Seis datos clave para superar el miedo a volar

La mayoría de miedos se deben a una falta de comprensión, y en estas situaciones el conocimiento realmente es poder. Si la idea de volar en avión te genera ansiedad y hace que empieces a tener sudores fríos, esta serie de datos sobre lo seguro que resulta volar te servirá de ayuda.

El transporte aéreo es la forma más segura de viajar

Probablemente alguien te haya dicho en algún momento que tienes más probabilidades de morir en un accidente de coche que en un accidente aéreo. Esto es completamente cierto. Según David Ropeik, instructor de comunicación de riesgos de la Universidad de Harvard, tus probabilidades de morir en un accidente automovilístico son aproximadamente de una entre 5.000. Y tus probabilidades de morir en un accidente aéreo son aproximadamente de una entre 11.000.000. De hecho, es más probable que te caiga un rayo (una entre 13.000)

Los accidentes letales ocurren, por supuesto, pero los medios de comunicación les prestan tanta atención que piensas que ocurren todo el tiempo. Entre 1982 y 2010, 3.288 personas en los Estados Unidos murieron por causas relacionadas con los aviones. Eso es un promedio de aproximadamente 110 personas al año, y esos números incluyen aviones privados y accidentes que nada tienen que ver con el choque de los aviones. Y volar cada vez resulta más seguro. Julie O’Donnell, portavoz de Boeing, explica que solo se produjo un accidente fatal cada 200.000 vuelos en los años 50 y 60. Ahora, este tipo de accidentes solo ocurren una vez cada dos millones de vuelos.

También es importante darse cuenta de que la mayoría de los incidentes de aviación no tienen consecuencias funestas. Los aviones pierden altitud, se deslizan fuera de la pista y sufren turbulencias extremas sin lesiones. Incluso si tu avión está involucrado en algún tipo de accidente, es muy probable que sobrevivas. La Junta Nacional de Seguridad de Transporte estima que hay un 95% de posibilidades de sobrevivir en función de los estudios que han hecho de accidentes pasados en aviones comerciales.

Y si estás pensando “Sí, pero ¿qué pasa con el terrorismo?”, También es muy poco probable. Nate Silver de FiveThirtyEight hizo algunos cálculos y descubrió que hay aproximadamente un acto terrorista por cada 16.553.385 despegues. Es más mucho más probable que te coma un tiburón.

Los aviones comerciales pasan exhaustivas pruebas antes de ser vendidos a las aerolíneas

Las compañías de automóviles hacen que sus vehículos parezcan más seguros al mostrar las pruebas de los choques en sus anuncios, pero nunca verás las rigurosas pruebas que realizan en los aviones a menos que lo busques. Quizás si lo hicieras, te sentirías más seguro. Las aeronaves pasan por una gran cantidad de pruebas antes de despegar, y aún hay muchas más. Puedes ver algunas de las pruebas más intensas en este vídeo de Business Insider:

  • Pruebas de flexibilidad del ala: las alas del avión son dobladas en distintos grados (a veces hasta 90 grados) y, finalmente, las doblan hasta que se rompen. Esto es para encontrar su punto de ruptura, que siempre requiere mucha más fuerza de la que cualquier avión ha experimentado en un vuelo real. Las alas son muy fuertes y están diseñadas para doblarse y rebotar.
  • Pruebas de ingestión: Esto implica dos tipos de pruebas diferentes. La primera es la prueba de impacto de aves, donde disparan pollos muertos a los motores para simular que golpean un pájaro en pleno vuelo. También lo hacen con el parabrisas. La segunda prueba es la prueba de ingesta de agua, donde el avión aterriza en una pista cubierta de agua como si hubiera una fuerte lluvia. Esto es para asegurar que no entre mucho agua en los motores.
  • Pruebas de temperatura y altitud: los aviones operan y vuelan a temperaturas extremadamente altas y bajas para garantizar que sus motores, materiales y sistemas funcionen correctamente en todas las condiciones.
  • Prueba de despegue a mínima velocidad: un piloto conducirá la cola del avión a lo largo de la pista para determinar la velocidad mínima absoluta que necesita para despegar.
  • Pruebas de frenado: los aviones se cargan con su peso máximo y son equipados con pastillas de freno desgastadas. Después llevan al avión a velocidad de despegue y frenan hasta detenerlo por completo.

Los aviones también se prueban para otras emergencias, como rayos y escenarios con poco combustible. Pero esto debería darte una idea de cuán importante es la seguridad para los fabricantes de aviones. Si hay algo que puede pasarle a un avión, probablemente lo hayan tenido en cuenta. Tienen el mismo interés que tú en que tengan toda la seguridad posible. Porque si no lo hacen, nadie los comprará.

Las máscaras de oxígeno funcionan aunque parezca que no lo hacen

Hay una especie de mito que sugiere que las máscaras de oxígeno de emergencia en los aviones no hacen nada porque no están conectadas a los tanques de oxígeno. Bueno, solo porque las bolsas no se llenen no significa que no estén funcionando. Como explica este vídeo del canal de YouTube Today I Found Out, hay muchas cosas que no puedes ver.

Las máscaras de oxígeno se despliegan cuando hay una pérdida de presión en la cabina. Si no te pones la máscara, podrías perder la conciencia en tan solo 15 segundos debido a la falta de oxígeno. Es por eso que se te indica que te pongas la tuya antes de que te preocupes por alguien más. Sin embargo, el oxígeno que proporcionan estas máscaras no proviene de una reserva central.

