China se está poniendo gorda

Es un hecho: los chinos se están poniendo gordos. Sobre todo los del sur. El problema es grave y es debido a un precario sistema de salud. El 17,2% de los niños y el 9,11% de las niñas menores de cinco años tienen sobrepeso, según un informe elaborado por Unicef. China se convierte así en el primer país con obesidad infantil.

El informe, ‘El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo’, arroja datos muy ilustrativos. Junto a los menores chinos que engordan, también lo hacen sus padres. Durante los últimos 10 años, entre los chinos se ha ido popularizando la comida rápida más y más. A eso se le añade la comodidad y la facilidad con la que se puede pedir comida desde casa o desde la oficina. Mucho tiene que ver el vertiginoso desarrollo de la sociedad china y del bienestar material al que se han hecho los chinos, explica a Sputnik Wang Jianyi, un conocido psicólogo chino.

Quienes más sufren de sobrepeso son, sobre todo, aquellas personas expuestas a una fuerte presión social.

“El problema está en que hoy en día cuando cambiamos nuestro ritmo de vida también cambiamos nuestra alimentación. [Se puede] pedir comida sin levantarte del sofá. Si alguien sufre de problemas sentimentales o en el trabajo, por ejemplo [puede] hacer que aumente nuestro apetito. Cuando estamos contentos, cuando nos ascienden en el trabajo, nos ponemos contentos y empezamos a comer”, explica Wang Jianyi.

Cuando estamos tristes, las ganas de comer aumentan, prosigue. “Las investigaciones demuestran que en situaciones de presión el apetito aumenta”. A todo ello se le añade, insiste, el ritmo de vida. En algunas empresas se trabaja hasta tarde y aquellos que hacen carrera, por regla general hacen horas extras. Como las grandes ciudades nunca duermen, los restaurantes están abiertos las 24 horas, por lo que se puede comer en cualquier momento del día y desconectar de la presión psicológica.

“Después de una cena copiosa, mucha gente se va directamente a dormir, lo que trastoca el sistema digestivo y la falta de ejercicio, al sobrepeso”, advierte Wang.La situación es grave porque en China ya se expiden normativas de nutrición para niños y para adolescentes en sus centros educativos y se han abierto clínicas de adelgazamiento por todo el país. Dianfeng Jianzhong es un gran centro de rehabilitación chino. Uno de sus especialistas explica a Sputnik que de julio a agosto más de 1.000 personas de entre 8 y 62 años se acercan a la clínica en busca de ayuda por problemas de sobrepeso.  Un sobrepeso que puede estar relacionado con costumbres alimentarias y con un ritmo de vida dañinos.

Según datos del Centro Chino para la Prevención de Enfermedades, los índices de sobrepeso en el norte de China son significativamente mayores que en el sur. Pekín encabeza la lista de ciudades con el mayor porcentaje de sobrepeso entre la población con un 25,9% cuando la media es del 11,9%.

En climas fríos como el del norte de China, el metabolismo de las personas es más lento. Pero el sobrepeso también está estrechamente ligado a la propia dieta. En el norte los chinos se alimentan más de cereales y de productos con un alto contenido en grasas y en colesterol, y a menudo consumen alcohol. A ello se le añade lo poco que son dados los chinos a practicar deporte, según una encuesta difundida por el WhatsApp chino, WeChat.

Con información de Sputnik

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