Una mujer demanda a un hospital por no revelar el secreto hereditario de su padre: una enfermedad mortal

¿Existe un límite en la confidencialidad médico-paciente? ¿Están los médicos obligados a informar a terceros aunque el paciente haya pedido privacidad? La demanda de una mujer en el Reino Unido podría cambiar el alcance del deber de atención que los médicos deben al público… o a su paciente.

La historia se remonta al año 2007, momento en que el padre de la mujer que ha presentado la demanda fue declarado culpable de homicidio involuntario con responsabilidad disminuida (debido al estado de su salud mental), después de que disparó a la madre de la mujer.

Dos años después de la sentencia por el crimen, los médicos comenzaron a sospechar que el hombre podría tener la enfermedad de Huntington, un trastorno cerebral progresivo y fatal que causa deterioro físico y cognitivo, lo que lleva a la demencia y muerte prematura en la mayoría de las personas que desarrollan la enfermedad.

Ocurre que la enfermedad de Huntington tiene una probabilidad del 50/50 de ser transmitida a la descendencia, razón por la que los médicos del hombre le aconsejaron que se lo contara a sus hijas, la demandante en el caso y sus dos hermanas. Los doctores le sugirieron que debía explicar esa posible condición hereditaria.

Image: Pixabay

Sin embargo, el hombre se negó y les dijo a los médicos que estaba preocupado de que sus hijas fueran informadas sobre la posibilidad de la enfermedad. Decía que le aterraba que se pudieran enfadar y alguna llegara a suicidarse “o a practicarse un aborto”, caso de la demandante.

Los doctores que atendieron al paciente respetaron su derecho a la confidencialidad y mantuvieron su condición en secreto, a pesar de que la evidencia parecía sugerir que no tenía la razón necesaria para comprender la gravedad de la decisión. Tres años después, en 2010, un trabajador social señaló en un informe:

No creo que el paciente sea capaz de comprender las implicaciones de su enfermedad, la posible velocidad de su deterioro o los efectos que tendrá, tanto para él como para su familia.

Sin embargo, para una de sus hijas ya era demasiado tarde. La demandante había dado a luz dos meses antes a su hija, y unos meses después se enteró por accidente de la condición de su padre y se hizo la prueba.

Image: Flickr

En enero de 2013 llegó la noticia: le diagnosticaron la enfermedad de Huntington, lo que significaba que su hija pequeña tenía el riesgo de desarrollar la enfermedad cuando creciera. Según le contó entonces al DailyMail:

Vivo todos los días sabiendo que soy positiva. Mi hija pequeña también tiene un 50% de posibilidades de heredar la enfermedad y tendrá que vivir con este legado … Nunca le habría infligido esto. Día tras día, es lo que hace que valga la pena vivir la vida y, en el momento en que la vida es genial y estamos felices, pienso que el futuro es un lugar aterrador.

Esto fue lo que la llevó a demandar al hospital que cuidaba a su padre, argumentando que tenían un deber y que negligentemente no le aconsejaron sobre la condición médica de su padre, a pesar de que él había querido expresamente mantener su condición médica en secreto a su familia.

En 2015, el juez desestimó el caso de la mujer basándose en que, como la mujer no era paciente del hospital, los médicos no le atendían y no tenían que divulgar dicha información porque hacerlo socavaría la confidencialidad médico-paciente. El año pasado el Tribunal de Apelación anuló esa decisión.

Lo hizo sosteniendo que en ciertas circunstancias, donde otras partes podrían verse afectadas negativamente por no revelar la información médica de un paciente, potencialmente podría haber un deber de divulgación. Un caso que tendrá que resolverse el próximo año y que refleja una complicada decisión de ética y derechos de los pacientes. Según le ha explicado a The Guardian la investigadora de Cambridge Anna Middleton:

Esto realmente podría cambiar la forma en que hacemos medicina, porque se trata del deber que tienen los médicos de compartir los resultados de las pruebas genéticas con sus familiares y de si el deber existe en la ley.

Por tanto, si se considera que tal deber existe, se crearía un nuevo escenario donde no solo se amenaza el principio establecido de confidencialidad del paciente, sino que se impondría un sistema en el que las personas están informadas unilateralmente, y estas a su vez pueden obtener información de potenciales enfermedades graves que desconocían por completo (sin buscarlas ni pedirlas al médico). [ScienceAlertDailyMailThe Guardian]

Con información de Gizmodo

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