La forma en que proporcionan oxígeno es simple química. Cuando te colocas la máscara sobre la cara, un mecanismo desencadena una reacción química que genera oxígeno dentro del propio aparato de la máscara. Por eso es importante tirar de la máscara como explican durante la demostración del procedimiento de emergencia en cada vuelo. Las bolsas de la máscara actúan como una reserva de oxígeno, y aunque no se inflan como un globo, evitan que el oxígeno se escape. Puede parecer que no estás consiguiendo suficiente oxígeno, pero tendrás lo justo hasta que el piloto pueda descender a una altitud más segura y puedas respirar con normalidad.

Los aviones comerciales pueden volar de manera segura con un solo motor y pueden aterrizar sin ninguno

Puede parecer que los motores son lo único que mantiene al avión en el aire, pero son solo una parte de la ecuación. Le proporcionan el empuje necesario, lo cual es importante, pero el avión puede volar bien si uno de ellos se estropea. Todos los aviones comerciales están diseñados para funcionar sin problemas con un solo motor.

Pero ¿y si se paran todos? Entonces toca planear. Como explica el piloto comercial Lim Khoy Hing en su blog, un avión sin ningún motor todavía puede aterrizar de forma segura debido a esto:

… todas las aeronaves pueden planear hasta aterrizar en algún lugar seguro, pero la distancia que pueden volar varía. Los planeadores pueden permanecer en el aire durante mucho tiempo. Las aeronaves con un solo motor también pueden planear durante un tiempo hasta tratar de aterrizar en un lugar seguro, siempre y cuando tengan altura suficiente.

Tim Morgan, un piloto comercial, explicaba en Quora que un avión aún tiene velocidad para avanzar gracias al impulso y a la gravedad. Esto es velocidad más que suficiente para que el avión genere sustentación y no caiga del cielo. Los aviones cuyos motores se han parado funcionan de la misma manera que un planeador, y aún pueden recorrer grandes distancias y aterrizar.

Aún así, es poco probable que esto le pase a tu avión. Las posibilidades de que ambos motores se apaguen en un avión bimotor (así son la mayoría de los aviones comerciales) es de menos de uno en mil millones de horas de vuelo. Los motores son muy fiables. E incluso cuando esto sucede, todavía hay esperanza. El vuelo 236 de Air Transat se quedó sin combustible sobre el Océano Atlántico y pudo planear hasta aterrizar en una pista a 100 kilómetros de distancia. No hubo heridos. El piloto incluso tuvo que dar una vuelta a la pista porque el avión aún tenía demasiada altitud cuando llegó.

Los aviones no tienen tantos gérmenes como crees

Si su miedo a volar tiene que ver con estar un espacio pequeño infestado de gérmenes, hay algunas cosas que deberías saber. Para empezar, el sistema de aire de la cabina no está reciclando aire lleno de gérmenes y luego echándotelo a la cara. El vídeo de arriba, del canal SciShow de YouTube, explica que solo una parte del aire de la cabina de un avión se recicla (más o menos la mitad), y se filtra de 20 a 30 veces por hora con filtros HEPA que son similares a los que encontrarías en la UCI de un hospital.

La otra mitad del aire de la cabina se reemplaza cada dos o tres minutos con el sistema de suministro de aire que traen los aviones. Por lo tanto, tu oficina, tu casa o la cafetería de tu barrio estarán mucho peor que un avión.

Las distintas superficies que hay a lo largo del avión son lo que debería preocuparte si hablamos de gérmenes. La mayoría de ellos no son peores que ciertos lugares que hay en tu propia casa, como el fregadero, la encimera o juguetes para mascotas (si es que tienes una), pero hay algunas cosas que puedes evitar. Las mesas plegables, los botones del inodoro y las fuentes del aeropuerto son las zonas con más gérmenes, pero lavarte las manos, usar desinfectante y no tocarte la cara es más que suficiente para no enfermar

Las turbulencias no son peligrosas

Si hay algo que se puedes aprender de estos datos, que sea esto: las turbulencias no son algo que deba preocuparte. Las turbulencias son, como explica el piloto comercial Patrick Smith, un fastidio, pero no suponen un gran peligro para ti o para el avión:

Por mucho que lo intenten, un avión no se puede dar la vuelta, caer en picado, o ser lanzado hacia el suelo de repente por muy poderosa que sea la ráfaga o la bolsa de aire con la que se cruce. Puede ser algo molesto e incómodo, pero el avión no se estrellará. Las turbulencias son un fastidio para todos, incluida la tripulación, pero son normales.

La razón principal por la que los pilotos hacen todo lo posible para evitar la turbulencias es porque son molestas. Quieren poder tomar su café sin que se les caiga encima, lo mismo que tú. Piensa en las turbulencias como si fuesen los baches que hay en la carretera.

Aún así, es natural que este movimiento arriba y abajo te haga sentir incómodo y te genere náuseas. Si deseas reducir al mínimo tus posibilidades de encontrar turbulencias, el Servicio Meteorológico Nacional sugiere que intentes reservar vuelos a primera hora de la mañana o cerca de la puesta del sol cuando el sol ya no calienta la superficie de la Tierra y crea una atmósfera menos estable. Además, si puedes elegir tu asiento, elige uno que esté sobre las alas. Los asientos cerca del morro y la cola se mueven mucho más.

Con información de Gizmodo

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