¿Conseguirá EEUU ahogar el comercio de oro venezolano?

El presidente de EEUU, Donald Trump, impuso el 2 de noviembre de 2018 nuevas sanciones contra el ingente comercio de oro que viene haciendo la República Bolivariana de Venezuela.

Trump expuso lo siguiente en una carta dirigida al Congreso: “Firmé una Orden Ejecutiva con respecto a Venezuela que da pasos adicionales en relación a la emergencia nacional declarada en la Orden Ejecutiva 13.692 del 8 de marzo de 2015”.

De acuerdo a lo anterior, es un hecho notorio y comunicacional que la extensión de las sanciones va en detrimento de la economía del país suramericano, y no como se ha tratado de divulgar en distintas matrices de opinión occidentales, que están dirigidas contra presuntos funcionarios corruptos, incómodos a Washington. No obstante, ¿lograrán su objetivo de eliminar la venta de oro y terminar de estrangular la economía venezolana?Venezuela —y su economía monoexportadora de petróleo— tiene una fuerte dependencia de las importaciones, que van desde las cosas más elementales, como los granos y la comida, hasta componentes para hacer gasolina, petróleo liviano para la mejora de crudos de la faja, entre otros bienes y servicios.

Los titánicos esfuerzos para superar el rentismo petrolero enquistado en la economía venezolana durante un siglo, indudablemente fue impulsado por el desgaste del modelo. Era imposible económicamente hablando la manutención del nivel de importaciones venezolanas. Sin embargo, sirvió para la consolidación de la Revolución Bolivariana, así como alimentó hasta la indigestión a la élite saqueadora de la renta petrolera.Si bien es cierto que los indígenas que poblaron originariamente esta región del mundo usaron el mineral, es en la segunda mitad del siglo XIX que su explotación en el sur de Venezuela se hizo de manera intensiva, llegando a ser de los primeros productores mundiales, tal como lo señala el Libro del Oro De Venezuela.

Incluso en su región norte costera, donde se explotó durante la conquista y la colonia por los españoles, se habían ‘agotado’ los yacimientos, tal como dedica todo un capítulo el libro editado por el Banco Central de Venezuela.Sin embargo, los organismos de seguridad venezolanos han dado duros golpes a las mafias y organizaciones criminales que habían explotado (ilegalmente) el mineral en estas regiones que habían sido desahuciadas, como, por ejemplo, en el populoso estado Carabobo, donde se llegó a sacar tres kilos de oro al día.

Por todo lo anterior, Venezuela no solamente posee la reserva de petróleo más grande del mundo, sino la segunda reserva de oro, la cual está en trámites de certificación, tal como lo ha manifestado recientemente el presidente Nicolás Maduro.

Ahora bien, el Gobierno de Donald Trump impuso restricciones al comercio de este mineral venezolano, para que no sea adquirido por terceros interesados e incluso por nacionales de EEUU. No obstante, los principales compradores de oro en la actualidad son Rusia, China y Turquía, países igualmente sancionados por la nación norteamericana.Así, estos países se han deshecho de sus haberes de dinero fiduciario ‘dólar’ por oro, para darle seguridad fáctica a sus reservas, en razón de la guerra comercial y el ataque financiero por parte de EEUU. Por ende, sería dulcemente inocente elucubrar que la Revolución Bolivariana quiera colocar sus exportaciones del mineral en un mercado hostil, donde le han torpedeado su actividad económica tradicional por un Gobierno que no respeta la palabra empeñada, mucho menos los tratados.

Así las cosas, las actuales sanciones contra el oro venezolano son meras bravuconadas pre-electorales, por cuanto existe un universo de compradores muy extenso a lo que la reducida mentalidad de Trump pretende hegemonizar, el mundo actual no es el mismo de los años 80 o 90 (tiempo que pareciera estar atávicamente sumergido el magnate) por cuanto la pluripolaridad económica actual hace simplemente imposible vetar la adquisición del elemento más codiciado por la humanidad.El ascenso de otras divisas nacionales, criptoactivos y del oro, aunado a la contumaz prepotencia norteamericana, está literalmente sepultando la era del dólar, acontecimiento que esta generación verá más temprano que tarde.


LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK Y LOS TEXTOS ESTÁN AUTOEDITADOS POR LOS PROPIOS BLOGUEROS

Con información de Sputnik

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