Nueva Caledonia decide si se independiza de Francia

Los habitantes de Nueva Caledonia, un pequeño territorio francés en el Océano Pacífico, decidirán el domingo en un referéndum histórico si se independizan de Francia.

Se teme que este referéndum de autodeterminación reavive viejas tensiones entre los indígenas canacos, el pueblo autóctono de Nueva Caledonia, y los blancos que se han asentado en el archipiélago, que alberga una cuarta parte de los suministros del mundo de níquel, un componente vital en la fabricación de productos electrónicos.

Circundada por deslumbrantes playas de arena blanca y aguas turquesas, Nueva Caledonia es una de las pocas islas francesas diseminadas por todo el mundo -un legado de la construcción del imperio del siglo XIX- que tienen una importancia estratégica.

AFP / Selim CHTAYTINueva Caledonia

El referéndum será una prueba del atractivo de Francia para estos territorios tan lejanos, que dependen en gran medidas de las ayudas del Estado francés, pero que en muchos casos se sienten ignorados por París.

Tanto la Guayana Francesa en Sudamérica como el archipiélago de Mayotte en el Océano Índico se han visto sacudidos desde el año pasado por grandes protestas por una mejor calidad de vida y la percepción de abandono.

Sin embargo, es poco probable que Nueva Caledonia, donde viven 269.000 personas, vote a favor de la independencia de Francia, que pasó a manos francesas en 1853.

Los indígenas constituyen menos de la mitad del electorado, y no todos quieren independizarse de Francia, que está a 18.000 kilómetros de distancia.

“Tenemos todo lo que necesitamos con Francia… escuelas, hospitales”, dice Marceline Bolo, una ama de casa que vive en los suburbios de Numea, que se describe a sí misma como “orgullosa de ser francesa”.

Según las encuestas, entre el 60% y el 69% del electorado votará en contra de la independencia en el referéndum del domingo, en un voto que marca la culminación de un proceso de dos décadas durante el cual se han delegado poco a poco poderes a las autoridades locales.

Cientos de separatistas se dieron cita el martes en Numea para participar en un último mitin, agitando un mar de coloridas banderas canacas con música local como telón de fondo.

AFP / Alain BOMMENELNueva Caledonia, un “territorio no autónomo”

Sobre el ruido de la multitud, Roch Wamytan, líder de la alianza separatista UC-FLNKS, insta a los canacos a votar a favor de la independencia con la Francia “colona”, que según él se aferra a “los últimos trozos de su imperio”.

Sin embargo, muchos de los que votarán “no” temen las consecuencias en la economía del archipiélago si se separan de Francia. El Estado francés vierte cada año a las arcas de Nueva Caledonia 1.300 millones de euros (1.500 millones de dólares).

Otros temen que China pueda aprovechar la oportunidad para reforzar su creciente influencia en el Pacífico, tras haber realizado una importante inversión en Vanuatu, otro territorio que se separó de Francia en 1980.

– ¿Salto a lo desconocido? –

Nueva Caledonia es soberana en varios ámbitos, aunque todo lo que se refiere a defensa, asuntos exteriores y educación superior siguen siendo decididos en París.

AFP / Theo RoubyLos ciudadanos asisten a un acto de campaña contra el “no” a la independencia de Nueva Caledonia de Francia, el 30 de octubre de 2018 en Noumea

“Ya somos un país semi-independiente, ejercemos muchos poderes, así que no sería un salto a lo desconocido”, estima Paul Neaouytine, jefe de la provincia norteña, un bastión separatista.

Otros dicen que esa es precisamente la razón por la que Nueva Caledonia no necesita separarse de Francia.

“Realmente no entiendo por qué organizamos esta votación”, señala René Gagnolet, un doctor retirado opuesto a la independencia, sentado en kiosko de un mercado de Numea.

Este referéndum sólo servirá para “reavivar las tensiones contra nosotros los blancos”, predice.

Su compañero de mesa y expaciente Sosefo Taofifenua, está dividido. “Mi corazón vota con los canacos, pero mi cabeza me dice que es mejor seguir siendo francés”, dice este hombre de 72 años, que aún no sabe si votará el domingo.

Décadas de resentimiento, sobre todo por las miles de hectáreas de tierra arrebatadas a los pueblos indígenas por los colonizadores, resultaron en enfrentamientos mortales en la década de 1980.

La violencia, que se cobró más de 70 vidas, condujo al Acuerdo de Numea de 1998, que allanó el camino hacia un proceso de descolonización de veinte años que culminará con el voto del domingo.

Sin embargo, el ex alto comisionado de Nueva Caledonia, Alain Christnacht, que ayudó a redactar el acuerdo de 1998, teme que el referéndum pueda reavivar viejas animosidades.

“Los canacos trabajan como gerentes, médicos, ingenieros, pilotos de aerolíneas. La sociedad ha avanzado mucho”, dice.

En virtud del acuerdo de 1998, en caso de que se vote “no”, podrían celebrarse otros dos referendos sobre la independencia antes de 2022.

Con información de AFP

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