Un conflicto de 52 meses cuyo final se decidió en el frente occidental

La Primera Guerra Mundial fue sobre todo un gigantesco conflicto europeo, cuyo final se decidió en el frente occidental, en Francia y en Bélgica, donde tuvieron lugar las batallas más sangrientas.

La guerra también dejó millones de muertos en los demás frentes europeos: Rusia, los Balcanes, Italia. Y, debido a los imperios, alcanzó rápidamente todos los continentes: los dominios británicos se movilizaron, el África colonial fue escenario de combates, así como Asia, donde Japón conquistó las posesiones alemanes a partir de agosto de 1914.

La intervención de Estados Unidos, tardía pero decisiva, provocó en 1917 la incorporación de varios países de América Latina al conflicto. Y en cuanto a Oriente Próximo, donde hubo numerosos enfrentamientos durante cuatro años, sus fronteras quedaron totalmente transformadas a raíz del conflicto.

Pero el frente occidental fue durante casi toda la guerra el objetivo principal de los beligerantes. Allí fue, en una línea de más de 700 km entre el mar del Norte y Suiza, donde se concentró el mayor número de combatientes, y allí donde tuvieron lugar las batallas míticas de la guerra que dejaron un número aterrador de víctimas.

¿Cómo pudieron los soldados sobrellevar sus miserables condiciones de vida? Tal vez como consecuencia de la disciplina militar, la solidaridad entre ellos o la presión de los civiles. Y probablemente gracias a un fuerte patriotismo que resulta difícil entender hoy en día.

– Una imposible victoria rápida –

El inicio de los combates fue atronador. En agosto de 1914, los franceses intentaron en vano abrirse paso entre las fuerzas alemanas en la región de Lorena (noreste), mientras el ejército germano atravesaba con éxito Bélgica, antes de castigar a las tropas francesas y dirigirse hacia un París abandonado por sus habitantes y el Gobierno, que se instaló en Burdeos a comienzos de septiembre.

La tierra se llenó de sangre: 27.000 soldados franceses murieron el sábado 22 de agosto, el día más mortífero de toda la historia del ejército francés.

Sin embargo, en septiembre, durante la batalla del Marne, un enorme enfrentamiento frontal que dejó medio millón de muertos, Joseph Joffre bloqueó a las tropas de Helmut von Moltke antes de expulsarlas hacia el norte.

AFP/Archivos /La mano de un soldado muerto en una de las trincheras del norte de Francia, en 1914

Sin esa batalla, famosa porque el ejército francés requisó taxis parisinos para llevar refuerzos al frente, la guerra podría haber terminado en unas semanas con una victoria alemana.

A partir de entonces, la violencia de los bombardeos obligó a los combatientes a ocultarse en trincheras, y el conflicto se convirtió en una guerra de desgaste. Ningún estratega había anticipado ese escenario, y los intentos de avances de ambos bandos, calificados a veces de “matanzas” o “carnicerías”, no darán ningún resultado real antes de 1918.

– Guerra de movimiento al este –

En el frente oriental, menos poblado, la situación fue totalmente distinta. Era imposible cavar trincheras en espacios tan extensos, y la guerra fue por tanto una guerra de movimiento.

A partir de 1914, los otomanos, aliados de Alemania, cerraron los estrechos para aislar a Rusia. Esta lanzó inmediatamente una gran ofensiva contra Prusia Oriental, que se saldó con dos duras derrotas en septiembre, en Tannenberg y en los lagos Masurianos.

Para el imperio de los Zares, que pronto iba a ser derrocado por una revolución, comenzó un largo retroceso hacia el este que terminó con el humillante tratado de Brest-Litovsk, firmado en marzo de 1918 por el nuevo Gobierno bolchevique con los imperios centrales. La nueva Rusia perdió entonces sus territorios occidentales y más del 30% de su población.

En el oeste, el año 1915 estuvo marcado por las grandes y vanas ofensivas del ejército de Francia en el este del país. Los soldados sufrieron las consecuencias de la guerra moderna, en la que las ametralladoras y la artillería no dejaban ninguna opción a los asaltos de la infantería. Los alemanes utilizaron el gas de combate en la ciudad belga de Ypres, una novedad que suscitó una gran indignación mundial.

