Por qué hay botellas de absenta ocultas en los bosques suizos

Hay una ruta poco conocida en el Val-de-Travers (Suiza). Allí, si te adentras en los bosques es posible encontrar pequeños manantiales que esconden botellas de absenta. La bebida está precisamente ahí esperando que los excursionistas las encuentren para tomar un trago.

Como cuentan en AtlasObscura, dichos escondites, conocidos como fontaines froides (o fuentes frías) sirven como recuerdo del halo de misterio que rodeaba la absenta en el pasado. La tradición nació del agua y la flora del valle, aunque también del amor y cierta ingenuidad de sus residentes.

Image: Destilería de absenta en 1904 (Wikimedia Commons)

Hoy, los entusiastas de la absenta continúan manteniendo estos escondites secretos. Con ello, dicen que esperan lograr un equilibrio entre la tradición local y las historia de renacimiento moderno de la bebida.

Image: Cuchara y copa típicas. En el fondo de la copa se ve la absenta antes de la adición del agua (Wikimedia Commons)

Y es que, aunque sus orígenes son inciertos, la creencia popular dicta que la receta fue descubierta por un doctor de origen francés llamado Pierre Ordinaire alrededor del año 1792. Ordinaire vivía en Couvet, una ciudad ubicada en el Val-de-Travers, Al parecer, las hermanas del convento de Couvet vendían la bebida como un elixir y de esta forma se dio a conocer. La popularidad de la bebida fue creciendo hasta la década de 1840, cuando se ofrecía a las tropas francesas como un medicamento antipirético.

Sus “poderes” tienen mucho que ver con su potente composición: la bebida, hecha de ajenjo, anís, hinojo y otras plantas locales, tenía un nivel de alcohol por volumen que a veces llegaba al 70%. En el siglo XIX, los destiladores en Suiza y en las cercanías de Francia, sobre todo en la ciudad de Pontarlier, comenzaron a comercializar el “hada verde”. Su popularidad llegó acompañada con rumores que decían que causaba alucinaciones.

Image: El bebedor de absenta, pintura de Viktor Oliva (Wikimedia Commons)

Así, en 1910 las autoridades suizas prohibieron oficialmente la venta y producción de absenta, hecho que la hizo aún más popular entre la élite parisina de la época. Al mismo tiempo, los destiladores de absenta se tuvieron que ocultar durante décadas. Sin embargo, y a pesar de la prohibición, la gente nunca dejó de hacer y beber absenta en el Val-de-Traver, donde las autoridades miraban hacia otro lado.

De ahí que los historiadores hayan encontrado cartas del siglo XIX que hacían referencia a botellas de absenta almacenadas a lo largo de senderos para caminar en los bosques del valle.

Image: Anuncio de absenta (Wikimedia Commons)

Hoy, y después del levantamiento de la prohibición en 2005, los residentes lo han aprovechado como una oportunidad para promover su valle. En 2009, una comisión conjunta suiza y francesa inauguró el Sendero de la absenta, una ruta que lleva a los turistas a pasar por destilerías, pueblos y posadas en los valles donde se hace la absenta.

Y sí, la ruta guía a la gente por un puñado de las fuentes históricas con sus botellas escondidas. El resto, la gran mayoría, permanecen escondidas esperando que los excursionistas sedientos las encuentren para tomar un trago. [AtlasObscura]

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