Por fin sabemos por qué la caca de los wombats tiene forma de cubo

Un audaz equipo de científicos ha tratado de averiguar por qué la caca de los wombats tiene esa forma cúbica tan característica y de descubrir los procesos fisiológicos involucrados en este particular proceso digestivo.

Resulta que los wombats tienen una extraña relación con su caca.

Estos marsupiales australianos pueden dejar caer de cuatro a ocho trozos de excremento –cada uno de unos 2 centímetros de diámetro– en una sola sentada. Pero lo más impresionante es, sin duda, la forma cúbica de su caca.

Durante el curso de una noche, estas criaturas nocturnas pueden producir de 80 a 100 cubos de caca, que luego recolectan y colocan estratégicamente alrededor de su dominio. Este escatológico comportamiento tiene al menos dos propósitos: la caca se usa para marcar el territorio del wombat y para atraer a posibles parejas (no les juzgues). Estas curiosas dimensiones geométricas hacen que sean más fáciles de apilar y evitan que la caca se desplace de su sitio. Así que la forma cúbica de los excrementos de los wombats es una adaptación evolutiva, y no solo un efecto secundario aleatorio de la biología.

Así es la caca cúbica de los wombats. Imagen: P. Yang and D. Hu/Georgia Tech

Sin embargo, cómo el cuerpo del wombat es capaz de moldear los excrementos de esta forma tan particular es algo que no se comprende completamente (sé lo que estás pensando y no, el agujero del culo de los wombats no tiene forma cuadrada, pero buen intento). Patricia Yang, doctora en ingeniería mecánica por el Instituto Tecnológico de Georgia, publicó recientemente una investigación sobre el tema. Yang es una experta en la hidrodinámica de los fluidos corporales, como los alimentos digeridos, la sangre y la orina. Los resultados de su investigación serán presentados en la 71ª Reunión Anual sobre Dinámica de Fluidos de la American Physical Society en Atlanta.

Lo primero que me llevó a investigar esto es que nunca he visto nada tan extraño en biología”, dijo Yang en un comunicado. “Era todo un misterio. Ni siquiera pensaba que fuera cierto al principio. Lo busqué en Google y vi muchas imágenes de la caca con forma de cubo de los wombats, pero seguía siendo escéptica”.

De hecho, los cubos son algo raro en biología. Incluso nos sorprende cuando los vemos en el mundo geológico. La investigación de Yang trataba de comprender cómo los wombats, el único animal conocido cuyos excrementos tienen forma de cubo, son capaces de llevar a cabo esta hazaña digestiva y de determinar qué aspectos de su fisiología son los responsables de ésto.

Yang y sus compañeros realizaron una serie de autopsias en wombats que habían muerto tras de ser atropellados por vehículos. Los investigadores se centraron en el tracto digestivo del animal. Vieron que, en la parte final del largo viaje que recorren los excrementos a través del tracto digestivo del animal (los alimentos consumidos tardan unas 2,5 semanas en recorrer todo el tracto digestivo del wombat), la consistencia de la caca pasó de líquida a sólida. En esta etapa final es donde se produce el cambio de forma.

Algunos estudios previos habían planteado la hipótesis de que las heces con forma de cubo se forman al comienzo del intestino delgado”, dijo Yang a Gizmodo. “Nuestro estudio demuestra que no es así. Las heces se vuelven así al final del intestino grueso”.

Esta transformación, dijo Yang, es debida a las propiedades variables elásticas de la pared intestinal del wombat. Al vaciar el intestino e inflarlo con un globo, el equipo de Yang descubrió que la tensión elástica de la caca varía del 20 por ciento en las esquinas del cubo al 75 por ciento en los bordes. Las paredes de los intestinos, como demuestra esta investigación, son las encargadas de dar forma a la caca a través de un uso estratégico de la presión.

Curiosamente, este estudio tiene implicaciones más allá de la biología.

Y es que ésta técnica digestiva, como argumentan los autores, podría aplicarse a la ingeniería mecánica. Este descubrimiento también podría aplicarse a la medicina, para usarse en el tratamiento de problemas gastrointestinales. Yang dijo que los hallazgos de su grupo podrían mejorar nuestra comprensión del transporte de tejidos blandos dentro del cuerpo y de cómo se mueve el intestino.

Podemos aprender de los wombats y, con suerte, aplicar este método novedoso a nuestros procesos de fabricación”, dijo Yang. “Podemos entender también cómo mover estas cosas de una manera más eficiente”.

Ah, los reinos de la biomimesis parecen no tener límites. Pero, ¿quién hubiera pensado que podríamos construir sistemas tan avanzados basados ​​en las cacas de un pequeño marsupial? Yo, por lo menos, no.

Con información de Gizmodo

Ayuda a mantener en línea nuestro WebServer. Te necesitamos para poder seguir haciendo publicaciones y seguir generando contenido.

Be the first to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*


This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.