Moai en Inglaterra: el inusitado viaje de habitantes de Isla de Pascua al Museo Británico por el famoso moai que perteneció a la reina Victoria

Desde hace 150 años, cientos de ojos lo escrutan cada día en una sala del Museo Británico.

La estatua de basalto de cuatro toneladas mira al infinito desde su pedestal, a más de 13.700 kilómetros de su lugar de origen, en territorio chileno de Rapa Nui (nombrada Isla de Pascua por los exploradores europeos).

El moai Hoa Hakananai’a ha sido por décadas una de las principales atracciones del museo más icónico de Londres, pero ahora también es motivo de polémica.

El alcalde de Rapa Nui, Pedro Edmunds, envió en agosto pasado una carta a la institución británica en la que le solicita la devolución de la estatua y de otro moai más pequeño, conocido como Hava.

En una respuesta inusitada, el museo invitó a una delegación de Rapa Nui a visitar el moai y discutir la solicitud.

Un grupo que incluye representantes locales y al ministro de Bienes Nacionales de Chile, Felipe Ward, llegará a Londres este lunes para proponerle a la dirección del museo que Hoa Hakananai’a regrese a la isla a cambio de una réplica.

“La sólida comprensión y el respeto mutuo entre Chile y Reino Unido pueden ayudar en este caso”, consideró Ward.

Pero ¿cómo esta estatua fue a dar al otro lado del Atlántico y cómo surgió este reclamo 150 años después?

Las estatuas de la discordia

Los moais fueron esculpidos por los pueblos originarios de la isla Rapa Nui para encarnar el espíritu de antepasados prominentes y cada una de ellos se considera la encarnación viva de una persona.

Varios siglos después, Hoa Hakananai’a y Hava fueron entregados como regalos a la reina Victoria en 1869 por el comodoro Richard Powell, que iba frente al buque HMS Topaze, que exploró la isla que luego pertenecería a Chile.

Su tripulación excavó el lugar donde se encontraba el Hoa Hakananai’a en un acantilado cerca del cráter Rano Kau en noviembre de 1868 y, tras llegar a Reino Unido, la reina donó las dos estatuas al Museo Británico.

Desde entonces, ha estado en exhibición allí.

Además de su clara importancia cultural y espiritual, el moai es un ejemplo particularmente bien conservado de las estatuas que llevan a miles de turistas visitar Rapa Nui cada año, según los especialistas.

“En cierto modo, la estatua es única porque está hecha de una roca de lava basáltica muy dura, a diferencia de la mayoría de las estatuas en Rapa Nui” comenta el arqueólogo Mike Pitts, quien pasó varias noches en el museo en 2012 realizando una exploración detallada de Hoa Hakananai’a.

MoaiDerechos de autor de la imagenLIOMAN LIMA BBC MUNDO
La estatua tiene una colección única de petroglifos en su parte posterior.

“También tiene una colección única de petroglifos en su parte posterior que, casi con toda seguridad, no formaban parte de la estatua original, por lo que tienes una segunda capa de historia encarnada en la piedra”, agrega.

El origen del reclamo

Los altos cargos locales de Rapa Nui han mostrado en los últimos tiempos el interés por la devolución de las estatuas que se encuentran fuera de la isla.

El escultor Benedicto Tuki, un nativo de la isla que ha dedicado su vida a promover y preservar la cultura originaria, atribuye el nuevo interés a llevar “un cambio generacional”.

Benedicto TukiDerechos de autor de la imagenCORTESÍA DE LA FAMILIA TUKI
Benedicto Tuki ha dedicado su vida a la preservación de la cultura de los pueblos originarios de Rapa Nui.

“Quizás en el pasado no le dimos tanta importancia a Hoa Hakananai’a y sus hermanos, pero hoy en día la gente en la isla está comenzando a darse cuenta de cuánta de nuestra herencia hay en todo el mundo y está preguntándose por qué nuestros antepasados están en museos extranjeros”, comenta.

Anakena Manutomatoma, quien es oriunda de la isla y es miembro de la comisión de desarrollo de Rapa Nui, sostiene que el hecho de que los británicos tomaron el moai de su isla equivale a que una persona entre a una casa ajena y se lleve un familiar.

“Para nosotros, la repatriación de Hoa Hakananai’a es una prioridad absoluta”, señala.

Anakena ManutomatomaDerechos de autor de la imagenMINISTERIO DE BIENES NACIONALES DE CHILE
Anakena Manutomatoma (primera, a la izquierda) y Felipe Ward (tercero, a la derecha) forman parte de la delegación.

Manutomatoma, que también estará en Londres durante las reuniones con directivos del Museo Británico, dice que el encuentro puede ser un primer paso para ver a la estatua a la que considera su ancestro de regreso a casa.

“No estamos exigiendo nada todavía, solo pedimos ser escuchados. Creemos que cuando esto suceda, el museo y sus autoridades entenderán la importancia del moai como alma de la isla”, sostiene.

Largo camino a casa

Para facilitar el regreso de Hoa Hakananai’a, un nombre que a menudo se traduce como “amigo robado” o “perdido”, Tuki ha ofrecido hacer una réplica exacta para ocupar el lugar de la estatua en el Museo Británico, sin costo alguno.

“Tal vez no posea el mismo espíritu ancestral, pero se verá idéntico”, afirma el escultor.

“Mi único deseo es que regrese a casa; para mí esto vale mucho más que cualquier cantidad de dinero. Mientras viva, lucharé para que nuestros antepasados regresen a la isla”, agrega.

moai de Viña del MarDerechos de autor de la imagenJOHN BARTLETT
Hay otras estatuas fuera de la isla.

Para Tuki, llevar a Hoa Hakananai’a de regreso a Rapa Nui es solo un primer paso.

Eventualmente, le gustaría ver que todos los moais que fueron removidos de la isla regresen a su lugar de origen.

“Para que Chile demuestre que apoyan nuestra causa en serio, necesitamos que los moais en la parte continental de Chile vuelvan también a la isla”, asegura.

Actualmente, las autoridades de Rapa Nui realizan conversaciones con autoridades locales de las ciudades chilenas de La Serena y Viña del Mar para negociar una posible devolución de las estatuas que se encuentran allí.

También hay moais en Estados Unidos, Nueva Zelanda, Francia y Bélgica.

Anakena Manutomatoma dice que si bien ella sueña con llevar a todos sus antepasados a su hogar en Rapa Nui, su mirada está fija en Hoa Hakananai’a.

“Lo hemos llorado durante demasiado tiempo. Es hora de dejar de llorar y actuar para llevarlo a casa”.

Con información de BBC Mundo

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