno centro de la ciudad, matando a dos personas y dejando varios heridos entre el personal.

Aprovechando el caos en Libia, el EI se implantó en 2015 en Sirte, en el este de Trípoli. En 2016 fue expulsado de la zona pero el grupo sigue activo a pesar de los ataques de Estados Unidos contra sus bases.

El EI indicó en un comunicado que el ataque contra la NOC iba dirigida contra “los intereses (…) de los tiranos en Libia leales a los cruzados”, informó el centro estadounidense de grupos islamistas y extremistas (SITE).

El ataque contra la NOC iba dirigido contra el sector petrolero, vital para Libia porque le proporciona el 95% de sus ingresos.

El GNA afirmó en un comunicado que los “terroristas” habían aprovechado los combates recientes para “infiltrarse y cometer sus crímenes”.

Siete años después de la caída de Muamar Gadafi, en 2011, Libia sigue inmersa en la inestabilidad.

Varios grupos yihadistas y milicias armadas, que cambian según sus intereses, mantienen un clima de inseguridad en el país, rico en recursos petroleros.

“Los grupos armados ejercen una influencia cada vez más marcada en las instituciones del Estado libio y hacen avanzar sus propios intereses”, indica un informe de expertos de la ONU dirigido al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el 5 de septiembre y que pudo consultar la AFP.

Los grupos políticos y las milicias continúan luchando por el control, lo que complica mucho la posibilidad de elecciones que reclaman los países occidentales, en particular Francia.

Con información de AFP

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