Rohinya a funcionarios Bangladesh: “No nos iremos” a Myanmar

Unos 1.000 refugiados rohinya se manifestaron el jueves en un campamento en Bangladesh contra los planes para repatriarlos a Myanmar, de donde decenas de miles huyeron el año pasado por la violencia liderada por el ejército.

En Unchiprang, uno de los asentamientos de refugiados más grandes, cerca de la ciudad de Cox’s Bazar, un funcionario bangladesí suplicó a los rohinya que regresasen a su país.

“Lo hemos organizado todo para ustedes, tenemos seis autobuses aquí, tenemos camiones, tenemos comida. Queremos ofrecerles de todo. Si acceden a irse, los llevaremos hasta la frontera, al campamento de tránsito”, dijo a través de un altavoz.

″¡No nos iremos!”, corearon cientos de voces, incluyendo niños, en respuesta.

Las autoridades de Bangladesh dijeron que la repatriación de algunos de los más de 700.000 rohinya que viven actualmente en el país comenzaría el jueves si estaban dispuestos a volver, pese a los llamados de Naciones Unidas y grupos humanitarios para suspender la operación. Pero no estaba claro si hubo voluntarios.

El comisionado para los refugiados, Abul Kalam, declinó comentar qué harán las autoridades bangladesíes si los refugiados oponen a la repatriación. Según el acuerdo entre Bangladesh y Myanmar auspiciado por la ONU, los rohinya no pueden ser obligados a volver a su país.

“Si están de acuerdo, los llevaremos al campamento de tránsito y les daremos comida para tres días antes de entregarlos a las autoridades birmanas”, señaló.

El éxodo rohinya comenzó en agosto del año pasado cuando las fuerzas de Myanmar lanzaron una brutal campaña de represión luego de los ataques de un grupo insurgente. La escala, organización y dureza de la operación provocó acusaciones de limpieza étnica y genocidio por parte de la comunidad internacional, incluyendo la ONU.

La mayor parte de la población de Myanmar, una nación de mayoría budista, no acepta que los musulmanes rohinya son un grupo étnico nativo y los consideran “bengalíes” que entraron de forma ilegal desde Bangladesh. Las autoridades les han negado la nacionalidad a casi todos desde 1982, así como el acceso a la educación y la sanidad.

Pese a las garantías ofrecidas por Myanmar, activistas de derechos humanos dijeron el jueves que aún no se dan condiciones seguras para el regreso.

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La periodista de The Associated Press Annabelle Liang en Singapur contribuyó a este despacho.

Con información de AP

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