Cubanos polemizan alrededor de la Constitución a la que aspiran

Qué Cuba quieren los cubanos, así se podría resumir la polémica que desde el pasado 13 de agosto centra la discusión del proyecto de Constitución, que será sometido a referéndum en febrero del año próximo.

Según datos ofrecidos por el Grupo Nacional de Análisis y Procesamiento de la Información, obtenida en el debate popular en el que hasta la fecha han participado 7 millones y 370.160 ciudadanos cubanos, de los 755 párrafos del proyecto de reforma constitucional solo 8 no han tenido propuestas de modificaciones, lo que habla del interés demostrado por la ciudadanía en el debate abierto desde el pasado 13 de agosto.

Entre los temas más debatidos en estos tres meses de consulta popular, que concluirá el próximo 15 de noviembre, quizás el más polémico ha sido el artículo 68 del proyecto constitucional, referente al matrimonio, y que en la versión propuesta no especifica el sexo entre los cónyuges, lo que abre las puertas a la aprobación de una ley que reconozca el matrimonio igualitario.Esta propuesta constitucional ha generado un amplio debate nacional y donde, sin dudas, entre afines y detractores, las opiniones están divididas, pues un sector reconoce los derechos humanos y civiles de todos los ciudadanos, sin tomar en cuenta su inclinación sexual.

​Para otros, entre los que destacan grupos religiosos cristianos y de otras denominaciones, reconocer el matrimonio entre personas del mismo sexo es una manera de poner en riesgo los esenciales patrones morales de la sociedad.

En opinión del joven estudiante universitario Orestes González, consultado por Sputnik, “la población cubana siempre ha vivido con tabúes y para romperlos será difícil, pero hay que avanzar sin prejuicios para lograr que las libertades alcancen a todos los ciudadanos”.En este punto —según los que se oponen a la inclusión de este artículo en la nueva Constitución partiendo de patrones sociales establecidos durante muchos años—, las mayores preocupaciones van dirigidas a la educación de los hijos, en el supuesto caso de que las futuras leyes amparadas en ese artículo permitan el matrimonio igualitario y la adopción de menores de edad.

Algunos consultados suponen que la sociedad cubana en su conjunto no está lista para enfrentar esta realidad, y plantean que no se trata de limitar los derechos de la comunidad LGTBI, pero sin transgredir los cánones en los que se sustenta la sociedad.

Por su parte, un activista de esta comunidad aseguró que las parejas del mismo sexo en Cuba “son visibles, tienen voz, están presentes en la comunidad, y solo les falta que se les reconozca ese derecho de unirse legalmente y esa unión tenga relevancia jurídica, y —puntualiza— con esto no se les quitan derechos a los demás”.

Otro de los artículos debatidos y que está entre los más cuestionados es la exclusión de los cubanos —residentes o no en la isla— en el proceso de inversión extranjera, que solo reconoce al inversor foráneo.Según las personas consultadas, muchos cubanos que han acumulado riquezas de manera legal, tanto dentro como fuera de la isla pueden ser parte de este necesario y vital proceso para sacar adelante la economía de la isla, pero de acuerdo a las actuales leyes y a lo que se propone para la futura Constitución, no son tomados en cuenta.

“No deben haber límites, restringir los esfuerzos de la gente en sus posibilidades para hacer crecer y desarrollar la economía no es revolucionario. El límite debe ser la prosperidad de la gente y lo demás dependerá del rigor con que el fisco controle y regule la acumulación de riqueza”, comentó un ciudadano que piensa que la apertura económica no debe discriminar a los nacionales.

“De lo que no hay dudas es que luchar contra la riqueza es apostar a la pobreza —enfatizó una persona consultada en una encuesta realizada por la televisión local—, y esa opción no será válida si queremos construir un país próspero. La propiedad privada debe marchar a la par que la empresa estatal socialista y juntos, aportar beneficios a todos”.En tanto, este tema ha despertado interesantes dudas en la población alrededor del reconocimiento de la propiedad privada, la acumulación de riquezas y los posibles “encontronazos” que pueda tener con la aplicación de un sistema socialista.

También está en el centro del debate el tema de la ciudadanía efectiva y el no reconocimiento a otras, lo que impone que dentro del territorio nacional se regirán por su condición de ciudadanos cubanos, tema que afecta en particular a cientos de miles de nacionales que emigraron en diferentes épocas a otros países, y que también participan del debate a través de un sitio web de la cancillería cubana diseñado para este fin.

Según cifras oficiales, cerca de un millón y medio de cubanos residen en unos 120 países.

A partir de este precepto constitucional, entre los reclamos de los cubanos residentes en el exterior está que, ya que no se les reconocerán otras ciudadanías y dentro de la isla serán tratados como cubanos, entonces no se les trate de manera diferente en el territorio nacional ni se les cobren los servicios en otras monedas o con diferentes tasas, solo por no residir de manera permanente en Cuba.”Reconocer la pluralidad dentro de la unidad de la Nación es saludable, importante y va a tono con los tiempos que vivimos”, expresó recientemente un cubano residente en Estados Unidos a una entrevista televisada del canal multinacional Telesur.

Con información de Sputnik

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