La “hipocresía” de la modélica Noruega, uno de los principales exportadores de petróleo y gas del mundo

Es líder en energía hidráulica, en aviación y navegación eléctrica, y ha prometido que para 2030 alcanzará la “neutralidad climática” reduciendo sus emisiones de carbono un 40% respecto a sus niveles de 1990.

También es el primer país que prohíbe la contratación pública para aquellas entidades que contribuyen a la destrucción de bosques.

Y es uno de los mayores patrocinadores de proyectos “verdes” en el extranjero, como el fondo de US$1.000 millones que le otorgó a Brasil para ayudarle a detener la deforestación.

Es por eso que Noruega es considerado alrededor del mundo como un modelo a seguir en la protección del medio ambiente.

Pero el país nórdico también es una contradicción: es uno de los principales exportadores de petróleo y gas del mundo, con los costos medioambientales que eso conlleva.

Petróleo noruegoDerechos de autor de la imagenREUTERS
Los grupos ecologistas creen que la explotación de nuevas áreas en el Ártico para perforación petrolera “empeorará los efectos ya catastróficos del cambio climático” a nivel global.

Y no sólo eso. En 2017 se convirtió en el primer país que es llevado a los tribunales por emitir nuevas licencias -las primeras en 20 años- para extracción de petróleo y gas después de haber firmado y ratificado el Acuerdo de París sobre Cambio Climático.

Juicio

En noviembre de 2017 las organizaciones ecologistas Greenpeace Noruega y Natur og Ungdom (Naturaleza y Juventud) demandaron al gobierno de Oslo por su plan para permitir que 13 empresas petroleras mundiales busquen y extraigan crudo en el Mar de Barents (en el círculo Polar Ártico).

La medida, según las organizaciones ecologistas, “viola la propia constitución del país y contraviene el Acuerdo de París”.

En el núcleo de la demanda de los grupos ecologistas estaba el llamado Artículo 112 de la Constitución noruega.

Éste indica que el gobierno no puede tomar decisiones que violen el derecho a un medio ambiente sano para las actuales y futuras generaciones.

NoruegaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Noruega ha prometido que para 2030 alcanzará la “neutralidad climática”.

Y los grupos ecologistas creen que el gobierno está violando este derecho porque la explotación de nuevas áreas en el Ártico para perforación petrolera “empeorará los efectos ya catastróficos del cambio climático”.

En enero pasado, sin embargo, el tribunal en Oslo avaló el plan del gobierno de Noruega y desestimó las acusaciones de los ecologistas.

El tribunal encontró que el gobierno “no viola ningún derecho relevante porque cumplió con los deberes necesarios antes de tomar la decisión de (otorgar) licencias”.

ProtestaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
La decisión del tribunal de apoyar la exploración de petróleo en el Ártico fue muy controvertida.

Pero quizás la parte más controvertida de la sentencia es que, según el tribunal, “las emisiones de CO2 (dióxido de carbono) que se producen en el extranjero por el petróleo y gas que exporta Noruega son irrelevantes en lo que concierne a si la decisión implica una violación del Artículo 112″.

Esto quiere decir que Noruega no puede ser considerada responsable de las emisiones de CO2 que se deriven de los hidrocarburos que exporta a naciones que consumen el crudo y gas noruegos.

Exportaciones

Y no son pocos países. Noruega es el mayor productor y exportador de petróleo y gas de Europa occidental.

Mundialmente es el décimotercer exportador de crudo y el tercer exportador de gas natural. Sus abastecimientos cubren cerca del 25% de la demanda de gas de la Unión Europea.

Según el Ministerio de Petróleo y Energía noruego, en 2017 el volumen de ventas de petróleo y gas alcanzaron US$53.847 millones.

Casi todo el petróleo y gas que se produce en el país es exportado: son los dos principales productos de exportación de la economía noruega, equivalentes al 45% del total de la actividad exportadora del país.

¿Se puede entonces ser una luz que guía al mundo en la defensa del planeta y, al mismo tiempo, no practicar fuera de sus fronteras lo que predica dentro de ellas?

TromsoDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
El gobierno afirma que es posible lograr un balance entre el crecimiento sostenible y proteger el Ártico.

