Cómo conseguí aumentar la dificultad de Pokémon Let’s Go para disfrutarlo como hace 20 años

Pokémon Let’s Go es un remake de Pokémon Amarillo, una de las primeras ediciones del juego de Game Freak que apareció en 1998. Como muchos niños de entonces, yo también estuve obsesionado con los Pokémon, pero únicamente con los de primera generación (a partir de ahí, solo me acuerdo de Togepi, y porque aparece en la primera temporada del anime).

Let’s Go parecía el juego ideal para volver a capturar monstruos de bolsillo. Transcurre en Kanto, cuenta la misma historia que ya conocía de los juegos de Game Boy, y solo contiene Pokémon de primera generación (con algunas excepciones como Meltan y las extrañas formas de Alola).

Lo jugué dos veces. Con mi hermano de 7 años en modo multijugador (cada uno con un Joy Con y la Nintendo Switch conectada a la tele) y yo solo, con la consola siempre en modo portátil. No creí que un juego tan repetitivo fuera a enganchar a mi hermano, pero ser un experto jugador de Pokémon Go le hizo interesarse por los combates y el trasfondo del mundo Pokémon.

El juego es precioso. Todo me resultaba familiar y, al mismo tiempo, todo conseguía sorprenderme: desde las adorables escenas cinemáticas hasta el diseño increíblemente detallado de los gimnasios. El nuevo Kanto es un mundo vibrante y lleno de vida que sugiere que este no es un título secundario para Game Freak, sino un juego completo de Pokémon al que Nintendo restó importancia con un marketing descafeinado.

También es un juego fácil. Quizá demasiado fácil. Y eso es porque se trata de un juego pensado para niños. Junichi Masuda, director ejecutivo y jefe de desarrollo de Game Freak, explicó a Eurogamer la polémica decisión:

Estos juegos están dirigidos principalmente a los niños que no han tenido la oportunidad de jugar a Pokémon Go porque, bueno, no tienen un smartphone. Pensamos que entre todos los juegos de Pokémon hasta ahora, el más cercano a niños es Pokémon Amarillo. Tienes a Pikachu, por supuesto, como una característica principal en estos juegos, y tienes al Team Rocket, que también aparece mucho en el anime, así que al reimaginar este juego estamos reimaginando a Pikachu para el público moderno. Pensamos que Pokémon Amarillo sería lo más fácil para que todos pudieran entenderlo, y después nos dimos cuenta de que saldría durante el vigésimo aniversario del lanzamiento de los juegos, así que pensamos: “¡genial!, se alinea muy bien”.

Para mi hermano, el proceso funcionó a la inversa: él ya jugaba a Pokémon Gocon el teléfono de mi padre y se pasó a la consola. Por lo demás, Masuda dio en el clavo: mi hermano no quiso saber nada de Eevee y eligió Pokémon Let’s Go: Pikachu para tener a Pikachu como Pokémon acompañante.

El Pokémon acompañante es, precisamente, donde empiezan los problemas de “dificultad” de este juego. Tanto Pikachu como Eevee son Pokémon extraordinarios, con estadísticas de ataque, defensa, velocidad y salud inmejorables. Si a esto sumas la posibilidad de enseñarles movimientos exclusivos que resultan absurdamente poderosos, las opciones de debilitar a un rival de un solo golpe aumentan exponencialmente (y si no lo debilitan, estos movimientos pueden dejar un efecto persistente en él).

Pikachu es capaz de aprender tres movimientos exclusivos: Pikaturbo, de tipo eléctrico; Pikapikado, de tipo volador; y Salpikasurf, de tipo agua. Eevee puede aprender ocho: Flarembestida, de tipo fuego; Vapodrenaje, de tipo agua; Joltioparálisis, de tipo eléctrico; Espeaura, de tipo psíquico; Umbreozona, de tipo siniestro; Leafitobombas, de tipo planta; Glaceoprisma, de tipo hielo; y Sylveotornado, de tipo hada. Que un Pokémon eléctrico como Pikachu pueda hacer ataques de tipo agua significa que ahora es fuerte contra Pokémon de tipo roca o tierra.

Además, a medida que avanza la historia acabas haciéndote con un pequeño arsenal de caramelos que te permite subir las estadísticas de tu acompañante más allá de lo razonable. Y para colmo, la amistad que tiene este Pokémon contigo le otorga beneficios extra en combate.

