¿Sabías que Sigmund Freud fue un alienista?

Efectivamente. Sigmund Freud, el neurólogo austríaco y fundador del psicoanálisis, que creó un enfoque completamente nuevo para la comprensión de la personalidad humana y es considerado como una de las mentes más influyentes y controvertidas del siglo XX, era alienista.

No solo él. Sus colegas contemporáneos también lo eran, así como muchos antes de ellos.

Aunque suene a algo relacionado con extraterrestres, no tiene nada que ver con eso.

Los alienistas eran quienes se ocupaban de estudiar, comprender, cuidar y ayudar a los pacientes que sufrían “alienación mental” a superar su enfermedad.

El término nació en la Francia revolucionaria y sobrevivió hasta principios del siglo XX.

El origen del curioso término

Si lo buscas ‘Alienista’ en el diccionario de la Real Academia Española encuentras…

Del fr. aliéniste, der. de aliéner ‘enajenar.

1. adj. Dicho de un médico: Dedicado especialmente al estudio y curación de las enfermedades mentales.

El principio de esta nueva especialidad médica fue producto de una corriente de pensamiento distinta sobre la locura que tuvo su expresión en varios lugares del viejo continente, pero el término en sí nació en Francia.

A lo largo de los siglos XVII y XVIII en Europa, los enfermos mentales eran cuidados por sus familias o vagaban por campos y ciudades mendigando, señala Juan Carlos Stagnaro en su dossier “El nacimiento de la psiquiatría: un movimiento europeo”.

Pero muchos eran recluidos en los hospitales creados por las monarquías para sacar de circulación a los considerados “perturbadores” del orden social.

Rey Luis XVIDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
El rey tuvo que ceder a la presión de quienes reclamaban condiciones más humanas para los recluidos en los hospitales del reino.

En Francia, a comienzos del reinado de Luis XVI, el movimiento filantrópico -inspirado en el ideario de Jean-Jacques Rousseau- desveló, entre otras denuncias, las miserables condiciones en las que se encontraban los recluidos en los Hospitales Generales del reino.

La presión fue tal que el rey le encomendó a Jean Colombier, el Inspector General de Hospitales civiles y Prisiones del reino, y a su adjunto, François Doublet, la redacción de un informe sobre el estado de los locos internados.

…”millares de insanos son encerrados en las prisiones sin que nadie piense en el menor de los remedios.

“El semiinsano se confunde con el insano perdido; el furibundo con el loco tranquilo: a unos se los encadena, a otros se les deja en libertad en su cárcel;

“en resumidas cuentas, a no ser que la naturaleza acuda en su auxilio y los cure, el término de sus males es el de sus días, y desgraciadamente hasta entonces, la enfermedad no hace sino aumentar en lugar de disminuir“, dice un pasaje del informe.

Aunque las reformas para mejorar la situación fueron temporalmente interrumpidas por la Revolución, el informe tuvo gran repercusión en ese país, que se convirtió en república.

Las nuevas autoridades de Francia pusieron en práctica las recomendaciones de Colombier y Doublet, reformando la atención para los alienados de su mente y de la sociedad de acuerdo con los nuevos Derechos del Hombre instaurados por la Revolución.

William NorrisDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
En 1814, un reformador y filántropo, miembro del Parlamento británico descubrió en el hospital de Betlhem a William Norris (en el dibujo), un ciudadano de EE.UU., encadenado a un dispositivo de hierro permanentemente desde hacía más de una década en atroces condiciones. El caso produjo una gran conmoción en la opinión pública y contribuyó al movimiento de reforma de los asilos de Reino Unido.

Reformas similares se dieron en otras partes del continente.

En 1808, en Alemania, el médico y anatomista Johann Christian Reil (1759-1813) defendió la creación de una disciplina médica independiente que llamó psiquiatría.

Alienismo alienado

Ambos términos se mantuvieron en uso.

Pero el estudio, comprensión, cuidado y ayuda a los pacientes que sufrían “alienación mental” se desarrolló, y el alienismo se fue quedando atrás.

Recordando su experiencia como “joven alienista”, Carl Jung -el más cercano colaborador de Freud y respetado neurólogo y psicólogo por mérito propio- escribió en 1952:

“Nuestra formación como alienistas estaba muy relacionada con la anatomía del cerebro, pero no con la psique humana“.

“Observaciones meramente clínicas -y la subsecuente post mortem, cuando uno solía mirar a un cerebro que no mostraba signos de anomalía- no eran particularmente esclarecedoras.

“El axioma ‘Las enfermedades mentales son enfermedades del cerebro’ no le decía nada a nadie”.

Carl JungDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
En una entrevista con la BBC en 1957, Jung contó como la introducción de un libro que planteaba que la psicosis era una inadaptación de la personalidad lo hizo pensar: “Tengo que convertirme en un alienista”.

Freud y Jung se concentraron en la psicología de los trastornos mentales en lugar de en su neurología o fisiología, influyendo profundamente en la forma en que los psiquiatras y psicólogos (todavía llamados alienistas a principios del siglo XX) conceptualizaron los síntomas.

“Fascinantemente”, señala el psicólogo físico y forense Stephen A. Diamond en un artículo de la revista Psychology Today, “el péndulo histórico ha oscilado dramáticamente en los últimos 100 años, desde el crudo biologismo de los primeros alienistas hasta los penetrantes conocimientos de la psicología profunda en el siglo XX, y ahora, lamentablemente, de vuelta a nuestra conceptualización predominantemente neurobiológica y médica”.

¿El regreso de los alienistas?

Con información de BBC Mundo

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