Los jordanos afluyen a Siria, atraídos por los bajos precios

Luego de haber combatido en un grupo rebelde en el sur de siria, Bahaa al Masri se reconvirtió y vende ahora en la frontera con Jordania, dulces orientales y galletas de sésamo a los cada vez más numerosos jordanos que llegan a comprar.

Con la reapertura del puesto fronterizo de Nasib a mediados de octubre, los jordanos se desplazan hasta el territorio sirio para comprar fruta, tabaco y otros productos con un precio mucho más asequible que en su país.

Las tropas sirias tomaron en julio el control del puesto fronterizo de Nasib, tras una ofensiva militar en el sur de Siria que forzó la rendición de los rebeldes que tuvieron que dejar las armas.

“Hace dos semanas que me acerco aquí todos los días. Vendo mis pasteles a los jordanos que vienen aquí ya que es más barato”, asegura Masri, un joven sirio que prefirió regularizar su situación y seguir viviendo en la región de Deraa, en el sur del país.

Vestido con una camisa negra y un gorro del mismo color, Masri cuenta las cajas de pasteles que lleva en su moto en un área de descanso, cerca del puesto fronterizo de Nasib.

Cada día, vende entre 27 y 30 cajas, con un precio de cuatro dólares la unidad.

AFP / LOUAI BESHARAUn sirio vende dulces orientales en el puesto fronterizo de Nasib entre Siria y Jordania, el 7 de noviembre de 2018

Durante seis años, se dedicó a combatir al lado de las fuerza rebeldes en la provincia de Deraa, cuna de la rebelión siria. “Lo hice para poder comer y vivir”, se defiende Masri.

– Gasolina a mitad de precio –

Las infraestructuras del puesto fronterizo de Nasib también quedaron dañadas por la guerra.

A la espera de que terminen los trabajos de restauración, las autoridades sirias instalaron módulos prefabricados para garantizar el funcionamiento del puesto fronterizo.

Tras su reapertura, se forman largas colas de camiones y de coches abarrotados de maletas, en los que a menudo hay sirios refugiados en Jordania que regresan a su país.

Maflah Al Hurani, de unos 50 años, impacienta detrás de una fila de una decena de vehículos en el puesto fronterizo de Nasib. Se dirige hacia Damasco, donde recuperará a una familia de jordanos que pasaron algunos días de vacaciones en la capital siria.

Hurani ya se acostumbró a este trayecto, que hace prácticamente a diario para transportar a turistas y hacer algunas compras.

“Trasporto fruta y hortalizas, sobre todo patatas, cebollas y ajos, pero también ropa para niños”, explica.

“También cargo combustible” para su coche, asegura Al Hurani, quien recuerda que el precio del litro de gasolina cuesta la mitad en Siria que en Jordania.

Según los expertos, la reapertura del puesto de Nasib permitirá normalizar las relaciones comerciales de Siria con sus países vecinos.

Damasco podrá exportar con mayor facilidad sus productos agrícolas y otras mercancías hacia los países del Golfo e Irak.

AFP / LOUAI BESHARAJordanos pasan el control de identidad en el puesto fronterizo de Nasib entre Siria y Jordania, el 7 de noviembre de 2018

Desde mediados de octubre, se registraron más de 33.000 entradas, mientras que hubo 29.000 salidas en este punto de la frontera entre Siria y Jordania, según datos oficiales sirios.

“Las entradas aumentan día tras día”, asegura a la AFP el director del puesto fronterizo, el coronel Mazen Ghandur, quien precisa que se trata principalmente de jordanos.

Con información de AFP

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