Moscú pone en marcha medidas para evitar el dólar en el comercio exterior

El Kremlin tiene pocos recursos para impedir la introducción de nuevas sanciones por parte de Washington, opina un politólogo ruso. Eso se debe a que el comportamiento agresivo no es el problema real, sino las discrepancias políticas internas del mismo EEUU. Por eso, Moscú solo puede tratar de disminuir las consecuencias.

La cruzada de los liberales estadounidenses contra Trump, a quien consideran un agente de Rusia, continúa en el Congreso del país.

Los congresistas constantemente amenazan a Moscú con imponer no solo nuevas sanciones sino unas más duras, recuerda el profesor del Departamento de Politología de la Universidad Financiera de Rusia, Guevorg Mirzayán, en un artículo para la revista Expert.Una de sus últimas amenazas es el proyecto de ley sobre la protección de la seguridad estadounidense contra la agresión del Kremlin (DASKA, por sus siglas en inglés).

Este documento prevé prohibir a los bancos estatales rusos realizar transacciones con la deuda estatal de Rusia. Debido a esta y a otras graves medidas el senador Lindsey Graham, uno de los seis patrocinadores del DASKA, bautizó el proyecto como las “sanciones infernales”.

Si bien muchos expertos consideran que es prácticamente imposible introducir algunas de las medidas previstas en DASKA, la mera discusión de este proyecto tiene un efecto desestabilizador para la economía rusa.

Por eso Mirzayán considera que sería mejor que Rusia empezara a reducir su dependencia del dólar ahora para no seguir sufriendo por culpa de los rumores y proteger la economía en caso de que los senadores más hostiles logren hacer realidad sus ideas radicales.

El ‘airbag’ de Rusia

El proyecto de desdolarización fue anunciado en septiembre por el director ejecutivo del banco estatal VTB, Andréi Kostin. Esta medida, según Kostin, podría minimizar el efecto negativo que pueden causar las sanciones estadounidenses a la economía rusa.

El servicio de prensa del Gobierno ruso reveló el 3 de octubre los marcos en los que se realizará la futura desdolarización y precisó que la idea no abordará el veto completo al dólar.

El ministro de Finanzas de Rusia, Antón Siluánov, comentó que el proceso de desdolarización en Rusia no será parecido al escenario argentino (el cambio de activos en dólares por aquellos en moneda nacional), ni al de Uzbekistán (el veto a la circulación libre de las monedas extranjeras).Según Siluánov, ahora las autoridades rusas trabajarán para evitar el uso del dólar en el comercio exterior y tratarán de conseguir que las respectivas operaciones comerciales se realicen en euros, rublos u otras monedas.

“Vamos a presentar preferencias fiscales, hablaremos sobre la devolución rápida del impuesto sobre el valor añadido a las exportaciones”, aseguró Siluánov.

Actualmente, el dólar se atribuye con el 70% de los ingresos que provienen de las exportaciones y el 37% de pagos por las importaciones.

Además, el ministro agregó que las medidas del Gobierno ruso no afectarán las cuentas en monedas extranjeras de los ciudadanos.

Las perspectivas de la desdolarización

La lista de países que quieren reducir su dependencia de la moneda estadounidense es grande e incluye a todos los Estados que ya han sufrido o los que temen sufrir del extremismo del dólar, recuerda el autor de Expert.

“Los europeos se beneficiarán del traspaso de Rusia al euro porque ahora tienen que tomar en cuenta todos los riesgos vinculados con la volatilidad de los tipos de cambio. Los países BRICS, así como Irán y Turquía, también quieren evitar el dólar”, considera el presidente del Comité para el mercado financiero de la Duma Estatal de Rusia, Anatoli Aksakov.Por su parte, Mirzayán destaca que la desdolarización del comercio exterior de Rusia es una medida muy razonable desde el punto de vista político. Sin embargo, desde el punto de vista económico es difícil de realizar.

“Para poder traspasar en el comercio bilateral al uso de monedas nacionales es necesario que este comercio transcurra sin desequilibrios”, enfatiza el experto.

Actualmente, las exportaciones rusas a Turquía superan los 18.000 millones de dólares y sus importaciones llegan a tan solo 3.000 millones. En este caso, según Mirzayán, si ambos países pasan a usar las monedas nacionales en el comercio, Rusia podrá acumular demasiadas reservas de lira mientras que a Turquía le faltarán rublos.

A pesar de este riesgo y el hecho de que tanto el rublo como las monedas nacionales de otros países por el momento no son activos lo suficientemente seguros, los autores de la desdolarización señalan que por ahora esto es solo una iniciativa que está en sus inicios. Según Kostin, la implementación de este proyecto en Rusia ocupará como mínimo cinco años.

“Cuanto más Washington abuse de su control sobre el dólar, más las autoridades de Rusia, y no solo las de Rusia, se convencerán de que la desdolarización vale la pena”, concluye.

Con información de Sputnik

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