Desaparición de periodista saudí crea dilema para Trump

El presidente estadounidense Donald Trump ansiaba forjar una estrecha alianza con Arabia Saudí desde que fue recibido fastuosamente en ese país el año pasado, pero ahora deberá reevaluar la relación ante la misteriosa desaparición de un periodista saudí que fue al consulado de su país en Turquía y del que no se supo más.

El caso incluso está creando tensión entre el gobierno de Trump y congresistas que exigen saber si es verdad que el periodista Jamal Khashoggi, que escribía columnas para el Washington Post, fue asesinado en la sede diplomática.

Trump asegura que ha hablado con líderes saudíes y dijo que “les estoy exigiendo toda la información” sobre cómo Khashoggi, un activista que había criticado al gobierno saudí, desapareció luego de entrar al consulado en busca de documentos para casarse.

Las autoridades turcas sostienen que Khashoggi, quien residía en Estados Unidos, fue asesinado por un “escuadrón de la muerte” saudí. El reino rechaza la acusación como “infundada”, pero si se determina que Arabia Saudí fue la responsable o fue cómplice en la desaparición, la amistosa relación saudí estadounidense _e incluso las posibilidades de una paz en el Medio Oriente_ podrían verse frustradas.

Trump ha respaldado la ambiciosa campaña del príncipe saudí Mohamed bin Salman por modernizar al reino y estimular su economía. El yerno de Trump, Jared Kushner, quien suele hablar por teléfono e intercambiar mensajes de texto con el príncipe, fue clave en las negociaciones que el año pasado derivaron en la venta de armas por valor de 110.000 millones de dólares al reino.

Sin embargo, aun antes de la desaparición de Khashoggi, aumentaba la inquietud en el Congreso sobre las políticas saudíes y la represión de disidentes allí. Ahora cunden los llamados en el Capitolio de suspender todas las ventas de armas al reino.

En gran parte la respuesta estadounidense dependerá de si surgen pruebas contundentes de que Arabia Saudí estuvo involucrada en la muerte de Khashoggi.

Trump tendrá que elaborar “una respuesta calibrada”, opinó Jon Alterman, director del departamento del Medio Oriente del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales. “A él no le gusta esa forma de hacer las cosas, él prefiere las victorias contundentes”.

Las relaciones estrechas entre la Casa Blanca de Trump y la conservadora monarquía saudí se deben en parte a los dos jóvenes príncipes: El año pasado Kushner se reunió formalmente con el príncipe saudí en la Casa Blanca.

Las relaciones entre los dos países son complejas porque abarcan una amplia gama de temas: energéticos, militares, económicos y de inteligencia.

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Lemire reportó desde Nueva York.

Con información de AP

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