Los trucos mentales que usa Ikea para que compres por impulso (y cómo evitarlos)

Caminar por Ikea es como recorrer un laberinto donde las paredes están construidas con cubículos extremadamente agradables y llamativos. No quieres abandonarlo, y de hecho tampoco podrías hacerlo aunque quisieras. No se trata de ningún accidente. Ikea te está atrapando a propósito.

Los centros de la compañía están diseñados para mantener al consumidor vagando por sus pasillos y llenando su carrito de cosas hasta que estén tan cansados que piden una montaña de albóndigas para mantenerse con vida. Vox.com ha analizado todas las formas en que Ikea nos manipula para que compremos cosas que no planeábamos y que no necesitamos en este útil video.

Ahora que ya te has hecho una idea de cómo trata de manipularnos Ikea, ¿qué se puede hacer para evitarlo? A continuación algunas ideas:

Entra con un plan

Aproximadamente la mitad del gasto en una tienda como Ikea es no planificado, según los investigadores. El 80 por ciento de las decisiones que tomamos mientras hacemos la compra se basan en emociones e impulsos, no en lógica o necesidades. Eso es algo que Ikea entiende bien y lo manipulan con su diseño. Asegúrate de tener una lista. No necesariamente evitará que compres otras cosas al azar, pero con un objetivo claro en mente y en papel, estarás mucho más concentrado.

Apréndete la distribución

Hay tres estilos principales de diseños de tienda. Una cuadrícula enfatiza la velocidad, porque es fácil encontrar lo que quieres. El ejemplo más inmediato es una tienda de comestibles. Un diseño de forma libre es más cvaracterístico de grandes almacenes por departamentos como Macy’s en Estados Unidos o El Corte Inglés en España. Está lleno de microescaparates que no necesariamente controlan tu movimiento a través del espacio, ello permite a las personas explorar (y comprar más). Finalmente, las tiendas tipo hipódromo crean un bucle que encarrila a los clientes poruna ruta predeterminada del producto.

Ikea usa una ruta fija a través de un laberinto literal de productos. Su estrategia es hacer que permanezcas en la tienda el mayor tiempo posible, exponiéndote a más y más tentaciones. Cualquiera que haya estado en Ikea sabe lo fácil que es dejarse atrapar por ese circuito durante horas. Conocer la distribución de la tienda permite saltarse áreas que no nos interesan o pasar por ellas más rápido.

Vete directo al objetivo

Aunque no te lo creas, las tiendas de Ikea tienen mapa. Suele estar en la primera planta. Encuéntralo y estúdialo. El circuito de las tiendas Ikea no es cerrado. Hay numerosos atajos entre secciones que te conviene conocer y usar para ir directo a tu objetivo. Es más, si sabes exactamente qué producto quieres y su código (lo puedes consultar en la página web) puedes usar esos atajos para ir directamente hasta el almacén.

Evita las zonas de exposición y el mercado de la parte inferior

Las zonas de exposición son peligrosas para la compra compulsiva porque Ikea se vale de cámaras para estudiar el movimiento de los consumidores y usa la luz para destacar las áreas que necesita en consonancia. Pero hay un lugar peor que la exposición de la planta alta, y es el mercado de la planta baja. Está repleto de pequeños objetos de precio bajo y que apenas pesan en la bolsa. Habrá veces que no podrás evitar pasar por este batiburrillo de tentaciones porque el producto que buscas está ahí, pero en general es mejor tratar de ir directo al almacén lo más rápido posible.

Lleva algo de comer y beber

El laberinto de Ikea está pensado para retenerre ahí, y eso acabará dejándote sediento, hambriento e irritable. Es el estado de ánimo perfecto para hacer compras por impulso. Llévate algo para picar y agua. Si estás hidratado y alimentado serás un blanco más difícil.

No vayas solo

Se suele hablar mucho de la difícil prueba para cualquier relación de pareja que supone Ikea, pero lo cierto es que ir a una de sus tiendas con un acompañante es lo ideal siempre y cuando los dos vayáis con la misión clara en mente. Comprometeos a preguntar al otro si realmente necesita eso y quizá salgáis sin haber gastado de más. Procura ir a Ikea sin niños a menos que sea completamente inevitable, y si los llevas trata de no pasar por la zona infantil o la compra compulsiva será inevitable.

Con información de Gizmodo

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