El gobierno noruego ha reconocido esta “paradoja” ambiental del país, pero defiende lo que dice es la importancia estratégica de sus exportaciones de hidrocarburos.

“Somos capaces, como lo hemos sido durante décadas, de lograr un balance entre el crecimiento sostenible y proteger el Ártico”, declaró en enero la ministra de Relaciones Exteriores, Ine Soereide.

La ministra asegura que es posible seguir explorando las reservas petroleras del Ártico y, al mismo tiempo, cumplir con sus compromisos del Acuerdo de París y contribuir a la reducción de emisiones globales de carbono.

“Debido a nuestras generosas reducciones en los impuestos, 4,2% de todos los autos nuevos en Noruega ahora son eléctricos, así que estamos reduciendo sustancialmente las emisiones de los automóviles”, dijo.

Líder en política ambiental

En efecto Noruega ha estado extrayendo y exportando petróleo durante décadas y al mismo tiempo ha logrado cumplir sus compromisos del Acuerdo de París.

Tal como muestra el último informe de Climate Action Tracker -el consorcio científico que se dedica a vigilar el progreso hacia los objetivos que establece el Acuerdo de París- muy pocos países están cumpliendo sus metas para reducir sus emisiones contaminantes.

Auto eléctricoDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Noruega es líder en el desarrollo de transporte eléctrico.

Entre los peores ejecutantes están los mayores contaminantes: China y Estados Unidos.

Washington decidió retirarse el año pasado el Acuerdo de París.

¿No debemos considerar entonces que a pesar de su “paradoja”, Noruega sigue siendo un líder en políticas ambientales si se le compara a otros países alrededor del mundo?

“En ciertas áreas es un líder: tenemos las mejores políticas de automóviles eléctricos del mundo, lo cual es muy importante para el desarrollo del transporte eléctrico y somos un benefactor generoso en la protección de las selvas tropicales del mundo”, le dice a BBC Mundo Truls Gulowsen, líder de Greenpeace Noruega.

“También tenemos impuestos al carbono decentes en la mayoría de nuestras emisiones de carbono nacionales”.

“Sin embargo, seguimos ocupando el lugar número 7 como exportador de combustibles fósiles del mundo y tenemos emisiones nacionales promedio y emisiones per cápita muy, muy altas a pesar de que tenemos una gran cantidad de energías renovables, como la hidráulica, por ejemplo”.

Para los grupos ecologistas, dice el líder de Greenpeace Noruega, lo más grave es el vínculo que existe entre la apertura de más fuentes de explotación de petróleo y gas en el país y el impacto que esto tendrá a nivel global.

PlataformasDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Noruega es uno de los mayores exportadores de petróleo y gas del mundo.

La decisión del tribunal de avalar las licencias del gobierno para abrir más fuentes de extracción de petróleo en el Ártico ha sido muy controvertida tanto en Noruega como en otros países.

“La sentencia dice que las emisiones que ocurren fuera de Noruega no son responsabilidad de Noruega y esa es una lógica que ha sido muy atacada en círculos ambientales y legales”, asegura Truls Gulowsen.

Tal como señala el profesor Agustín García Ureta, catedrático de derecho administrativo y derecho ambiental de la Universidad del País Vasco, en España, la sentencia de la corte noruega “prestó escasa importancia al derecho internacional”.

“Desde la perspectiva de una efectiva lucha contra el cambio climático, el asunto noruego deja abiertas importantes cuestiones acerca de las obligaciones que los Estados tienen a la hora de explotar sus recursos, tanto por las repercusiones internas como externas de tales decisiones”, afirma García Ureta.

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“Quizás una de las cuestiones controvertidas fue que, según el tribunal, las autoridades noruegas no estaban obligadas a tener en cuenta las emisiones derivadas del petróleo producido en Noruega, siempre que tales emisiones se produjesen en terceros Estados”.

“Esta aseveración es interesante al desligar la producción del consumo, como si fuesen dos procesos que no guardasen ningún tipo de relación entre ellos, con un único resultado la liberación de emisiones a una (única) atmósfera”, afirma el experto.

Greenpeace Noruega y Naturaleza y Juventud presentaron una apelación a la sentencia del tribunal y aseguran que si es es necesario llevarán el caso hasta la Corte Suprema.

Con información de BBC Mundo

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