Theresa May defiende el acuerdo de Brexit ante un Reino Unido dividido

La primera ministra británica, Theresa May, defendió el miércoles ante el parlamento el acuerdo de Brexit alcanzado con Bruselas antes de intentar superar las divisiones en el seno de su gobierno para aprobar un controvertido texto que costó dos años de difíciles negociaciones.

“Lo que hemos estado negociando es un acuerdo que cumple con lo que votó el pueblo británico”, afirmó May ante la Cámara de los Comunes en Londres, donde partidarios y opositores del Brexit fustigaron el proyecto, un documento de varios cientos de páginas cuyo contenido exacto aún se desconoce.

“La primera ministra ha estado dos años negociando un mal acuerdo”, afirmó el líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn.

El 23 de junio de 2016, en un referéndum que se saldó con 52% de votos a favor y 48% en contra, los británicos decidieron poner fin a 43 años de integración en la Unión Europea.

Muchos en el Partido Conservador de May defiende que esta salida se haga de forma neta y acusaron a la jefa del gobierno de haber hecho concesiones inaceptables a Bruselas, traicionando el espíritu del Brexit y temen que el Reino Unido quede ligado a la Unión Europea durante años.

Si el ejecutivo británico, muy dividido sobre el Brexit, aprueba el proyecto de acuerdo, el texto podría publicarse el miércoles “y probablemente haya un consejo europeo el 25 de noviembre” para confirmarlo, afirmó en Dublín el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, ante su propio parlamento.

Pero advirtió: “muchas cosas pueden salir mal hoy y en los próximos días”.

May anunció el martes por la noche que, tras varios días de contactos maratonianos, los negociadores británicos y europeos habían consensuado un texto sobre el Brexit, previsto para el próximo 29 de marzo.

Y a las 14h00 (locales y GMT) del miércoles reúne un consejo de ministro crucial para obtener su luz verde.

– “Momento de la verdad” –

AFP/Archivos / Tolga AkmenLa primera ministra británica, Theresa May, sale de su residencia oficial, en el número 10 de Downing Street, en Londres, el 24 de octubre de 2018

Ha llegado el “momento de la verdad”, consideraba en portada el diario Daily Telegraph. Es el “día del juicio”, afirmaba el Daily Mail.

El gabinete ha aparecido recientemente muy dividido sobre la cuestión, ministros euroescépticos y proeuropeos dimitieron en los últimos meses debido al Brexit y se teme que más puedan seguir, provocando una crisis de gobierno en uno de los momentos más críticos de la historia reciente de Reino Unido.

Para presionar a los ministros, el grupo probrexit Leave means Leave (Partir es Partir) convocó una manifestación frente a Downing Street antes de la reunión.

Si es aprobado por el gabinete, el acuerdo deberá pasar un nuevo filtro: la ratificación por el parlamento, donde May -que se enfrenta a la rebelión de decenas de diputados conservadores- tiene una muy estrecha mayoría absoluta para la que depende del apoyo de los 10 diputados del pequeño partido norirlandés (DUP).

Pero su líder, Arlene Foster, que el miércoles voló a Londres, ya calificó de “inaceptable” el proyecto de acuerdo, considerando que “socava la integridad económica y constitucional del Reino Unido”.

El mayor problema en las negociaciones fue cómo evitar la instauración de una frontera con vigilancia policial entre la República de Irlanda -miembro de la UE- y la provincia británica de Irlanda del Norte.

AFP / Gillian HANDYSIDECronología sobre las negociaciones de la salida de Reino Unido de la Unión Europea

Londres y Bruselas estaban de acuerdo en que una frontera dura podría amenazar el acuerdo de paz de 1998 que puso fin a 30 años de sangriento conflicto en Irlanda del Norte.

Gracias a la unión aduanera europea, las personas y las mercancías pueden circular libremente entre las dos Irlandas, lo que ha permitido reforzar los lazos intercomunitarios.

Las autoridades temen que si se instaura una infraestructura aduanera en la frontera tras el Brexit, esta pueda convertirse en blanco de grupos paramilitares disidentes.

AFP/Archivos / Ben StansallEl primer ministro irlandés, Leo Varadkar, en Bruselas el 19 de octubre de 2018

Se prevé así que, mientras se busca una solución mejor, Reino Unido permanezca dentro de unión aduanera europea e Irlanda del Norte continúe además dentro del mercado único, lo que no sólo suscitó la ira del DUP -que rechaza cualquier trato diferente para la provincia- sino del gobierno de Escocia.

Tras haber rechazado en referéndum en 2014 independizarse de Reino Unido, Escocia se verá obligada a salir de la UE pese a que su población votó muy mayoritariamente contra el Brexit y considera injusto que Irlanda del Norte se mantenga de facto integrada en el bloque.

Con información de AFP

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