“A la mierda con el Brexit” o el grito de guerra de un empresario inglés

Negro sobre amarillo, un cartel de 30 metros junto a una línea de tren que cada día toman miles de londinenses afirma: “A la mierda con el Brexit”. Su autor es Charlie Mullins, un empresario férreamente contrario a salir de la UE.

Salvo si van durmiendo o mirando su teléfono, los usuarios del tren no pueden ignorar este impactante cartel junto a las vías que llevan a Waterloo, la estación más frecuentada del país, por donde pasan un millón de viajeros al año.

“¿Por qué este cartel? Porque creo que hay que luchar por las empresas”, explica AFP Charlie Mullins, presidente y fundador de Pimlico Plumbers, una floreciente empresa de fontanería londinense.

“No estamos dispuestos a que nuestros negocios se hundan o sufran” por culpa del Brexit, agrega.

– El Brexit, una “catástrofe” –

Para quienes conocen a Charlie Mullins, esta provocadora iniciativa no tiene nada de sorprendente. Este autodidacta de 64 años, fan de Rod Steward, peinado como una estrella del rock y con cuatro hijos, es conocido por no tener pelos en la lengua.

Nacido en una familia “muy pobre”, dejó la escuela a los 15 años para lanzarse en la fontanería y hoy tiene una empresa con 450 empleados y 40 millones de libras (52 millones de dólares, 45 millones de euros) de cifra de negocios.

Está orgulloso de su proeza, que muestra desplegando en las paredes de la recepción de Pimlico Plumbers los innumerables artículos de prensa dedicados a él, y ahora la pone al servicio de una batalla: impedir que Reino Unido salga de la Unión Europea el próximo 29 de marzo.

AFP/Archivos / Ben StansallCharlie Mullins habla con la prensa frente a la sede del Tribunal Supremo británico, el pasado 13 de junio en Londres

“Antes donaba dinero al Partido Conservador” de la primera ministra británica, Theresa May, afirma. Pero “he cambiado por el Partido Liberaldemócrata (centrista y proeuropeo, ndlr), el único que hoy hace campaña para frenar el Brexit”.

Salir de la UE es para él, una “catástrofe”, un “accidente de tráfico preparado para ocurrir” y “lo peor para Reino Unido desde la Segunda Guerra Mundial”, afirma este sexagenario con el acento típico de las clases populares de Londres, cómodamente sentado en el sofá de cuero en su gran oficina.

El Brexit “nos cuesta ya 500 millones de libras por semana”, afirma, citando cifras del instituto de investigación Centre for European Reform.

“Vamos a perder un número alucinante de inmigrantes que necesitamos, que tengan alta o baja cualificación (…) eso afectará a todas las empresas”, afirma Mullins, con traje gris y corbata azul, los colores del logo de Pimlico Plumbers.

– “Libertad de expresión” –

El empresario responsabiliza especialmente a Theresa May que, en su opinión, es incapaz de llevar las negociaciones con Bruselas.

“Hace dos años que negocia y no hemos avanzado nada, si acaso hemos ido hacia atrás”, fustiga en un momento en que las conservaciones entre Londres y la UE parecen en punto muerto.

Para Mullins, la salvación radica en la organización de un nuevo referéndum, una propuesta que cada vez suma más adeptos aunque hasta ahora haya sido firmemente rechazada por el gobierno.

“Estoy convencido de que si hubiese otra votación, la permanencia (en la UE) ganaría probablemente con 60% de votos”, afirma, considerando que el resultado del primer referéndum en 2016 (52% a favor del Brexit) se vio adulterado por las “trampas” y las “informaciones falsas” de los partidarios de la separación.

Mullins se compromete a que su cartel, instalado sobre el tejado de su empresa, siga ahí hasta que se organice una nueva consulta, aunque las autoridades locales, que recibieron quejas al respecto, le pidan que rinda cuentas.

“Es la libertad de expresión”, afirma. “Si lo quieren quitar, tendrán que meterme en la cárcel”.

Con información de AFP

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