El caso de presuntos espías rusos expulsados de Holanda es un “malentendido”, según Lavrov

La detención y expulsión en abril de cuatro presuntos espías rusos de Holanda es un “malentendido”, porque ellos estaban realizando un “viaje de rutina”, afirmó este lunes el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov.

El ministerio de Relaciones Exteriores ruso señaló este lunes que convocará al embajador holandés en Moscú para abordar este asunto, informaron las agencias rusas.

“No había ningún secreto en el viaje de nuestros especialistas a Holanda. Era un viaje de rutina”, declaró Lavrov en una conferencia de prensa en Moscú con su homólogo italiano, Enzo Moavero Milanesi. Los cuatro rusos expulsados tenían pasaportes diplomáticos.

“Fueron detenidos sin explicación (…) y se les pidió que se fueran. Parecería un malentendido”, dijo el ministro. Agregó que no hubo protestas diplomáticas por el incidente en abril.

Lavrov no indicó cuáles son las especialidades de las personas detenidas en Holanda y tampoco precisó qué entendía por “viaje de rutina”.

Según Lavrov, este caso, que remonta a abril pero que Holanda dio a conocer el jueves pasado, demuestra un “desprecio hacia los mecanismos (…) existentes para tratar tales asuntos”.

El jefe de la diplomacia rusa también confirmó que el embajador holandés en Moscú será convocado el lunes al ministerio de Relaciones Exteriores para tratar este caso.

“En relación con la campaña de desinformación organizada en La Haya, el embajador holandés será convocado al ministerio de Relaciones Exteriores el lunes”, indicó el mismo a las agencias rusas.

Antes de estas declaraciones había dicho que La Haya no ha dado ninguna prueba que respalde las acusaciones, según las cuales espías rusos intentaron en abril piratear la sede de la Organización Internacional para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ).

Las autoridades holandesas explicaron el jueves que los presuntos agentes rusos habían colocado un vehículo repleto de equipos de vigilancia electrónica en el estacionamiento de un hotel cercano a la sede de la OPAQ, en La Haya, para piratear su sistema informático.

El intento de ciberataque tuvo lugar en abril, cuando la organización analizaba un presunto uso de armas químicas en Siria, que los países occidentales atribuyeron a Moscú, y el envenenamiento con una sustancia neurotóxica del exespía ruso Serguéi Skripal en Inglaterra, del que Londres acusó también a Rusia.

Rusia denunció “un acto de propaganda”, e ironizó sobre lo que denominó como “la espionitis aguda de los occidentales”, según escribió el ministerio de Relaciones Exteriores ruso en un comunicado.

Holanda, Reino Unido, Canadá, Australia, Estados Unidos y Francia acusan al Kremlin de haber orquestado una serie de ciberataques mundiales.

Con información de AFP

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