Cuando jugaba con mi hermano, yo era el jugador 2 (también conocido como Entrenador de apoyo) y rara vez llegaba a ejecutar un ataque, pues su Pikachu conseguía derribar al contrario de un golpe. A él le hacía gracia, pero a mí me aburría como una ostra (¿o debería decir como un Shellder?).

Jugando solo, la primera decisión que tomé para aumentar la dificultad del juego fue no combatir con el Pokémon acompañante. También es posible quitarlo del equipo y sustituirlo por otro Pokémon (aun así puedes usar las técnicas secretas que te permiten avanzar en la historia), pero yo opté por mantenerlo en él para nivelarlo y poder usarlo si las cosas se ponían feas.

El problema es que no solo el Pokémon acompañante tiene estadísticas extraordinarias. También los Pokémon que te regalan a lo largo de la historia, como Charmander, Bulbasaur, Squirtle y Persian, tienen valores individuales inmejorables. Otra forma de conseguir Pokémon con estadísticas extraordinarias son las rachas (pero hay que capturar un Pokémon de la misma especie 40 veces seguidas para conseguirlo).

Para mis propósitos de aumentar la dificultad del juego, evitar los Pokémon extraordinarios y nivelar a otras criaturas más mediocres fue superfectivo. Todo un reto, sí, pero hizo que los combates dependieran más de mi capacidad de estrategia. Me permitió usar más a los seis Pokémon de mi equipo, cambiando de uno a otro en mitad de un combate para aprovechar sus ataques especiales y sus fortalezas frente a los rivales.

Un truco para que los combates estén más equilibrados es ir a los ajustes del juego y cambiar el estilo de las batallas de “Con cambios” a “Fijo”. Esta opción impide que cambies de Pokémon antes de que el rival saque a su próxima criatura. En el modo por defecto, el juego te avisa del Pokémon que sacará el rival para que aproveches y saques a un Pokémon fuerte contra él. En el modo fijo, cambiar de Pokémon te costará siempre un turno.

Pokémon Let’s Go introduce dos grandes cambios que reducen la dificultad del juego. El primero es un nuevo sistema para capturar Pokémon que se asemeja al de Pokémon Go. Este sistema puede ser bastante adictivo y, bueno, a los niños como mi hermano les encanta. El problema es que, si logras capturar un Pokémon a la primera y con precisión (algo que se vuelve particularmente fácil con la consola en modo portátil), todos los Pokémon de tu equipo ganarán una cantidad ridícula de puntos experiencia.

Muchos puntos de experiencia significa que los Pokémon que llevan tiempo contigo han ido subiendo imparablemente de nivel, aunque no los uses para combatir. Si te gusta capturar a todos los Pokémon nuevos o especiales que te encuentras por ahí (Pokémon grandes o pequeños dan más puntos de experiencia), el resultado es un equipo hipervitaminado de criaturas que tus rivales difícilmente conseguirán debilitar. La solución más sencilla que encontré para este problema fue capturar solo un Pokémon por especie y meter Pokémon nuevos en mi equipo de vez en cuando para evolucionarlos.

Otro cambio de Pokémon Let’s Go que facilita demasiado las cosas es la Caja de Pokémon. En lugar de transferir tus Pokémon al sistema de almacenamiento Pokémon (o PC de Bill), Let’s Go te permite almacenar a tus criaturas en una Caja que viaja contigo a todas partes y a la que puedes acceder antes y después de cada combate. Esto significa que, si un Pokémon se debilita en combate, siempre puedes cambiarlo por otro de tu inventario sin necesidad de ir hasta un Centro Pokémon. Para evitar la tentación de hacer esto, simplemente recurrí a las Pociones y al Revivir.

Por último (y esto no es una novedad) una forma fácil de mejorar las habilidades de tus Pokémon es enseñarles MT o Máquinas Técnicas. Enséñale Escaldar a un Squirtle y tendrás un poderoso ataque de tipo agua en un Pokémon de nivel bajo (y esto puedes hacerlo casi al empezar el juego, cuando derrotas a Misty en su gimnasio). Evitar las MT te obliga a entrenar más fuerte a tus Pokémon.

Ponerte estas trampas voluntariamente en Pokémon Let’s Go puede cambiar drásticamente la experiencia de juego. Es la diferencia entre no ver a ninguno de tus Pokémon debilitados por un rival (ni siquiera un rival de la Liga Pokémon) y estar a punto de perder combates contra rivales normales. A veces agobia (sobre todo en lugares plagados de entrenadores, como las cuevas o las rutas entre ciudades), pero como Let’s Go permite saltarse muchos combates evitando la mirada de los entrenadores, no es problema.