Estos seis sujetos vieron 109 horas de pornografía para ayudar a crear una IA que realice felaciones masculinas

Llevamos años escuchando que en algún momento llegarán unos robots humanoides sexuales tan capaces que la línea entre máquina y humano se vuelva invisible. Si será posible o no sólo el tiempo lo dirá, pero mientras tanto, algunos se esfuerzan en tratar de enseñar a las máquinas nuestros “trucos”.

En el año 2014 se presentó el producto Autoblow 2. Cuatro después apareció la versión renovada con Autoblow AI bajo una campaña en Indiegogo. En muy poco días alcanzó su meta de 50.000 dólares. ¿De qué hablamos? De un juguete sexual para hombres consistente en una especie de funda de goma con un motor que simula el sexo oral.

El nuevo modelo se diferencia del original en que es un algoritmo de aprendizaje automático el que “cambia continuamente la técnica” para complacer al usuario de formas nuevas y emocionantes. ¿Cómo? Aquí es donde aparecen esos seis sujetos en una habitación que se pasaron 109 horas viendo porno para perfeccionar la técnica de la felación masculina.

Antes de eso, Brian Sloan, el creador del producto en cuestión, se pasó varios meses tratando de aunar ciencia y tecnología. Sloan buscó reclutar científicos. Según le contó a Motherboard:

Les dije que hiciera un juguete sexual para hombres que se enfocara en recrear la experiencia de la felación, y les pregunté si podían usar la IA para estudiar lo que realmente sucede durante el sexo oral, para que yo pudiera hacer que mi máquina las hiciera como un humano. Eso fue suficiente para hacer que siete compañías me dijeran casi de inmediato que el “trabajo no era para ellas”. Cuando pregunté por qué, no querían hablar sobre ello.

El octavo equipo dijo que sí y produjo el Blowjob Paper, un trabajo metódico (sin revisión de pares, obviamente) donde los científicos hicieron el trabajo de forma anónima porque creían que otros posibles clientes podrían abandonarlos si estuvieran asociados públicamente con él.

El estudio es una amalgama de cálculos, tablas y gráficos sobre cómo los investigadores cuantificaron los movimientos obtenidos de los videos de sexo oral y los tradujeron a los diferentes movimientos que ofrece Autoblow AI. Para ello diseñaron una arquitectura de red neuronal.

Luego llegó el momento de convocar a seis personas para recopilar datos de felaciones viendo pornografía. Crearon un sistema para anotar 109 horas de videos de felaciones (1.200 videoclips de sexo oral en total) al animar una cabeza de dibujos animados y un pene en un control deslizante móvil que podían ajustar con un ratón mientras miraban los videos porno.

De ahí salió un modelo para tomar todos esos datos y traducirlos a lo que hace el juguete. Un proceso que tomó alrededor de tres años. Según se lee en el Blowjob Paper:

Tratamos de cuantificar los movimientos ‘comunes’ o ‘típicos’ involucrados en el sexo oral realizado en hombres. Para ello, analizamos un conjunto de datos que contiene más de 109 horas de video pornográfico, anotado en cada fotograma con la posición de los labios a lo largo del eje del pene. Utilizamos técnicas de cuantificación para descubrir dieciséis movimientos distintos. y mediante estos movimientos diseñamos y evaluamos un sistema que genera secuencias de movimientos realistas mediante el aprendizaje profundo.

El resultado de todo ello es Autoblow AI, y como decíamos al comienzo, me pregunto si todo esto se acerca remotamente a ese futuro donde los robots humanoides sexuales sean una realidad. [Motherboard]

Con información de Gizmodo

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