Cómo una escena de Indiana Jones terminó en la creación de la calificación PG-13 en los cines

El 8 de mayo de 1984 se estrena en Estados Unidos Indiana Jones and the Temple of Doom, una película a priori de aventuras, aunque con una escena que iba a ser la gota que colmó el vaso para la creación de un nuevo tipo de calificación en los cines. Sí, esa escena que estás pensando con un corazón.

Y es que, si bien la mayor parte de la película era la típica aventura familiar para todos los públicos, una producción no muy diferentes de la anterior película de Indiana Jones o de la misma Star Wars, había algunas escenas, y una en particular, que la crítica catalogó de “perturbadoras” para los más pequeños.

En esencia nos referimos a ese momento que marcó a muchos de los críos de mi juventud donde Mola Ram extrae el corazón de un hombre y lo sacrifica a Kali. Inicialmente, aquello se consideró suficiente para darle una calificación R, es decir, no recomendada a menores de 17 años.

Lo cierto es que algo parecido le ocurrió a la escena climática final de la anterior aventura del arqueólogo, Raiders of the Lost Ark. Sin embargo, en ese caso Lucasfilm se las ingenió para ocultar la cabeza explosiva de Belloq con una columna de fuego, reduciendo así el impacto de la escena y recuperando la calificación para todos los públicos.

Con Temple of Doom los críticos pensaban que aquel contenido era mucho más inquietante para los pequeños. Frustrado por la situación y no queriendo cambiar nada de las escenas, el director Steven Spielberg decidió reunirse con la MPAA. Sentía que aunque parte de la acción y el horror eran efectivamente intensos para los niños, seguía siendo claramente una obra de fantasía y, como tal, no veía por qué se debía limitar a audiencias de 17 años o más.

Pero como decíamos al comienzo, lo cierto es que Temple of Doom fue la gota que colmó el vaso en un momento de la historia del cine donde surgió una nueva clase de películas a medio camino entre la acción, la comedia y el terror, producciones todas que no parecían para todos los públicos, pero que aún así se registraron como tal y recibieron quejas de que su clasificación era engañosa sobre el nivel de sangre y violencia. Los Gremlins de Joe Dante, producida por Spielberg, fue otro de esos casos.

Image: Gremlins

Sea como fuere, Spielberg y la compañía sugirieron que la MPAA necesitaba algún tipo de calificación intermedia entre los filmes para todos los públicos y las calificadas para 17 años, algo así como una fórmula para denotar películas apropiadas para adolescentes pero demasiado maduras para los más pequeños.

Image: Wikimedia Commons

Finalmente, Temple of Doom se mantuvo en la categoría PG, lo que hizo que muchos padres en 1984 salieran del cine contrariados por la mítica escena que había visto su crío, pero fue la última de este tipo. La nueva calificación se instituyó ese mismo año como PG-13, y se aplicó por primera vez a la película Red Dawn unos meses después. [Quora vía Mental Floss]

Con información de Gizmodo

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