Estas son las técnicas que usan los expertos forenses para determinar si una obra de arte es falsa

Determinar si una obra de arte famosa es falsa es sencillo porque todo el mundo la conoce, pero ¿cómo saber si un cuadro que nunca has visto antes realmente pertenece a un autor o es falso? Ese es precisamente el trabajo de Thiago Piwowarczyk y Jeffrey Taylor, dos expertos forenses en obras de arte.

Piwowarczyk y Taylor han concedido una interesantísima entrevista a Wired en la que explican qué procedimiento siguen para determinar si una obra de arte es genuina o no. Ambos generalmente trabajan para particulares que han comprado una obra (o la tienen desde hace años) y quieren saber si realmente pertenece al pintor que les han dicho. La experiencia les dice que en la mayoría de los casos las obras son falsas.

Determinar la autenticidad de una obra de arte es una interesante mezcla de técnicas modernas con trabajo detectivesco y un profundo conocimiento del arte.

Determinar la procedencia

El primer paso siempre es investigar la procedencia. Normalmente los cuadros de pintores famosos suelen tener asociados supuestos documentos de autenticidad, y esos documentos remiten a anteriores propietarios, casas de subastas o galerías de arte. El objetivo es tirar del hilo hasta llegar al artista o su entorno cercano. Si no es posible o los documentos contienen imprecisiones o lagunas ya estamos en un mal comienzo.

Buscar la obra

El segundo paso es buscar la obra en el catálogo de trabajos atribuido al artista. A veces se trata de cuadros perdidos pero cuyo rastro histórico puede localizarse. Otras veces son obras inéditas que nunca se han visto antes. Sea cuál sea el caso, el procedimiento continua.

Análisis visual

El tercer paso es comprobar la obra de cerca. El objetivo de esta fase no es apreciar su calidad artística, sino buscar técnicas o materiales que la delaten como falsa. A veces es un trazo de pintura demasiado fino, demasiado grueso, o dado con una herramienta que no concuerda con las que empleaba el autor. Como dicen Piwowarczyk y Taylor: “es muy difícil probar que algo es de un autor, pero probar que algo no lo es sí es más sencillo”. En el caso del cuadro de Pollock que investigan en el vídeo unos simples agujeros de grapa delatan el cuadro como falso. Los lienzos casi nunca se grapaban en la época del artista.

Otro indicio muy claro de falsificación es la existencia de un envejecimiento inconsistente. Se puede envejecer un lienzo artificialmente mediante té o nicotina de tabaco, pero el deshilachado característico de un lienzo viejo es muy difícil de conseguir.

Luz ultravioleta

La iluminación ultravioleta es una manera de detectar si debajo de la obra hay trazos que indiquen un boceto o una pintura anterior que pueda no concordar con la del artista.

Fluorescencia de rayos-X

El penúltimo paso es someter el cuadro a un proceso que determina la composición de los pigmentos. Ese último paso suele ser definitivo. Las pinturas que se usaban en cada época suelen estar hechas de diferentes materiales.

Microscopía láser

Finalmente, se toman muestras microscópicas de cada color y se someten a un análisis por láser que determina como están confeccionadas. En el caso del Pollock, los investigadores descubren que el tipo de acrílico con el que está pintada la pieza no se comenzó a fabricar hasta 1996. Caso cerrado. [vía Wired]

Con información de Gizmodo

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