Corea del Norte excluyó este martes renunciar a sus armas nucleares a cambio de una declaración formal de Estados Unidos para poner fin a la guerra, y agregó que un tratado de paz no puede ser “un elemento de regateo”. Durante décadas Pyongyang pidió a Estados Unidos que pusiera fin a la guerra de Corea (1950-1953), que se detuvo mediante un armisticio pero no con un tratado de paz. Corea del Norte cree que el fin de la guerra contribuiría a reducir las tensiones en la península. Este martes, la agencia oficial KCNA destacó que algunos expertos estadounidenses habían planteado un posible intercambio entre una declaración que ponga fin a la guerra y la desnuclearización. “El fin de la guerra (…) no es un regalo que uno hace al otro. Y no puede ser un elemento de regateo para obtener la desnuclearización de la RPDC”, indica KCNA aludiendo al nombre oficial del país (República Popular y Democrática de Corea). La agencia indicó que Pyongyang estaba dispuesto a tomar “medidas como el desarme eterno” de su arsenal nuclear “si Estados Unidos toma medidas correspondientes”, pero no da más detalles al respecto. La península es escenario desde principios de año de un notable deshielo. Ya hubo tres cumbres intercoreanas y una histórica reunión, en junio, entre el líder norcoreano, Kim Jong Un, y el presidente estadounidense, Donald Trump. Pero de momento el proceso no ha dado prácticamente ningún resultado en lo referente a la desnuclearización.

El presidente estadounidense, Donald Trump, celebró el lunes como “histórico” el nuevo acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá, alcanzado in extremis en sustitución del denostado TLCAN vigente desde hace casi un cuarto de siglo.

El Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (AEUMC) fue anunciado el domingo poco antes de que venciera a medianoche el plazo para presentar el texto al Congreso estadounidense, poniendo fin a más de un año de negociaciones para renovar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que Trump consideraba nefasto para su país.

“El acuerdo regirá sobre unos 1,2 billones (dólares) en comercio, lo que lo convierte en el mayor acuerdo comercial en la historia de Estados Unidos”, dijo el lunes Trump, visiblemente feliz por cumplir su promesa de campaña de renegociar el TLCAN.

En rueda de prensa en los jardines de la Casa Blanca, Trump dijo que quiere firmarlo a fines de noviembre, junto con el saliente presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, con quien aseguró que las fricciones están superadas.

“Hubo mucha tensión entre él y yo”, reconoció. Pero al final “todo funcionó (…) Es un buen hombre y ama al pueblo de Canadá”, dijo.

En Ottawa, Trudeau elogió el acuerdo. “Será profundamente beneficioso para nuestra economía”, afirmó.

AFP / PATRICK DOYLEEl primer ministro de Canadá Justin Trudeau (I) y la ministra de Asuntos Exteriores Chrystia Freeland (D) durante una conferencia de prensa sobre el nuevo pacto comercial entre Canadá, Estados Unidos y México, en Ottawa, el 1 de octubre de 2018.

Desde México, Peña Nieto dijo que conversó telefónicamente con Trump y Trudeau, destacando en un comunicado que el nuevo pacto “cumple con las expectativas” de los tres países.

“Logra lo que nos propusimos al inicio: un acuerdo ganar-ganar-ganar”, tuiteó Peña Nieto.

El presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, celebró también el pacto y destacó el papel “visionario” y “tolerante” de Trump.

El gobierno mexicano dijo que el AEUMC posiblemente se firme el 29 de noviembre, al margen de la cumbre del G20 en Buenos Aires.

– Falta OK de legisladores –

El nuevo acuerdo comercial, que abarca una región de 500 millones de habitantes, aún debe ser aprobado por los legisladores de los países signatarios para entrar en vigor.

“A los republicanos les encanta. Al sector industrial le encanta. A nuestro país le encanta. Si es justo, se aprobará fácilmente. Es un gran acuerdo”, dijo Trump, y aseguró tener “otras alternativas” en caso de bloqueo en el Congreso.

AFP / Gal ROMAIntercambios de bienes entre Canadá y EEUU

La presión política era grande para tener un nuevo pacto comercial trilateral antes de la medianoche del 30 de septiembre, de manera que Peña Nieto pudiera firmarlo antes de entregar el poder a López Obrador el 1 de diciembre.

El tiempo apremiaba porque, según la ley estadounidense, la Casa Blanca debe presentar el texto al Congreso 60 días antes de su firma.

Trump quería mostrar su política proteccionista de “Estados Unidos primero” como victoriosa antes de las legislativas del 6 de noviembre, donde el gobernante partido Republicano pone en juego el control del Congreso.

Trudeau, que corría el riesgo de quedar fuera del entendimiento comercial anunciado el 27 de agosto entre Estados Unidos y México, tampoco quería aparecer como débil antes de las elecciones generales canadienses del próximo año.

Jesús Seade, representante de López Obrador en la renegociación del tratado, no objetó el lunes que el acuerdo sea firmado por Peña Nieto.

– Mercados satisfechos –

Los mercados también celebraron el nuevo pacto comercial: Wall Street lo acogió mayoritariamente con alzas de sus índices Dow Jones y S&P 500, el maíz y la soja tuvieron un fuerte incremento en la bolsa de Chicago y el dólar canadiense se apreció 0,9% ante el estadounidense.

Canadá acordó abrir su mercado lácteo a los productores estadounidenses y, a cambio, Washington no modificó las disposiciones sobre solución de controversias.

Los productores lácteos canadienses reaccionaron furiosamente, diciendo que el acuerdo tendría un “impacto dramático” en su sector y acusaron a Trudeau de incumplir su palabra de que no firmaría un mal trato para los canadienses.

El nuevo acuerdo incluye más protecciones para los trabajadores, reglas medioambientales más estrictas y actualizaciones de la relación comercial para tener en cuenta el comercio electrónico, así como protecciones “innovadoras” a la propiedad intelectual.

La industria automotriz, que el TLCAN revolucionó, es uno de los sectores más impactados por el nuevo acuerdo.

Estados Unidos buscaba desalentar el traslado de la producción hacia sitios de mano de obra más barata. Con el AEUMC, aumenta a 75% el contenido de un automóvil que debe realizarse en territorio norteamericano, y el 40-45% del vehículo debe ser fabricado por trabajadores que ganen por lo menos 16 dólares por hora.

– Barrera a TLC con China –

El AEUMC también incluye una disposición que parece diseñada para evitar que Ottawa o Ciudad de México busquen un mejor tratado comercial con Pekín, estipulando que si así ocurriera, el acuerdo trilateral podrá ser reemplazado por uno bilateral.

El nuevo acuerdo no cubre los aranceles sobre acero y aluminio que Washington impuso a Canadá, México y otros aliados, que según funcionarios se están manejando por separado.

Grupos ecologistas, entre ellos Greenpeace, denunciaron la “debilidad” del capítulo ambiental del AEUMC, incluida la falta de referencias al calentamiento global y al Acuerdo de París.

El AEUMC permanecerá vigente durante 16 años, pero se revisará cada seis años

Con información de AFP

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