– Desastre en los Dardanelos –

El mismo año, la ofensiva naval y terrestre de los Dardanelos con la que los Aliados querían despejar los estrechos dio lugar a una humillante derrota ante el Imperio otomano. Aquella operación fue una experiencia iniciática para muchos jóvenes australianos y neozelandeses cuya identidad nacional se forjó en parte en esos combates desesperados.

Los rusos detuvieron sin embargo a los otomanos en el Cáucaso y en Armenia. A raíz de esa batalla, cientos de miles de armenios fueron masacrados por los otomanos, que los acusaban de apoyar al enemigo ruso.

Las fuerzas navales británicas y alemanas se enfrentaron en el mar del Norte. Alemania, que quería imponer un bloqueo marítimo como respuesta al bloqueo que sufría, lanzó en 1915 una despiadada guerra submarina. Una decisión estratégica poco acertada que acabó incitando a los estadounidenses, indignados por el torpedeo alemán de barcos neutros o que transportaban a civiles estadounidenses, como el “Lusitania”, a entrar en guerra.

– Verdún, el símbolo –

AFP / JEAN-CHRISTOPHE VERHAEGENEl osario de Douaumont, cerca de Verdún, en 2013. El monumento contiene los restos no identificados de al menos 130.000 soldados franceses y alemanes

1916 fue el año de Verdún. Los alemanes lanzaron allí en febrero una enorme ofensiva, pero los franceses resistieron. La batalla, cumbre de la guerra de trincheras, sigue siendo el símbolo del conflicto, debido a la violencia de unos combates encarnizados que dejaron cerca de 800.000 muertos y heridos de ambos bandos.

En julio, las fuerzas británicas emprendieron la ofensiva del Somme, la mayor batalla de la guerra, que causó 1,2 millones de víctimas. Pero, una vez más, el avance decisivo que esperaban los estrategas no tuvo lugar, y el enfrentamiento marcó profundamente a los británicos y a los alemanes.

En Oriente Próximo, los británicos, que habían alternado hasta el momento las victorias y los fracasos militares, provocaron la revuelta de los árabes, a los que prometieron la independencia frente a la dominación otomana. Un episodio en el que tuvo un papel destacado Lawrence de Arabia. Pero en el mismo momento, Londres y París ya se repartían de antemano la región con los acuerdos Sykes-Picot, firmados en marzo.

– El cambio decisivo de 1917 –

1917 fue el año del cambio, con la entrada en guerra de Estados Unidos contra Alemania. También fue el año de las últimas grandes batallas, tan mortíferas como inútiles. El fracaso de la ofensiva de Nivelle en el Camino de las Damas en abril y mayo de 1917 provocó motines en el ejército francés y una revisión de la estrategia militar aliada.

En octubre, las fuerzas italianas vivieron un desastre en Caporetto, donde dejaron 300.000 prisioneros en manos de los austro-alemanes. Pero estos, agotados y faltos de hombres y de material, no pudieron aprovechar ese éxito.

A finales de 1917, la guerra se aceleró al sur: el general británico Edmund Allenby entró en Jerusalén, después de que Reino Unido se declarara a favor del establecimiento de un hogar nacional para el pueblo judío en Palestina, contradiciendo las promesas hechas a los árabes.

En el frente occidental, Alemania, que se había librado de Rusia en el este, echó el resto para lograr la victoria antes de la llegada de los refuerzos estadounidenses. Su ejército consiguió al fin franquear las líneas enemigas en la primavera de 1918 y se volvió a acercar a París, que sufrió bombardeos.

– El hundimiento alemán –

Pero los Aliados, dirigidos por el general Ferdinand Foch, volvieron a frenar a las exhaustas fuerzas alemanes en el Marne, y estas, que parecían estar cerca de la victoria, se hundieron durante el verano ante las contraofensivas aliadas y se replegaron hacia las fronteras.

Entretanto, el Imperio austrohúngaro, Bulgaria y los otomanos sufrieron derrotas aplastantes que los obligaron a capitular.

El 11 de noviembre de 1918, el armisticio firmado en Rethondes por los alemanes sella la victoria de los Aliados. En Francia y Reino Unido, agotados por años de guerra, la muchedumbre muestra su alegría en las calles. Pero en países como Polonia, Turquía o Rusia, amenazados por la guerra civil, habrá que esperar años de sangrientos conflictos regionales para que termine realmente la Gran Guerra.

Con información de AFP

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