La justicia surcoreana permite la objeción de conciencia al servicio militar

La Corte Suprema de Corea del Sur dictaminó este jueves que las creencias religiosas y morales son motivos válidos para rechazar el servicio militar obligatorio, una decisión con consecuencias para cientos de objetores de conciencia.

Casi 65 años después del fin de la Guerra de Corea, casi todos los hombres surcoreanos físicamente capacitados de entre 18 y 35 años deben completar un servicio militar de dos años.

Toda persona que no responda a la convocatoria pasa en general 18 meses en prisión. Desde 1950, fueron encarcelados unos 19.000 objetores de conciencia, la mayoría de ellos testigos de Jehová.

La Corte Suprema anuló este jueves la condena a un objetor de conciencia, meses después de una histórica decisión de la Corte Constitucional que solicitaba que hubiera una alternativa al servicio militar para los objetores de conciencia.

En el caso sobre el que se dictaminó este jueves, un testigo de Jehová identificado solo por su apellido, Oh, fue convocado para el servicio militar en 2013, pero se opuso. Fue declarado culpable y perdió la apelación inicial ante el alto tribunal.

“La Corte Suprema considera en su mayoría que la objeción de conciencia […] es una razón válida” para rechazar el reclutamiento, dijo el presidente del tribunal, Kim Myeong-su.

Castigar a los objetores de conciencia que rechazan el reclutamiento “debido a su fe religiosa, o en otros términos, a su libertad de conciencia, constituye una restricción excesiva de la libertad de conciencia de los individuos”.

La sentencia anula un dictamen anterior de la Corte Suprema, de hace 14 años.

Según los Testigos de Jehová, en el sistema judicial surcoreano hay actualmente unos 900 casos similares pendientes. Casi 100 personas están actualmente detenidas por haberse negado a realizar el servicio militar.

Corea del Sur sigue técnicamente en guerra con el norte, ya que la guerra de 1950-1953 concluyó con un armisticio y no con un tratado de paz.

El ejército surcoreano depende en gran medida del reclutamiento. Realizar el servicio militar implica en muchos casos el despliegue en primera línea, en la frontera con el Norte.

Las consecuencias sociales de este sistema son duras. Los jóvenes deben interrumpir sus estudios o su carrera.

Con información de AFP

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